El infierno que viven los policías nacionales del Senado por su comisario jefe: ataques de ansiedad, insultos y patrullas a 40 grados con el chaleco

No es la primera vez que este mando crea un ambiente de acoso en sus destinos, ya que ocurrió lo mismo cuando estuvo en los antidisturbios y por su paso por la Comisaría de Leganés

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Un coche de la Policía Nacional frente al Senado (Gustavo Valiente / Europa Press)
Un coche de la Policía Nacional frente al Senado (Gustavo Valiente / Europa Press)

El Senado ha sido hasta ahora uno de los destinos más deseados por los agentes de la Policía Nacional al tratarse de un trabajo tranquilo y acompañado de un buen sueldo. Sin embargo, en los últimos meses se ha convertido en un auténtico infierno para los agentes de este destino por una sola razón: el ambiente de acoso que crea su actual comisario jefe.

“Un ambiente de terror” es lo que describen desde el Sindicato Unificado de la Policía (SUP) de lo que se está viviendo actualmente en la Cámara Alta. Y es que desde su entrada a este puesto ha llevado a cabo cambios de puesto como castigos por ejercer derechos como los permisos de paternidad, retirar los sillones de la sala de descanso que facilitaban el descanso a las mujeres embarazadas o una presión a los agentes más veteranos, “empujándolos a jubilarse de forma anticipada”.

Estos episodios son constantes y Ana Alarcón, portavoz del SUP, relata a Infobae como en verano, en plena ola de calor, “obligaba a los compañeros, con cuarenta y pico grados, a hacer el perímetro de la comisaría con todo el uniforme, incluido el chaleco, a pie”.

“Tuvieron que llamar al Samur”

En otra ocasión, reunido con un inspector con quien tenía una discrepancia, comenzó a burlarse de él, “riéndose, ridiculizándole y descalificándole delante de todos los compañeros”. “El inspector ya había aguantado más de una y le dio un ataque de ansiedad ahí en la comisaría. Tuvieron que llamar al Samur”.

Otro agente llegó un día al trabajo arrastrando la pierna y, preocupado, habló con su superior explicando que se había levantado así y que quería ir a urgencias. El comisario se lo negó de mala manera y le dijo que fuera al médico del Senado, que con eso era suficiente, que “no era nada”. “El médico le dijo que le estaba dando un ictus”, denuncia Alarcón.

Agentes de la Policía Nacional en la calle (Policía Nacional)
Agentes de la Policía Nacional en la calle (Policía Nacional)

“Es que es todos los días, es una situación que no podemos aguantar”, denuncia uno de los policías a la portavoz y añade que “15 compañeros se han ido y a otros les ha obligado a cogerse la jubilación anticipada o bajas, porque es que lleva un año. Es insoportable”.

Una evaluación psicosocial

Sin embargo, gracias a las actuaciones llevadas a cabo por los sindicatos (el SUP y la Unión Federal de Policía (UFP) Recursos Humanos ha dado comienzo a una evaluación psicosocial, en la que se están realizando entrevistas a todos los agentes para investigar lo que está ocurriendo.

Desde el SUP esperan que esta investigación termine con una suspensión del comisario, ya que desde que se han hecho públicas estas denuncias, han crecido las amenazas a los agentes, diciéndoles que “si dicen algo que no le beneficie en las entrevistas, que se olviden de medallas, condecoraciones o ascensos, que ya se encargará él personalmente de que no tengan reconocimiento”.

Un “reguero de incidencias”

La gravedad del caso no se queda en esto, ya que este no es el primer destino por el que pasa este mando y crea este tipo de situaciones. “El mando en cuestión arrastra un preocupante historial en sus destinos previos, habiendo dejado un reguero de incidencias allá por donde ha pasado”, denuncia el SUP.

Imágenes del ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González, quien ha sido citado a declarar por presunta agresión sexual, en la Plaza Número 8 de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Madrid (Europa Press)

Durante su etapa en la Jefatura de la Unidad de Intervención Policial UIP, los antidisturbios, llegó a obligar a un agente a cogerse una baja para que se acabara jubilando de forma forzosa. En este caso existe una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que estableció un nexo entre sus actuaciones y el trastorno adaptativo ansioso que sufrió el policía.

“Al analizar el criterio topográfico, intensidad y cualitativo, se puede verificar una relación patogénica, puesto que los actos lesivos consistían en humillaciones, insultos e incluso burlas, lo cual supone impactos violentos de tipo psíquico”, se puede leer literalmente en el fallo.

También pasó por la dirección de la Comisaría Local de Leganés y en julio de 2024 el propio SUP tuvo que solicitar una evaluación psicosocial por el miedo que infundía en la plantilla, amenazándoles con expedientes disciplinarios constantes. El caso acabó quedando en el aire, ya que fue trasladado al Senado mientras se llevaba a cabo y “como no estaba, ya no tenía sentido seguir investigando cómo afectaba a los agentes”, denuncia Alarcón.