Un fármaco contra la leucemia podría aliviar la psoriasis

El medicamento actúa como un interruptor que detiene los brotes.

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Primer plano de una persona aplicando crema blanca en un brazo y mano con piel visiblemente enrojecida y descamada, especialmente en nudillos y codo
Una persona aplica una crema terapéutica en su brazo y mano, que presentan una condición cutánea caracterizada por enrojecimiento, descamación y sequedad. (Freepik )

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica que provoca sarpullidos sobre la piel. La afección, causada por una activación excesiva del sistema inmunitario, no tiene cura y quienes la padecen deben intentar controlar los brotes que sufren cada cierto tiempo.

Corticoides, retinoides y formas sintéticas de vitamina D son los principales tratamientos contra esta enfermedad en España. Sin embargo, un equipo de investigación del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM-CSIC) junto con la Universidad Autónoma de Madrid podrían haber dado con otra solución. Su trabajo, publicado en la revista Journal of Allergy and Clinical Immunology, apunta a un medicamento contra la leucemia como posible terapia para reducir la inflamación asociada a la psoriasis.

Los investigadores han descubierto un mecanismo hasta ahora desconocido que promueve los procesos de inflamación en enfermedades como la psoriasis. El estudio apunta a unas proteínas llamadas citoquinas, que actúan como señales químicas para activar células inmunitarias. Entre ellas, destaca la interleucina 23 (IL-23), que logra empujar a las células inmunitarias a producir otra molécula inflamatoria llamada IL-17, que finalmente desencadena inflamaciones en la piel.

Los autores del estudio apuntan que este “diálogo” entre IL-23 y la IL-17 es uno de los motores principales de la psoriasis, y cuando se frena, la inflamación disminuye.

Un “interruptor” para apagar la psoriasis

El trabajo ha permitido descifrar la transmisión de la señal inflamatoria dentro de la célula. Los investigadores comprobaron que la IL‑23 pone en marcha una secuencia de proteínas que actúan como interruptores y culminan en la activación de complejos mTOR, los cuales modulan el metabolismo y función celular y juegan un papel fundamental en la inflamación.

Entre esos mediadores destaca una proteína llamada Blk, identificada por primera vez como intermediaria directa en la cascada inflamatoria que conecta la IL‑23 con la activación de respuestas celulares inflamatorias propias de la psoriasis. Este hallazgo amplía las posibilidades en la búsqueda de dianas para futuros tratamientos.

Descubierto este mecanismo, el equipo probó varios medicamentos ya aprobados para otras enfermedades que fuesen capaces de responder a la señal IL-23. En este caso, los investigadores analizaron una colección de fármacos autorizados por las agencias reguladoras y observaron que algunos de ellos interferían en la vía inflamatoria activada por la molécula IL‑23.

Entre todos ellos, el que mejor resultados obtuvo fue dasatinib, un fármaco utilizado actualmente para combatir ciertos tipos de leucemia. Este fármaco era capaz de bloquear la producción de IL‑17 en las células del sistema inmunitario, deteniendo así la inflamación. Funcionaría como una especie de “interruptor”, según los autores, que apaga la señal inflamatoria.

Los resultados experimentales muestran que dasatinib frena de forma eficaz la producción de IL‑17 inducida por IL‑23. Posteriormente, el equipo comprobó que este efecto también ocurre en modelos experimentales de inflamación cutánea similar a la psoriasis. La administración del medicamento, tanto de forma sistémica como tópica sobre la piel, redujo el engrosamiento cutáneo, la acumulación de células inmunitarias en las zonas afectadas y la presencia de células productoras de IL‑17. Esta doble vía de administración sugiere que, en un futuro, podrían ensayarse cremas de aplicación local que mantendrían la eficacia sin exponer al paciente a efectos sistémicos del fármaco, según detalla la publicación científica.