Los expertos explican cinco diagnósticos que pueden confundirse con autismo y el mejor modo para reconocerlo

La clave, según los especialistas, reside en identificar los desencadenantes y las soluciones asociadas a cada condición

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Una nueva prueba de orina logra detectar el riesgo de autismo en niños antes que los exámenes actuales (Magnific)
El mejor modo para reconocer y tener un diagnóstico claro de autismo. (Magnific)

Cuando el diagnóstico de autismo se confunde con otros, suele confundir y generar consecuencias negativas tanto al paciente como a los familiares. Retrasos en la identificación, tratamientos inadecuados y la falta de apoyos adecuados son solo algunos de los efectos derivados de un error de diagnóstico. Los expertos alertan de que estos equívocos son frecuentes y, aunque los síntomas puedan parecerse, las causas y los abordajes difieren de manera sustancial.

Uno de cada cuatro adultos autistas, y una de cada tres mujeres autistas, ha recibido previamente un diagnóstico de salud mental antes de que se reconociera su condición de autismo, según los especialistas de Psychology Today. Este dato, recogido en estudios recientes, revela que el autismo suele pasar desapercibido cuando se superpone con otros cuadros. El problema no es solo la demora en el diagnóstico, sino que cualquier otra problemática psicológica puede ser tratada fuera del contexto del autismo, lo que limita la efectividad de las intervenciones y puede empeorar el bienestar de la persona.

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La clave, según los especialistas, reside en identificar los desencadenantes y las soluciones asociadas a cada condición, así como en escuchar de manera activa las experiencias de quienes consultan. “La experiencia individual de cada una de estas afecciones es tan distinta, que es fundamental escuchar a los pacientes y creer en sus vivencias”, señala William Anixter, psiquiatra en CooperRiis y miembro de la Sociedad Estadounidense de Medicina de las Adicciones.

Cinco diagnósticos que se confunden con autismo

  • El primer diagnóstico que suele confundirse con el autismo es el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Hasta el 70 % de las personas autistas presentan también TDAH, lo que lleva a que los síntomas de uno enmascaren los del otro. Los especialistas observan que el TDAH suele identificarse antes, y que el diagnóstico de autismo se retrasa o incluso se omite. Este fenómeno es frecuente, sobre todo cuando las dificultades sociales se atribuyen erróneamente a la falta de atención en vez de a rasgos neurodivergentes.

La terapeuta Esther Zamarrón ofrece consejos para las familias con niños con autismo

  • Otro diagnóstico habitual es el trastorno límite de la personalidad (TLP). Aquí la confusión se produce porque ambas condiciones pueden mostrar autolesiones, colapsos emocionales, problemas de identidad y diferencias sociales. Sin embargo, en el caso del autismo, los desencadenantes y las soluciones suelen ser sensoriales, mientras que en el TLP son relacionales. La evaluación clínica minuciosa es fundamental para evitar este error.
  • En tercer lugar, la esquizofrenia puede confundirse con el autismo, sobre todo en adultos no diagnosticados previamente. La rigidez cognitiva, las dificultades para interpretar señales sociales y los malentendidos literales pueden ser interpretados como síntomas psicóticos, como la paranoia o el delirio. Un ejemplo recogido por los expertos relata el caso de una adolescente que, al responder de forma literal a una pregunta del médico, fue catalogada erróneamente como si escuchara voces.
  • El trastorno de ansiedad social es otro cuadro con síntomas que se solapan con el autismo. Las dificultades para mantener el contacto visual, interpretar la comunicación no verbal o desenvolverse socialmente son comunes en ambos casos. No obstante, las personas autistas experimentan además sensibilidades sensoriales y un desajuste ambiental constante, lo que constituye un elemento diferencial clave.
  • El trastorno negativista desafiante (TND) suele diagnosticarse en niños, especialmente cuando presentan comportamientos argumentativos, irritabilidad y actitudes desafiantes. Muchos de estos rasgos también aparecen en el autismo y, según investigaciones, la distinción entre ambos cuadros es especialmente difusa. No está claro si el TND es una condición independiente en niños autistas o parte del propio espectro, por lo que los expertos recomiendan no pasar por alto la posibilidad de un diagnóstico de autismo.

Claves para reconocer el autismo

Para los profesionales, el primer paso es analizar si los desencadenantes y las soluciones de los síntomas observados corresponden al ámbito sensorial o relacional. En el autismo, las crisis suelen estar vinculadas a la sobrecarga sensorial y se alivian adaptando el entorno, mientras que en otros trastornos la raíz es más interpersonal o emocional.

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Niño en camiseta azul manipulando cuentas de agua coloridas en un recipiente. Juguetes sensoriales y bloques de madera están sobre la mesa, con luz natural.
La mejor forma de reconocer el autismo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La evaluación clínica especializada resulta esencial. “Una evaluación exhaustiva realizada por profesionales experimentados puede prevenir la mayoría de los diagnósticos erróneos”, afirma Eric Levine, presidente y director ejecutivo de CooperRiis. Escuchar la historia y las percepciones del propio paciente es otro punto de partida imprescindible para distinguir entre condiciones que en apariencia comparten síntomas.

La superposición de rasgos entre el autismo y otros diagnósticos, como el TDAH o el trastorno de ansiedad social, requiere que los equipos de salud mental se mantengan actualizados y cuenten con formación específica. “Es fundamental que los clínicos no se limiten a los manuales diagnósticos, sino que consideren el contexto individual y familiar de cada persona”, añade Kim Nelson, directora de Difusión en CooperRiis.

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