Descubren la única imagen de una mujer romana dominando fieras: un hallazgo que reconstruye la historia de la participación femenina en la antigua Roma

La investigación de Alfonso Manas gira en torno a un hallazgo arqueológico casi olvidado: un mosaico descubierto en Reims (Francia) en 1860 y destruido durante la Primera Guerra Mundial

Guardar
Descubren la única imagen de una mujer romana dominando fieras
Fragmento del mosaico en el que aparecen el leopardo y la mujer (Alfonso Manas)

Ninguna imagen del mundo antiguo resulta tan reconocible como la del gladiador romano, el combatiente que arriesgaba la vida para entretener a miles de espectadores en los anfiteatros de Roma. Estos luchadores, entrenados con rigor en escuelas con estrictas normas, formaban parte de una clase infame, donde ni su propia vida les pertenecía. Dentro de este sector, la presencia de la mujer era bastante escasa; “según los escritos de la época, aparentemente se las veía como una rareza y un entretenimiento peculiar, más que como un tipo regular de gladiador”, apuntan desde The Colosseum.

Su reducida participación ha hecho que apenas se encuentren registros de su implicación en el Coliseo. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista The International Journal of the History of Sport ha descubierto un mosaico que evidenciaría que las mujeres también luchaban contra bestias salvajes en estos mismos espectáculos. El artículo, titulado ‘Nuevas evidencias de mujeres luchando contra bestias en la arena romana: la mujer en el mosaico de Reims’, ha sido liderado por Alfonso Manas, investigador adscrito al Programa de Educación Física de la Universidad de California.

Su investigación, lejos de ficciones modernas, está cimentada en un hallazgo arqueológico casi olvidado: un gran mosaico descubierto en Reims (Francia) en 1860. La obra, que medía 11 por 9 metros y estaba decorada con 35 medallones que representaban diversas escenas de la arena, fue en su momento estudiada por el arqueólogo Jean Charles Loriquet. El especialista realizó dibujos detallados antes de que desapareciera bajo los bombardeos de 1917.

Descubren la única imagen de una mujer romana dominando fieras
Mosaico de Reims, siglo III. Hallado en Reims en 1860, destruido en 1917 durante la Primera Guerra Mundial. Perdido. Dibujo de Loriquet, 1862: lámina XVIII (Alfonso Manas)

¿Quién era la mujer de Reims?

Durante más de un siglo, el testimonio visual del mosaico estuvo perdido en la oscuridad, hasta que Manas decidió reestudiar tanto los dibujos como los comentarios originales y recientes sobre él. En uno de los medallones aparecía la figura de una persona con un látigo en la mano, el pecho descubierto y rasgos faciales y corporales que la diferenciaban de los otros personajes representados. Los investigadores del siglo XIX ya se plantearon si podía tratarse de una mujer, pero no se atrevieron a afirmarlo de manera definitiva.

La clave, según el nuevo estudio, está en el detalle anatómico: la figura muestra claramente un pecho femenino, a diferencia del torso plano de los demás combatientes. Además, tampoco lleva las vestimentas típicas de los hombres que también portan látigo en la escena. Este recurso es, según Manas, el método más directo que los artistas tenían para indicar el género femenino, dada la dificultad de representar otros detalles sexuales en arte tan esquematizado.

Igualmente, el estudio ha revelado que la posición y el rol que desempeña la figura en la obra son decisivos. Alejada de los cargos secundarios o de simple “azuzadora” de fieras (término incorrecto, nunca atestiguado en los espectáculos romanos), ni tampoco una “clown” como lo es el paegniarius masculino, la mujer parece estar en acción, enfrentándose a una fiera —un leopardo probablemente— como parte del juego de caza (venatio). En la imagen se puede ver, además, cómo sostiene un arma, posiblemente una daga, y actúa en solitario.

Uno de los hallazgos arqueológicos más importantes a nivel estatal.

La venatrix romana y la imagen de la mujer luchadora en la Roma antigua

En la antigua Roma, las exhibiciones de lucha contra bestias, conocidas como venationes, se diseñaban normalmente para hombres (venatores), pero diversas fuentes literarias atestiguan la ocasional presencia de mujeres, aunque la palabra específica venatrix (forma femenina de venator) rara vez se usaba en la época. Sabemos que se permitió la participación de mujeres bajo el mandato del emperador Nerón (siglo I d.C.) y que Tito también recurrió a ellas en los espectáculos inaugurales del Coliseo hacia el año 80 de nuestra era.

Lo impactante del mosaico de Reims es que su datación corresponde al siglo III, un siglo después de la supuesta “desaparición” de las venatrices documentadas hasta entonces. Es decir, gracias a este medallón, se amplía en 100 años la presencia conocida de mujeres luchando contra animales en las arenas romanas.

El trabajo de Manas analiza, así, el significado social de las venatrices. Si bien las gladiadoras femeninas (gladiatrix) eran generalmente vistas con desprecio, las cazadoras no recibían críticas tan severas. Esto puede deberse a la existencia de referentes mitológicos como Diana o Atalanta, cazadoras por excelencia y modelos aceptados de feminidad activa.

Por otro lado, la exposición del torso de las venatrices posiblemente buscaba no solo destacar su género, sino también causar una reacción erótica en el público, mayoritariamente masculino. Con este componente se habría contribuido a su éxito y popularidad.