La pequeña de los Grimaldi estrena su ‘privilegio blanco’ ante el papa León XIV: la princesa Charlene de Mónaco extiende su beneficio a su hija Gabriella

Es la primera vez desde 1538 que un papa visita el Principado y la princesa Gabriella de Mónaco ha aprovechado la ocasión

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El papa León XIV junto a al príncipe Alberto II, la princesa Charlene, Gabriella y el príncipe Jacques de Mónaco (Reuters)
El papa León XIV junto a al príncipe Alberto II, la princesa Charlene, Gabriella y el príncipe Jacques de Mónaco (Reuters)

La visita del papa León XIV a Mónaco ha marcado un hito en la crónica del Principado, congregando a la familia Grimaldi al completo y situando en el centro de todas las miradas a los mellizos Jacques y Gabriella, hijos de Alberto II y Charlene. La jornada no solo ha supuesto un acontecimiento histórico para el país, sino que ha hecho visible una imagen inédita: la princesa Gabriella acompañando a su madre bajo el llamado “privilegio del blanco” en presencia del Pontífice.

El Vaticano reserva esta prerrogativa a un selecto número de soberanas católicas, lo que otorga al gesto un significado diplomático y simbólico de primera magnitud. En el contexto de un país donde el catolicismo es religión oficial, la presencia de León XIV, que ha llegado para una visita apostólica relámpago, constituye la primera vez que un papa pone pie en Mónaco desde 1538.

Durante el saludo inicial desde el balcón del palacio, León XIV ha instado a Mónaco a emplear su “riqueza, influencia y don de la pequeñez para el bien”, y ha pedido estar “siempre dispuesta a proteger toda vida humana con amor, en todo momento y en cualquier condición, para que nadie quede jamás excluido de la mesa de la fraternidad”.

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El ‘privilegio blanco’ de Gabriella de Mónaco

El denominado ‘privilegio del blanco’ constituye una de las excepciones más notorias del protocolo vaticano: mientras la norma general impone vestir de negro y cubrir la cabeza a toda mujer que acude a una audiencia con el papa, sólo una minoría de reinas y princesas católicas puede utilizar el blanco.

Este honor, tradicionalmente reservado a mujeres como la reina Letizia, la reina Sofía de España, las reinas Matilde y Paola de Bélgica, o la gran duquesa María Teresa de Luxemburgo, tiene un carácter extraordinario y está asociado tanto a la simbología de la pureza, la inocencia y la paz como al respeto institucional hacia las monarquías católicas. En principio, la princesa Gabriella no entraría dentro de esta lista, pero al ser una niña el protocolo no es tan rígido.

El papa León XIV junto a al príncipe Alberto II, la princesa Charlene, Gabriella y el príncipe Jacques de Mónaco (Reuters)
El papa León XIV junto a al príncipe Alberto II, la princesa Charlene, Gabriella y el príncipe Jacques de Mónaco (Reuters)

En esta ocasión, Charlene de Mónaco ha querido compartir el privilegio junto a su hija, exhibiendo un atuendo blanco perfectamente hermanado al de su madre. Ambas han destacado con abrigos de líneas sobrias y corte estructurado, y en la solapa llevaban un broche con las banderas de Mónaco y del Vaticano, en claro guiño al vestuario diplomático que utiliza el lenguaje de la moda para comunicar unidad institucional.

El papa León XIV en Mónaco

La pequeña Gabriella vestía un abrigo blanco cruzado, vestido con encaje floral y cuello bebé, bailarinas y un peinado discreto, imitando la elegancia que demanda la ocasión y reforzando la imagen familiar ante el papa León XIV. Reunida la familia Grimaldi en pleno, incluyendo a Pierre y Beatrice Casiraghi, Louis y Marie Ducruet, Charlotte Casiraghi, y las princesas Estefanía y Carolina, la llegada del Sumo Pontífice ha supuesto una escena de solemnidad reforzada por las singularidades del protocolo vaticano.

El heredero Jacques y su hermana Gabriella, próximos a cumplir 12 años, se han comportado con el aplomo que caracteriza a la nueva generación de la familia principesca. El saludo desde el balcón, la reverencia de Gabriella y la inclinación de Jacques al paso de León XIV han sido instantes especialmente valorados entre los asistentes.

El papa León XIV junto a al príncipe Alberto II, la princesa Charlene, Gabriella y el príncipe Jacques de Mónaco (Reuters)
El papa León XIV junto a al príncipe Alberto II, la princesa Charlene, Gabriella y el príncipe Jacques de Mónaco (Reuters)

Hasta 15.000 personas se han congregado en torno al estadio Louis II y los escenarios emblemáticos del Principado para acompañar el recorrido del papa León XIV. La agenda se ha desarrollado con precisión: recepción de León XIV a bordo de un helicóptero en el puerto, encuentro en el Palacio, audiencia privada, intercambio de obsequios, firma en el libro de jefes de Estado, visita a la catedral de Mónaco y a la iglesia de Sainte-Dévote, además de la misa multitudinaria presidida por el Pontífice en el estadio del AS Mónaco.