Las cinco razones por las que la migraña empeora en verano: “Los pacientes tienen más ataques y más intensos”

El neurólogo Julio Pascual explica cómo afecta el calor a estas cefaleas

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Persona con una mano en la cabeza y la otra usando un abanico, expresión de dolor visible.
Una persona se abanica mientras sostiene la cabeza y muestra señales de dolor debido a una migraña por el calor. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La tercera ola de calor se va alejando, pero no las altas temperaturas. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha puesto en aviso naranja y amarillo a doce comunidades autónomas, con la región de Almería en aviso rojo. Los termómetros se moverán entre los 38-40 grados en amplias zonas del país, con un pico de 44 en la provincia andaluza.

El calor excesivo tiene sus consecuencias en la salud. Las altas temperaturas afectan especialmente a menores y personas mayores, pero también a aquellos que sufren patologías crónicas como la migraña. Esta cefalea tan frecuente la padecen una de cada cinco mujeres y provoca un dolor invalidante para las actividades de la vida diaria.

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“Los pacientes se quejan en la consulta estas semanas de que tienen más ataques de migraña y más intensos”, afirma el doctor Julio Pascual, neurólogo y presidente del Comité Científico de la Fundación Española de Cefaleas (FECEF). Según explica el especialista, “el calor excesivo y los cambios de hábitos de vida propios del verano constituyen una combinación de factores capaces de desencadenar ataques de migraña por diversos mecanismos”.

Así afecta el calor a la migraña

Una mujer con migraña (AdobeStock)
Una mujer con migraña (AdobeStock)

El doctor aclara que el calor por sí mismo no es la causa de la migraña, pero es capaz de empeorar sus síntomas: si no se tiene el componente genético que provoca estos ataques de cefaleas, será imposible que las olas de calor nos provoquen migrañas.

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En cambio, si ya sufrimos migrañas de normal, es probable que el verano se convierta en una auténtica pesadilla. Para empezar, el calor provoca la dilatación de los vasos sanguíneos y arterias que recubren el cráneo. “Es un mecanismo esencial para el dolor ‘pulsátil’ de la migraña”, indica el neurólogo.

Las altas temperaturas incrementan la deshidratación, un desencadenante conocido de las cefaleas. La falta de líquidos provoca una disminución de la presión arterial, que hace que las arterias del cerebro se estrechen y se activen los receptores de dolor en el cerebro.

En verano, asimismo, aparece un riesgo extra: la luz intensa. Para los pacientes con migraña que padecen fotofobia (sensibilidad a la luz que empeora el dolor de cabeza), será un factor extra que podrá aumentar los ataques de cefaleas.

Los expertos de Verywell Health proponen un enfoque sistemático para quienes sospechan que su dieta está relacionada con la migraña.

Además, durante estos meses, es frecuente que se cambien los hábitos de vida. “Los viajes largos, los cambios de horarios con alteración del ritmo del sueño, el ejercicio excesivo e inhabitual en las horas de calor, las comidas copiosas y el abuso del alcohol, propios del verano, son desencadenantes bien conocidos de ataques de migraña”, dice el doctor Pascual.

De hecho, en los últimos años se ha descubierto que la falta de sueño provoca un mal funcionamiento del sistema glinfático, el circuito que limpia el cerebro durante la noche. “Si no dormimos bien, en este caso por el calor, nuestro cerebro es incapaz de limpiar moléculas que son capaces de producir, al acumularse, dolor de cabeza”, explica el neurólogo.

Teniendo en cuenta todos estos factores, el doctor Pascual recomienda mantener un adecuado estado de hidratación, reducir la exposición solar excesiva utilizando gafas de sol cuando sea necesario, realizar comidas frecuentes y poco copiosas, evitando el abuso de bebidas alcohólicas, y no practicar ejercicio durante las horas de más calor.

A su vez, también aconseja mantener, en la medida de lo posible, unos horarios regulares, respetando las horas de sueño y procurando que este sea de calidad en un ambiente no excesivamente caluroso. En caso de viajes o cambios de horario propios del verano, se recomienda planificar periodos de descanso que ayuden a minimizar el impacto de estas alteraciones sobre la migraña.

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