
José Andrés ha aprovechado su tercera visita a ‘El Hormiguero’ este martes 30 de junio para unir tres frentes de su actividad pública: la respuesta humanitaria de World Central Kitchen, la defensa de una cocina entendida también como empresa y una crítica directa al tono de la política en Estados Unidos, con un mensaje a los dirigentes: si no saben resolver los problemas, den “pasito al lado”.
La organización del chef, según ha explicado en el programa, tiene menos de 200 personas, pero ha llegado a producir 150.000 comidas al día en Gaza y a distribuir hasta un millón de comidas al día gracias a redes locales y voluntarios sobre el terreno.
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De paso por Madrid para recoger el premio a Personaje del Año 2026 de Vanity Fair, el cocinero ha insistido en quitarse peso individual de encima. Ha afirmado que el reconocimiento no es suyo, sino de “toda la gente que con World Central Kitchen y otras organizaciones hacen cada día lo imposible”.
Redes locales para una respuesta rápida
Esa idea de trabajo colectivo ha atravesado buena parte de su intervención. El chef, nacido en Mieres y nacionalizado estadounidense, ha recordado que la estructura fija de la organización es reducida, pero que su capacidad crece cuando entra en una zona afectada porque se apoya en personas y negocios locales que conocen las necesidades inmediatas y los recursos disponibles.
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El foco actual de World Central Kitchen está en Venezuela tras los recientes terremotos, aunque mantiene actividad en otros territorios. José Andrés ha resumido así la lógica de actuación de la organización: “Comenzamos a activar toda la respuesta posible, la urgencia no es mañana, es ayer”.

Esa velocidad de despliegue, según el chef, depende de que ya exista una red previa en el terreno: restaurantes, equipos locales o personas capaces de activar camiones de comida y puntos de distribución. Esa colaboración permite intentar llegar “a cada rincón lo más rápido” posible.
En Gaza, donde la operación ha sido una de las más complejas de los últimos años, el cocinero ha precisado que ahora no pueden comprar producto local porque “no hay agricultura, no hay pesca”. Aun así, ha defendido un modelo en el que el dinero se queda en el lugar y se paga un salario a quienes cocinan, porque en ese contexto “es el único negocio que está contratando”.
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La financiación, ha añadido, no procede de gobiernos, sino sobre todo de aportaciones privadas y fundaciones. El chef también ha advertido de que actualmente hay falta de fondos para sostener ese esfuerzo.
La otra gran idea de su entrevista ha tenido que ver con el emprendimiento. José Andrés, que suma más de 40 restaurantes en distintas ciudades, ha recomendado a los jóvenes que quieran abrir un local que no se limiten a pensar como cocineros, sino como pequeños empresarios.

El chef ha confesado que le habría gustado estudiar negocios cuando tenía 15 o 18 años, igual que ha hecho su hija mayor, Carlota. “No pierdas el entusiasmo, porque fracasos van a suceder varios”, ha dicho, antes de explicar que muchas de las lecciones empresariales las ha aprendido “con las tortas de la vida”.
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Su consejo ha sido concreto: estudiar negocios para que el proyecto no derive en una “pesadilla”. En esa misma reflexión, ha defendido apostar por las comunidades rurales, poner “pasión” y “arte” en el oficio y vincular la restauración al comercio local y a territorios alejados de los grandes centros urbanos.
Recetas, homenajes y debate sobre la paella
En el plano gastronómico, el chef también ha acudido al programa para presentar su libro Spain My Way, dedicado a recetas y cocina española, y ha avanzado que dentro de dos años publicará otro volumen sobre cocina estadounidense. Reside en Nueva York, donde tiene varios restaurantes, y ha definido ese futuro libro como un homenaje a Estados Unidos después de más de 33 años en el país.
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Ese homenaje incluirá platos como la jambalaya de Nueva Orleans, que ha comparado con un arroz caldoso de Levante. También ha defendido que la cocina estadounidense tiene “muy buen producto y muy buenos platos”.
La conversación ha dejado además un tramo más ligero cuando se ha abierto el debate sobre qué puede considerarse paella. Frente al purismo defendido por Pablo Motos, José Andrés ha respaldado una visión más abierta y ha sostenido que cada cual puede hacerla “a su manera”.
El cierre más político ha llegado al hablar de la cancelación de Stephen Colbert en la cadena CBS y de las presiones que, según el presentador, también se han intentado ejercer en España sobre el programa. Ahí José Andrés ha endurecido el tono: “El ambiente está tenso y no tendría que estar tenso en ninguna parte. Nuestros líderes deberían ser líderes que intentan invertir en un país mejor, que saquen nuestros mejores ángeles”.
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La conclusión de esa intervención de José Andrés ha sido una crítica a los dirigentes que desplazan la responsabilidad hacia otros. “Lo que no puede ser es que siempre estés apuntando el dedo al prójimo de las cosas que no has sabido arreglar. Si no lo puedo arreglar, pasito al lado y lo arreglamos”.
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