La jueza del accidente de Adamuz pide a la Policía identificar a los mantenedores de los trenes Alvia e Iryo para analizar las cajas negras

La empresa sostiene que el informe técnico para explicar lo ocurrido corresponde al fabricante o integrador y al mantenedor de cada una de las dos unidades siniestradas

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Caja negra del tren Iryo siniestrado en Adamuz en el momento de extraerla por el mantenedor del vagón. (Europa Press)
Caja negra del tren Iryo siniestrado en Adamuz en el momento de extraerla por el mantenedor del vagón. (Europa Press)

La jueza que instruye el caso del choque ferroviario de Adamuz ha ordenado a la Guardia Civil que identifique “a la mayor brevedad” a los mantenedores de los trenes Alvia e Iryo implicados, para que participen en el análisis de las cajas negras de un siniestro en el que murieron 46 personas y más de 120 heridos. La magistrada ha reclamado a la Unidad Orgánica de Policía Judicial que concrete agentes, empresas, técnicos y trabajadores de mantenimiento de ambos convoyes, porque el análisis interpretativo de los registradores jurídicos debe hacerse en unidad de acto con los actores que conocen cada tren, según Europa Press.

La decisión judicial parte de una providencia dictada tras recibir un escrito de la mercantil encargada de las cajas negras. En ese documento, la empresa sostiene que el informe técnico para explicar lo ocurrido corresponde al fabricante o integrador y al mantenedor de cada una de las dos unidades siniestradas. El juzgado había pedido antes que aclarara si el perito designado para instalar la licencia o el software tenía los conocimientos necesarios para interpretar y sincronizar los datos de los registradores jurídicos de los trenes. La respuesta de la compañía distingue entre la mera instalación de la herramienta y la lectura técnico-operativa de lo que registran los sistemas.

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La empresa ha explicado que actúa como fabricante y proveedor tecnológico de los sistemas de registro instalados en las unidades afectadas. Por ese papel, afirma que conoce el registrador jurídico, sus programas y la forma de cargar y representar gráficamente los datos para facilitar su consulta. Además, ha precisado que ya había ofrecido soporte técnico especializado para cargar los registros, comprobar su visualización y asistir en la identificación de señales, eventos y parámetros. Esa oferta, añade la entidad, excluía de forma expresa cualquier análisis pericial, interpretativo o concluyente sobre las causas, los factores concurrentes o las responsabilidades del accidente.

A juicio de la compañía, un técnico designado para instalar la licencia puede estar capacitado para abrir archivos, consultar eventos y ordenar gráficas, siempre que reciba apoyo del fabricante del registrador. La empresa advierte de que esa capacidad no equivale por sí sola a poder interpretar de manera completa y causal los datos de los trenes Iryo y Alvia.

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La clave, según expone en el escrito, es que la sincronización materialmente útil de los datos exige correlacionar señales y eventos para explicar el comportamiento de las unidades ferroviarias y las circunstancias del siniestro. Para hacerlo, considera necesaria la intervención de quienes conocen la arquitectura, la configuración, la lógica funcional, la operación y el mantenimiento de cada tren.

La empresa limita su papel al acceso y visualización de los datos

Imágenes emotivas del homenaje a las víctimas del trágico accidente de tren en Adamuz. Familiares y supervivientes recuerdan con dolor a sus seres queridos, subrayando que eran padres, madres, hijos y hermanos.

La mercantil ha detallado que la diligencia debería contar, al menos, con su propia participación como fabricante del registrador jurídico para la carga, visualización e identificación de señales. A esa presencia suma la del fabricante o integrador de cada tren, por su conocimiento de la arquitectura completa del vehículo y de las interfaces entre subsistemas.

La empresa ha añadido la necesidad de que intervenga el mantenedor de cada unidad, precisamente el extremo que ahora quiere concretar el juzgado mediante la Guardia Civil. También cita al operador ferroviario correspondiente, para aportar el contexto operativo, las condiciones de servicio y la información relevante sobre la circulación, y a los peritos judiciales o técnicos designados por el órgano judicial, encargados de valorar el conjunto y emitir conclusiones.

En particular, ha sostenido que el informe interpretativo destinado a explicar qué ocurrió en el tren mediante la correlación de señales y eventos debe elaborarlo el fabricante o integrador del convoy y su mantenedor. La compañía de las cajas negras se reserva un papel de auxilio técnico vinculado al acceso correcto a los registros, su visualización y su comprensión desde la perspectiva del registrador jurídico.

La entidad ha reiterado su “plena disposición” a colaborar con el órgano judicial dentro de su ámbito de competencia técnica. Ese margen incluye facilitar la carga y la visualización de los datos, explicar el funcionamiento del sistema de registro, identificar las señales disponibles y configurar vistas o cronologías para consultar la información almacenada.

Fuera de ese marco, la empresa subraya que no le corresponde reconstruir la secuencia causal del accidente ni valorar la interacción entre subsistemas o determinar causas raíz, factores contribuyentes o responsabilidades y En su escrito y sostiene que esa interpretación exige un conocimiento completo del tren como sistema integrado, de su configuración real, de su historial de mantenimiento y de su operación.

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