Kate Middleton rompe el protocolo con naturalidad en la entronización de la primera mujer arzobispa de Canterbury y marca tendencia con su tocado

La princesa de Gales ha tenido un pequeño error de protocolo en su llegada a Canterbury, donde Sarah Mullally se ha convertido en la primera arzobispa

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Kate Middleton rompe el protocolo en Canterbury (Grosby)
Kate Middleton rompe el protocolo en Canterbury (Grosby)

Kate Middleton ha llamado la atención durante la ceremonia de entronización de Sarah Mullally como la primera mujer arzobispo de Canterbury, celebrada este miércoles en la Catedral. En medio de la solemnidad del acto, un gesto protocolario de la princesa de Gales ha sido motivo de comentarios por romper involuntariamente la costumbre en la recepción oficial.

En la llegada de los príncipes de Gales a Canterbury, Kate Middleton ha sido la primera en recibir el saludo de Lady Colgrain, representante de la Corona en Kent, y ha recibido la reverencia antes que el príncipe Guillermo. Tradicionalmente, el heredero al trono suele ser el primero en este tipo de saludos, lo que ha convertido el instante en tema de interés añadido al evento de alto simbolismo.

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La razón parece más práctica que un simple error: al salir del coche oficial, la princesa ocupaba el asiento más cercano a la iglesia, mientras que su esposo ha tenido que rodear el vehículo al descender. La presencia de numerosas autoridades religiosas y representantes institucionales ha convertido este encuentro en un acontecimiento de alta carga ceremonial, especialmente por tratarse de la primera vez que una mujer asume el cargo de arzobispo de Canterbury, máxima autoridad espiritual de la Iglesia de Inglaterra.

Kate Middleton rompe el protocolo en Canterbury (Grosby)
Kate Middleton rompe el protocolo en Canterbury (Grosby)

El ‘look’ de Kate Middleton

El vestido estrenado por Kate tenía un precio de 3.293,52 euros. La princesa de Gales ha elegido un vestido-abrigo de lana y cachemir confeccionado por Suzannah London, firma fundada en 2006 por la diseñadora británica Suzannah Crabb, habitual en el vestuario de la realeza británica. En esta ocasión, la prenda ha sido adaptada suprimiendo el cinturón desmontable original.

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El vestido, de corte semiajustado, acabado en satén negro, línea “A” y largo midi, destaca por combinar la sobriedad con una sofisticación discreta, rasgos característicos de la estética de Kate Middleton en contextos institucionales o religiosos. La princesa ha completado el conjunto con un tocado de la diseñadora británica Juliette Botterill, nombre frecuente entre las royals.

Los tocados son habituales dentro del protocolo para actos religiosos en Reino Unido. Eso sí, no estaba del todo ajustado para las condiciones climáticas, ya que Kate Middleton ha tenido que permanecer sujetándolo para que no se cayera. El estilismo se ha rematado con un recogido trenzado y maquillaje natural, así como pendientes de perlas ya lucidos en el bautizo de su hijo en 2018.

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La primera mujer arzobispa de Canterbury

Al llegar a la catedral, el conjunto ha destacado tanto por la armonía en la coordinación de cada elemento como por el protagonismo involuntario de la princesa en la anécdota protocolaria. Si bien este detalle no ha restado atención al estilismo, sí ha generado conversación sobre los matices del protocolo real, campo en el que cualquier alteración suele provocar especial curiosidad al público general.

La toma de posesión de Sarah Mullally como arzobispa en la Catedral de Canterbury ha establecido un precedente en la Iglesia anglicana, al ser la primera mujer en ocupar el cargo. El acto reunió a más de 2.000 personas, incluidos Keir Starmer y los príncipes de Gales, con la asistencia destacada del príncipe Guillermo en representación del rey Carlos III como Defensor de la Fe, de acuerdo con la BBC.

Sarah Mullally, la primera arzobispa de Canterbury (Reuters)
Sarah Mullally, la primera arzobispa de Canterbury (Reuters)

La jornada marcó el inicio del nuevo ministerio de Mullally, quien asumió el puesto tras la salida de Justin Welby, siguiendo los tradicionales ritos anglicanos de ingresar por la puerta oeste y ocupar la Cátedra de San Agustín.

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