Atropellar a alguien con un patinete eléctrico puede costarte 200.000 euros: así lo explica un abogado

Un joven que circulaba sin seguro con un patinete eléctrico debe responder con su patrimonio por causar lesiones graves

Guardar
Una persona conduce un patinete eléctrico. (Freepik)
Una persona conduce un patinete eléctrico. (Freepik)

El caso de un joven de 25 años que atropelló a una persona mientras circulaba con un patinete eléctrico ha evidenciado las graves consecuencias legales que pueden derivarse de un accidente en estas circunstancias. La víctima sufrió lesiones con secuelas permanentes y la indemnización fijada por los daños supera los 200.000 euros, a lo que se suman intereses y costas procesales. El conductor no tenía seguro en el momento de los hechos, lo que ha supuesto para él una deuda personal difícil de afrontar.

Circular en patinete eléctrico sin seguro conlleva una responsabilidad civil directa del conductor, con la obligación de responder con todo su patrimonio presente y futuro en caso de accidente con daños graves. Si el responsable no puede afrontar el pago completo de la indemnización, los tribunales pueden ordenar el embargo de bienes y la retención de parte de los ingresos durante años, llegando a prolongarse durante décadas cuando la deuda es tan elevada.

El atropello se produjo en la acera, una maniobra expresamente prohibida en la mayoría de ciudades españolas, lo que agrava las consecuencias legales, según explicó el abogado experto en accidentes Isaac Fernández (@abogadodelesiones) en un vídeo publicado en TikTok.

Patrimonio en juego

El auge de los patinetes eléctricos en ámbitos urbanos ha llevado a que muchos ciudadanos los utilicen como alternativa al coche o al transporte público. Sin embargo, situaciones como la descrita muestran que la ausencia de seguro puede transformar un incidente en una ruina económica, con obligaciones que persiguen al responsable el resto de su vida.

Patinete eléctrico (Europa Press)
Patinete eléctrico (Europa Press)

Fernández advierte que, aunque el seguro no era obligatorio en el momento del siniestro, la responsabilidad civil sigue vigente por ley y recae completamente sobre el conductor. En sus palabras: “lo va a pagar con su patrimonio presente y futuro”.

En estos supuestos, si la deuda no se salda, el embargo de bienes y parte de los ingresos actuales y futuros puede extenderse durante un periodo indefinido. Fernández recalca la gravedad de circular por la acera, subrayando que esta infracción ha resultado decisiva para que la responsabilidad del conductor se considere más grave: “Circular por la acera con un patinete y sin seguro es una barbaridad”.

Seguro obligatorio y desconocimiento

A partir de 2024 y 2025, la normativa sobre patinetes eléctricos ha evolucionado y en muchas ciudades el seguro es ya obligatorio para los vehículos de movilidad personal (VMP). El objetivo de esta regulación es evitar que situaciones como la descrita dejen a las víctimas sin la garantía de una indemnización, dado que no disponer de seguro puede suponer un quebranto irreparable para ambas partes. A pesar de la nueva legislación, aún persiste el desconocimiento entre numerosos usuarios, que continúan circulando sin seguro y sin conciencia real de las consecuencias jurídicas.

Control Visual e Inspección del Vehículo de Movilidad Personal, CONVIVE, es el nombre que propone AECA-ITV para la realización del control periódico de los patinetes eléctricos

El problema no se reduce a sanciones administrativas o multas de tráfico. La ausencia de seguro obliga al conductor a asumir de forma directa y total el coste de cualquier daño personal que pueda producirse en caso de siniestro. Las cantidades reclamadas por las víctimas pueden resultar imposibles de afrontar para la mayoría de los conductores particulares.

La popularización del patinete eléctrico ha añadido complejidad a la convivencia urbana con peatones, bicicletas, coches y otros vehículos eléctricos personales. El uso extendido de los VMP ha ido acompañado de un incremento en los incidentes, lo que, sumado a la falta de seguro, incrementa los riesgos para usuarios y terceros. La percepción de facilidad y comodidad en el manejo de estos vehículos no debe relajar la responsabilidad legal que implica cualquier accidente vial.