El papa León XIV pide a los católicos madrileños que sean “una Biblia abierta” para los demás y que salgan de su ‘discurso de confort’ en un multitudinario encuentro en el Bernabéu

Durante su discurso, el pontífice ha asegurado que para la Iglesia debe ser importante “no dispersarnos ni encerrarnos cada uno en el grupo o en el entorno en el que ya nos sentimos seguros”, y que se deben hacer “de la escucha y del diálogo el terreno común en el cual hacer crecer la justicia y la fraternidad”

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El papa León XIV recorre el césped del Bernabéu en un carrito de golf para acercarse a la comunidad diocesana (Europa Press)
El papa León XIV recorre el césped del Bernabéu en un carrito de golf para acercarse a la comunidad diocesana (Europa Press)

El papa León XIV ha conseguido reunir a última hora de este lunes a miles de creyentes y a toda la comunidad diocesana de Madrid en el estadio Santiago Bernabéu con un mensaje en el que ha entrelazado la metáfora musical con el mandato evangélico. En su mensaje ha dejado claro que la Iglesia debe aprender a hacer polifonía, es decir, a construir unidad desde la diversidad, sin uniformar ni dispersar. El acto, además de la presencia del pontífice, también ha contado con actuaciones de artistas como David Bustamante, Íñigo Quintero, Diana Navarro y Daniel Diges, entre otros, en una velada en la que el arte y la fe han compartido escenario.

“Esta velada es un gran himno de fe y me complace unir mi voz a la vuestra para alabar a Dios y fortalecer los lazos de una familia eclesial tan hermosa que está aprendiendo el arte de la polifonía, de la unidad en la diversidad”, ha dicho el pontífice al abrir su intervención. Ha sido el cardenal José Cobo Cano, arzobispo de Madrid, quien ha introducido la parábola del canto que sirvió de hilo conductor al discurso papal, y a quien León XIV ha agradecido expresamente haber planteado que los datos y los hechos, por sí solos, no bastan para generar comunidad.

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“Reconstruir significa reconocer que, en la pluralidad de voces, existe una posibilidad luminosa: la de edificar juntos”

El papa ha situado a la Iglesia madrileña en el corazón de una ciudad que, a su juicio, “ama la música, la danza y el estar juntos, pero que también conoce los conflictos, la resignación y, a veces, la desesperación”. Ante ese diagnóstico, ha señalado que el Evangelio puede “abrir un camino a la esperanza” en esas situaciones límite.

Después, León XIV ha subrayado que Madrid no es solo la capital de un gran país europeo, sede de instituciones con poder de decisión sobre el presente y el futuro, sino que también es destino de millones de visitantes y de migrantes que buscan nuevas oportunidades y una vida mejor. Esa realidad plural, ha dicho, exige a la Iglesia que salga de sus zonas de confort. “Por eso es tan importante no dispersarnos ni encerrarnos cada uno en el grupo o en el entorno en el que ya nos sentimos seguros, entre personas que siempre cantan la misma melodía”, ha advertido.

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El papa León XIV recorre el césped del Bernabéu en un carrito de golf para acercarse a la comunidad diocesana (Infobae)
El papa León XIV recorre el césped del Bernabéu en un carrito de golf para acercarse a la comunidad diocesana (Infobae)

Como ejemplo de su propuesta, el pontífice ha recurrido a su encíclica Magnifica humanitas y a la figura bíblica de Nehemías, quien movilizó a toda la comunidad para reconstruir los muros de Jerusalén. Frente a la tentación de la uniformidad o la confusión, León XIV ha propuesto una vía alternativa: “Reconstruir significa reconocer que, en la pluralidad de voces y visiones que a veces recuerda la dispersión de las lenguas, existe, sin embargo, una posibilidad luminosa: la de edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común en el cual hacer crecer la justicia y la fraternidad”, se lee en el pasaje de la encíclica que el papa ha citado ante los fieles.

Y, como contraste, ha hablado del relato de Babel, en el que la imposición de un proyecto totalitario y meramente humano terminó por romper la comprensión entre las personas. La sinodalidad, ha insistido, es el espacio en el que la humanidad puede recuperar sus cimientos.

El Evangelio corre el riesgo de convertirse en “una repetición impersonal”

Además, una parte del discurso la ha centrado específicamente en la misión cristiana en los entornos urbanos. León XIV ha lanzado una pregunta que, a su juicio, se ha vuelto la más urgente: si, de verdad, lo que los cristianos son y hacen llega “allí donde se gestan los nuevos relatos y paradigmas”, a los “núcleos más profundos del alma de las ciudades”, en palabras que ha atribuido a la exhortación apostólica Evangelii gaudium.

Y para llegar a ese corazón urbano, el papa ha propuesto cultivar lo que llamó “el arte espiritual de ser cordiales”. Sin esa actitud, según él, el anuncio del Evangelio corre el riesgo de convertirse en “una repetición impersonal” que, al perder eficacia, deja espacio a la frustración y la desconfianza.

El papa llega al Santiago Bernabéu entre vítores y le dedican una gran ovación durante más de dos minutos. (Infobae/Paula Bastante)

León XIV también ha dedicado parte de su discurso a la experiencia del bautismo como transformación real de la vida. “Nuestras sensibilidades, procedencias y prioridades se encuentran en Cristo y de su vida reciben la savia, como los sarmientos de la vid”, ha afirmado. Ese proceso, explica, orienta los dones personales hacia el servicio y el bien común.

Citó a San Pablo, concretamente la segunda carta a los Corintios, para recordar que el amor de Cristo “nos apremia”, pero también “nos cautiva”, “nos mantiene unidos” y “nos posee”, según los distintos matices del verbo griego synèchei que el apóstol empleó.

“La bondad, aunque sea de unos pocos, puede vencer el miedo de muchos”

Después, el papa transmitió en público varios testimonios que los fieles le han transmitido. Uno de ellos declaró: “Puedo decir sin dudar que amo profundamente a la Iglesia, familia de Dios, donde todos tenemos un lugar”. Otro afirmó haberse sentido llamado a “convertirme en un miembro más activo de la comunidad y compartir mis dones con el resto de los miembros de la Iglesia”. Un tercer testimonio, de quienes participan en programas de servicio, señalaba al pontífice que esa labor “no solo es una forma de ayudar, sino también una manera de devolver todo el cariño y apoyo que hemos recibido”.

Pero León XIV destacó uno de los casos, el de una mujer peruana que, cuando llegó a Madrid, temía acercarse a la Iglesia por haber oído hablar de “prejuicios y decepciones”. “La bondad, aunque sea de unos pocos, puede vencer el miedo de muchos”, dijo el pontífice, antes de lanzar una exhortación directa a los fieles: “Sed, para todos, como una Biblia abierta: que en vuestros rostros y en vuestra vida se pueda encontrar la Palabra de Dios”.

Por último, el papa ha tenido unas palabras para los presbíteros, sacerdotes ordenados de la Iglesia católica. Así, León XIV les ha instado a reconocer el juicio comunitario como “una de las mayores oportunidades que la sinodalidad ofrece a su ministerio” y a detenerse regularmente con su pueblo para interpretar la vida de los barrios, los cambios culturales y las tensiones sociales a la luz del Evangelio. Además, ha advertido de que reducir la vida eclesial a una rutina en la que cada uno permanece encerrado en sus hábitos equivale a prescindir del Espíritu Santo.

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