Pedro Sánchez acusa a Netanyahu de impedir el culto católico en Jerusalén “sin explicación ni motivos”: “Sin tolerancia es imposible convivir”

El presidente del Gobierno condena un “ataque injustificado a la libertad religiosa” tras impedir la Policía israelí la entrada al Santo Sepulcro del cardenal Pizzaballa

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (Alejandro Martínez Vélez - Europa Press)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (Alejandro Martínez Vélez - Europa Press)

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha acusado al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de impedir la celebración del Domingo de Ramos en Jerusalén “sin explicación alguna, sin razones ni motivos”, al tiempo que las autoridades israelíes han defendido la medida alegando estrictos criterios de seguridad en el contexto de la escalada regional.

En un mensaje publicado en la red social X, Sánchez ha denunciado que el Gobierno israelí bloqueó el acceso de los católicos a los lugares santos, en referencia a la actuación de la Policía que impidió la entrada al Santo Sepulcro del cardenal Pierbattista Pizzaballa. El jefe del Ejecutivo ha calificado lo ocurrido como un “ataque injustificado a la libertad religiosa” y ha exigido a Israel respeto por “la diversidad de credos y el derecho internacional”.

No obstante, Netanyahu ha defendido que la decisión no responde a ninguna intencionalidad política o religiosa, sino a criterios de seguridad. Según su versión, no hubo “ninguna mala intención”, sino la necesidad de prevenir riesgos en un contexto marcado por la tensión derivada de la guerra con Irán. En la misma línea, la Policía israelí ha asegurado que actuó siguiendo instrucciones del Ejército y que el Patriarcado Latino había sido informado con antelación de las restricciones.

La polémica se desencadenó después de que las autoridades israelíes impidieran el acceso al Santo Sepulcro al patriarca latino de Jerusalén. Según el Patriarcado Latino, la comitiva encabezada por Pizzaballa fue interceptada cuando se dirigía al templo y obligada a regresar, lo que impidió incluso la celebración de una misa sin público en uno de los enclaves más sagrados del cristianismo.

El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén (REUTERS/Ammar Awad/Pool)
El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén (REUTERS/Ammar Awad/Pool)

El Patriarcado denuncia un hecho “sin precedentes”

El Patriarcado Latino de Jerusalén ha calificado lo ocurrido como un episodio “sin precedentes” y ha denunciado que se trata de “la primera vez en siglos” que se impide a los líderes de la Iglesia oficiar en el lugar donde, según la tradición cristiana, fue crucificado Jesucristo. En su comunicado, la institución eclesiástica considera la actuación policial “manifiestamente irrazonable y desproporcionada”.

Además, ha advertido de que la medida supone “un grave precedente que ignora la sensibilidad de miles de millones de personas de todo el mundo”, especialmente en una fecha clave del calendario cristiano como el Domingo de Ramos, que marca el inicio de la Semana Santa.

La prohibición afectó también al Custodio de Tierra Santa, Francesco Ielpo, que acompañaba a Pizzaballa y tenía previsto participar en la celebración litúrgica.

Reacciones políticas y tensión diplomática

Por su parte, el presidente de Israel, Isaac Herzog, se puso en contacto con el cardenal Pierbattista Pizzaballa para trasladarle su “profundo pesar” por lo sucedido, en un gesto que contrasta con la actuación dirigida por el primer ministro israelí. En paralelo, las autoridades israelíes han defendido su actuación apelando a razones de seguridad.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, publica en su cuenta de Instagram su plan del domingo: ir en bicicleta al son de Hannah Montana y con una gorra en alusión a Donald Trump. / Captura de pantalla

En este sentido, la Policía israelí explicó que todos los lugares santos de Jerusalén permanecen cerrados desde el inicio de la guerra, el pasado 28 de febrero, cuando los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán desencadenaron el conflicto. Las autoridades han limitado las reuniones públicas a unas 50 personas, una restricción que afecta a sinagogas, iglesias y mezquitas. “La solicitud del Patriarca fue revisada el día anterior y se aclaró que no podía ser aprobada”, señaló la Policía en un comunicado, en el que argumenta que la Ciudad Vieja y sus lugares santos constituyen “una zona compleja que no permite el acceso de grandes vehículos de emergencia y rescate, lo que representa un riesgo real para la vida humana en caso de un incidente con múltiples víctimas”.