La carrera contrarreloj de las kellys para limpiar 35 habitaciones de hotel en ocho horas: “Cada año el nivel de estrés aumenta”

Las camareras de piso reclaman que se les reconozca como personal de hostelería y no de limpieza, para que sus salarios y condiciones laborales mejoren

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Una trabajadora de la limpieza en un hotel. (Glòria Sánchez / Europa Press)
Una trabajadora de la limpieza en un hotel. (Glòria Sánchez / Europa Press)

Con el verano comienza el periodo de mayor presión para las camareras de piso, que se encargan de limpiar las habitaciones de los hoteles en tiempo récord. La rotación constante de turistas, la incorporación de camas supletorias y la acumulación de restos de arena y crema solar en las habitaciones incrementan de manera considerable la carga de trabajo. Muchas de estas trabajadoras deben limpiar hasta 35 habitaciones en solo ocho horas, una cifra que, de acuerdo con fuentes sindicales, supera los límites razonables y afecta la salud física y mental de las empleadas.

El ritmo intenso de trabajo y la exigencia de cumplir con altos estándares de calidad agravan los dolores musculares, las lesiones de espalda y las molestias articulares que sufren habitualmente las camareras de piso, conocidas como las ‘kellys’, nombre que proviene de “las que limpian”. Estas afecciones, en su mayoría de origen musculoesquelético y psicosomático por el estrés y la ansiedad diaria, rara vez se reconocen como enfermedades laborales, lo que empeora la situación de este colectivo. Hartas de esas condiciones, reclaman al Gobierno que se consideren sus enfermedades laborales y se les reconozca “el derecho a una jubilación digna y anticipada”.

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Muchas camareras de piso trabajan, además, con contratos precarios, en jornadas que varían de una a ocho horas y condiciones laborales inestables, lo que dificulta la planificación y la seguridad laboral. “Lo más habitual es tener contratos entre cuatro y seis horas y cada año el nivel de estrés aumenta. Hace poco estuve en un hotel en Matalascañas donde las camareras de piso tenían que limpiar 35 habitaciones en ocho horas, pero antes de empezar tenían que doblar todas las toallas de esas habitaciones y, al terminar, encargarse también de los pasillos. Creo que esto muestra claramente las condiciones que enfrentamos”, explica a Infobae Mar Jiménez, que ha trabajado 35 años en el sector y desde los 61 años tiene reconocida la incapacidad por enfermedad común.

Imagen de otra habitación en un hotel. (Cedida a Infobae)
Imagen del estado en el que se encuentran algunas habitaciones de hotel. (Cedida a Infobae)

Por ello, explica, su principal reivindicación es que la contratación dependa directamente de los hoteles, con el objetivo de limitar la externalización del servicio. También exigen que su trabajo se rija por el convenio de hostelería, ya que esto les garantizaría mejores condiciones laborales. “Actualmente, las empresas que nos contratan son empresas de servicios y aplican el convenio de limpieza en lugar del de hostelería, lo que no solo es ilegal, sino que también implica salarios más bajos”, aclara. “Si somos el 33% del trabajo estructural de un hotel, que nos contrate el hotel”, añade.

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El verano, además, supone un desafío mayor para estas trabajadoras, ya que el incremento del llamado turismo de borrachera hace que muchas habitaciones queden en condiciones especialmente difíciles. Las camareras de piso se encuentran con basura, restos de comida, colchones desplazados y, en ocasiones, incluso heces. “Hay clientes que no dudan en vomitar en el lavabo o en la ducha, e incluso algunos han dejado excrementos en el suelo antes de marcharse del hotel. Tenemos fotos que cuesta mostrar de lo que llegamos a encontrar”, relatan desde este colectivo.

Oxfam Intermón lanza un llamado urgente para garantizar una jubilación digna a las trabajadoras de hogar. Se exigen medidas como la equiparación de derechos y la creación de un sistema público de cuidados para terminar con la precariedad que define a este sector esencial.

Envejecimiento acelerado

El Instituto de las Mujeres ha alertado en reiteradas ocasiones sobre las difíciles condiciones laborales que enfrentan las camareras de piso. En casi todas sus tareas, estas trabajadoras están expuestas a posturas forzadas que elevan el riesgo de lesiones musculares y articulares, mientras que el ritmo acelerado y la presión constante generan altos niveles de tensión y estrés. Además, la exposición cotidiana a productos de limpieza provoca problemas respiratorios y “acelera el envejecimiento”.

Los estudios muestran que el 66% de las camareras de piso presenta molestias en la zona dorsal y lumbar de la espalda, y los dolores en hombros, brazos y cuello afectan a más de la mitad de las trabajadoras. Además, cerca del 50% reporta molestias en antebrazos, muñecas, manos, piernas y pies. Estas dolencias se vuelven más intensas y frecuentes a medida que avanza la edad de las trabajadoras. Además de la sobrecarga de trabajo y la presión por resultados, “tampoco se consideran factores como la edad, el origen étnico o el género, lo que agrava la situación de estas trabajadoras”, añade el instituto.

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