El refugio en el que Raphael y su mujer Natalia Figueroa pasan las vacaciones con sus nietos en Ibiza: más de 700 metros cuadrados con vistas increíbles

El cantante cuenta con una propiedad rodeada de naturaleza y cerca de la playa en Sant Josep de Sa Talaia

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El refugio de Raphael y Natalia Figueroa en Sant Josep de Sa Talaia (Europa Press / Montaje de Infobae)
El refugio de Raphael y Natalia Figueroa en Sant Josep de Sa Talaia (Europa Press / Montaje de Infobae)

El refugio de Raphael en Ibiza se ha consolidado como la casa a la que el cantante vuelve constantemente para recuperar su rutina familiar y preparar sus próximas actuaciones, tras largas jornadas de conciertos, que mantiene a sus 83 años. La vivienda, compartida con Natalia Figueroa, está en una urbanización privada de Sant Josep de Sa Talaia y funciona desde hace años como su principal lugar de desconexión estival.

La residencia de Sant Josep de Sa Talaia tiene, según Mujerhoy, 230 metros cuadrados repartidos en dos plantas, un jardín de 500 metros cuadrados y una piscina al aire libre de 35 metros cuadrados, en un entorno rodeado de naturaleza, con presencia de buganvillas en tonos rosas y morados características de la isla, junto a la playa y cerca de un acantilado. Allí aprovecha también para reunirse la familia numerosa del artista, incluidos sus tres hijos y sus ocho nietos.

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El municipio elegido por el intérprete, situado al suroeste de la isla, reúne algunas de las playas más conocidas de Ibiza y un patrimonio histórico y cultural que convive con una arquitectura payesa especialmente conservada. Entre los enclaves más visitados figuran la iglesia parroquial del siglo XVIII, las torres defensivas de San José, el Parque Natural de Ses Salines y Cala Conta.

Raphael durante una de sus vacaciones (Instagram)
Raphael durante una de sus vacaciones (Instagram)

El refugio ibicenco de Raphael

Para el artista ese enclave se ha convertido en un oasis de tranquilidad donde dejar durante unos días el ritmo frenético de las giras y de Madrid, bañarse, tomar el sol y reponer energías. La casa fue adquirida hace años por el matrimonio después de varias estancias en la isla junto a sus hijos.

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La vivienda se encuentra en una exclusiva urbanización privada de Sant Josep de Sa Talaia, uno de los municipios costeros más valorados del suroeste ibicenco. La elección de esa zona responde tanto a la privacidad del entorno como a su cercanía al mar y a un paisaje que combina playa, vegetación y acantilados.

Ese espacio ha servido como punto de reunión durante las vacaciones familiares a lo largo de los años. Es más, los ocho nietos de Raphael y Natalia Figueroa pueden moverse con amplitud por la parcela, mientras el matrimonio disfruta de un entorno pensado para el descanso lejos del ajetreo urbano. La casa ibicenca ocupa un lugar destacado en el patrimonio residencial del cantante, aunque no ha desplazado a Los Martos, la residencia principal y habitual de la familia en Madrid.

Raphael y Natalia Figueroa, en imagen de archivo (Europa Press)
Raphael y Natalia Figueroa, en imagen de archivo (Europa Press)

Las otras propiedades de Raphael

Esa vivienda, situada en Boadilla del Monte, ha sido durante décadas el escenario recurrente de celebraciones familiares. Los Martos fue adquirida por Raphael y Natalia Figueroa en los años 70. La finca está rodeada por una extensa parcela y cuenta con un jardín de unos 2.400 metros cuadrados, una dimensión que ha permitido acoger comuniones, cumpleaños y otros encuentros familiares.

La residencia madrileña se encuentra a alrededor de media hora del centro de la capital. Esa ubicación le ha permitido al cantante mantener una vida discreta e independiente sin renunciar a la cercanía de Madrid. Antes de consolidar ese doble eje entre Madrid e Ibiza, Raphael tuvo también una propiedad en Miami a mediados de los años 80: una vivienda que en el pasado había pertenecido al expresidente de Estados Unidos Richard Nixon.

La industria musical latina regaló a Raphael "su gran noche" con un recital que rindió homenaje a un espectacular legado de más de 60 años.

El cantante vivió allí con su mujer hasta 2002, cuando ambos decidieron venderla porque pasaban más tiempo en España que en Estados Unidos. La casa estaba situada en una de las mejores zonas de Miami, tenía mucha luz, vistas al mar y una arquitectura propia del lugar, con predominio del blanco, el ocre, el amarillo y otros tonos pastel. Esa etapa coincidió con uno de los periodos de mayor proyección de Raphael en Estados Unidos, donde ofrecía varios conciertos al año y aparecía en programas de televisión mientras reforzaba su popularidad en el país.

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