Esta es la personalidad que hace que seas más propenso a sufrir estrés, según un estudio

El equilibrio entre trabajo y descanso marca la diferencia en tu salud mental

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Mujer con expresión de fastidio hablando por teléfono, sentada frente a un portátil con documentos y una taza de café, junto a una ventana con lluvia.
La personalidad influye directamente en cómo las personas enfrentan el trabajo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La personalidad influye directamente en cómo las personas enfrentan el trabajo, cómo reaccionan ante los desafíos y, sobre todo, en su propensión a sufrir estrés. No todos los trabajadores manejan la presión de la misma manera, y ciertos rasgos pueden hacer que algunos se sientan constantemente agotados mientras otros mantienen un equilibrio más saludable.

Según un artículo de Medical News Today, existen dos tipos de perfiles que marcan la diferencia: las personas tipo A y tipo B. Comprender a cuál de estos perfiles se pertenece no solo ayuda a identificar hábitos y límites, sino que también permite reflexionar sobre la forma en que se gestiona la carga laboral y cómo se puede cuidar mejor el bienestar mental y físico.

Las personas con personalidad tipo A son fáciles de identificar. Son competitivas, exigentes consigo mismas y con los demás, y buscan la perfección en cada tarea que realizan. Su ritmo es acelerado, rara vez se detienen y tienden a asumir múltiples responsabilidades al mismo tiempo. A pesar de sus esfuerzos, sienten que siempre podrían hacer más, lo que genera una presión constante sobre sí mismas.

Las personas con personalidad tipo A y tipo B se desenvuelven diferente en el trabajo. (Freepik)
Las personas con personalidad tipo A y tipo B se desenvuelven diferente en el trabajo. (Freepik)

“Estos individuos suelen destacar en las empresas”, explica el psicólogo Rafael Alonso en una publicación. “Son quienes lideran proyectos, están siempre disponibles y asumen cargas extras. Pero su alta dedicación también los hace más vulnerables al estrés y al agotamiento”, añade. La dificultad para desconectarse del trabajo y la tendencia a no establecer límites claros entre la vida laboral y personal son factores clave que aumentan este riesgo.

La personalidad B tiende a ser más tranquila

Por otro lado, las personalidades tipo B abordan el trabajo de manera diferente. Son más tranquilas, se adaptan con facilidad a los cambios y no sienten la necesidad de controlar todos los detalles. Su capacidad para desconectar y relajarse les permite mantener un rendimiento sostenido a largo plazo. No miden su valor personal por lo que logran en el trabajo, sino que equilibran esfuerzo y descanso de manera natural.

Manos de una persona adulta sosteniendo un vaso de agua sobre un escritorio de madera junto a una taza de café humeante, un portátil y una planta en maceta.
Las personas con personalidad tipo B son más tranquilas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El artículo enfatiza que no existe un tipo “mejor” que el otro. La clave está en la gestión consciente de la propia personalidad, especialmente para quienes son tipo A. Aprender a delegar, establecer límites y permitir pausas efectivas resulta crucial para evitar el estrés crónico.

El psicólogo señala hábitos diarios que pueden indicar propensión al estrés: si la persona logra desconectarse realmente del trabajo al terminar la jornada, si le cuesta soltar los problemas que no salen perfectos o si siente culpa al descansar pensando que debería estar haciendo algo productivo. Las respuestas a estas preguntas ayudan a determinar si alguien se aproxima más al perfil tipo A o tipo B.

La gestión consciente de la personalidad es lo que marca la diferencia. Para las personas tipo A, esto significa aprender a desconectar y establecer límites. Para las tipo B, mantener el equilibrio y aprovechar la capacidad de adaptación es fundamental. Comprender estos perfiles contribuye a construir un entorno laboral más saludable, donde el éxito no se mida por la presión constante, sino por la sostenibilidad del bienestar y la productividad.