La catedral de los azulejos: el misterioso lugar subterráneo de Madrid que reabre después de 20 años

La restauración y apertura de la taberna Los Gabrieles, en Madrid, permitirá a sus visitantes degustar exquisitas recetas castizas entre cerámica original

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La Taberna Los Gabrieles, en Madrid
La Taberna Los Gabrieles, en Madrid, reabre sus puertas con una oferta gastronómica castiza amplia. / Wikimedia Commons

Hay lugares que nunca pasan de moda. La taberna Los Gabrieles es uno de ellos, al menos en Madrid. Este 20 de abril, el lugar ha reabierto sus puertas, devolviendo a la castiza ciudad uno de sus espacios más reconocidos. El porqué se esconde en la singularidad de su decoración cerámica y su historia cultural. Tras un cierre de más de 20 años, el establecimiento del Barrio de las Letras inicia una nueva etapa en la que se combinan su herencia artística y gastronómica con propuestas contemporáneas, según ha recogido El Periódico.

El local, que fue fundado en 1907, alberga cerca de 400 metros cuadrados de azulejos históricos, muchos de ellos vinculados a las bodegas de Jerez y firmados por artistas como Enrique Guijo y Alfonso Romero Mesa. Durante las obras previas a la reapertura, la aparición de estos azulejos entre los escombros motivó la intervención del área de Patrimonio, que exigió su conservación. Este proceso, que ha contado con la participación de arquitectos, restauradores y artistas contemporáneos, ha devuelto a la ciudad no sólo un referente gastronómico sino también un ejemplo de integración entre tradición y modernidad.

Las raíces de Los Gabrieles se hunden tanto en la gastronomía popular como en la vida cultural madrileña. Desde sus inicios como restaurante y punto de encuentro para figuras del arte y la política —por sus salones han pasado desde Federico García Lorca y Ramón del Valle-Inclán hasta Ava Gardner y Pedro Almodóvar, además de personalidades políticas como Alfonso XIII y Manuel Azaña—, el local adquirió un papel destacado como tablao improvisado y sede de actividad artística.

La ‘Capilla Sixtina’ de la cerámica vuelve a su diseño original: tres artistas la restauran

La denominación de ‘Capilla Sixtina’ de la cerámica se debe al revestimiento de sus paredes con azulejos históricos, restaurados ahora respetando el diseño original pero incorporando aportaciones de creadores como Miki Leal, Alvar Haro y Xavier Monsalvatje. La reforma, que ha durado más de seis años, ha supuesto una intervención en profundidad en el edificio, afectado por problemas estructurales que llevaron a su cierre en 2004. El proceso de conservación obligó a la colaboración de expertos en restauración y patrimonio, sin renunciar a la incorporación de nuevas obras en el conjunto.

El espacio se estructura en tres plantas y retorna a su función tradicional con una zona destinada a conciertos, lo que permite recuperar la dimensión cultural que le caracterizó en el pasado. Entre la colección de cerámica destacan escenas inspiradas en obras como Los borrachos de Velázquez, así como composiciones originales de elevado valor estético y publicitario, muchas de ellas vinculadas al mundo del vino y a la tradición de Jerez, según ha relatado El Periódico en uno de los puntos centrales de su reportaje.

La degustación culinaria entre cerámica: buey madurado, solomillo Rossini y pulpo de roca

Desde el punto de vista culinario, la nueva etapa de Los Gabrieles está dirigida por el chef Ander Galdeano, que impulsa una carta centrada en la cocina castiza revisitándola con técnicas actuales. La sumiller Rebeca Bellido es responsable de una bodega con más de 220 referencias, donde conviven vinos nacionales, etiquetas internacionales y una notable selección de vinos de Jerez por copas. Entre los platos de barra se incluyen desde pepito de ternera con buey madurado y bocadillo de calamares con chipirón de anzuelo, hasta especialidades como los minutejos con oreja brava o el tradicional “menudo gitano”, una variedad con garbanzos.

El Brillante, ubicado en la "glorieta de Atocha" o plaza del Emperador Carlos V, tiene los mejores bocatas de calamares de la ciudad, según TasteAtlas

El restaurante amplía su carta con platos de temporada, guisos y carnes a la brasa, destacando el rabo de vaca cocinado durante más de 12 horas y elaboraciones como el solomillo Rossini. La oferta del mar está representada por pulpo de roca, bonito del norte y erizos, mientras en el apartado de postres figuran recetas tradicionales como el arroz con leche, la torrija y el flan de queso.