Un club de fútbol usa la piel de las naranjas de Sevilla para confeccionar su equipación

La prenda, desarrollada junto a Hummel, combina tres materiales: fibra de piel de naranja (16,2%), Lyocell de celulosa de madera (37,8%) y poliéster reciclado (46%)

Guardar
El Betis convierte un residuo
El Betis convierte un residuo urbano en innovación textil (Real Betis Balompié, Montaje Infobae)

La nueva camiseta del Real Betis Balompié está hecha, parcialmente, de piel de naranja sevillana. Esta iniciativa llega de la mano de la plataforma ambiental Forever Green, y busca llamar la atención sobre el papel del arbolado urbano y el aprovechamiento de residuos en la vida de la ciudad. La prenda, desarrollada junto a Hummel, combina tres materiales: fibra de piel de naranja (16,2%), Lyocell de celulosa de madera (37,8%) y poliéster reciclado (46%), eliminando así el uso de plástico virgen. El diseño incorpora también en sus dorsales la tecnología scratch and sniff, una tinta sostenible que, al rascarse, libera aroma a azahar, con una textura inspirada en la piel de la fruta.

Rafa Muela, gerente de la Fundación Real Betis Balompié, explicó durante el acto de presentación de la camiseta que su “proceso de aprendizaje trasciende lo deportivo para inculcar valores de respeto, compromiso o responsabilidad colectiva, estableciendo un paralelismo con la salud de las ciudades, ya que creemos que proteger el barrio es el primer paso para proteger el planeta”. Así, la iniciativa del club nace de una voluntad de “educar primero para crecer después, con el objetivo de proyectar un mensaje desde lo local hacia lo global, demostrando que los valores sembrados hoy en los barrios y en los estadios determinarán la salud y el debate climático mundial del mañana”.

Naranjas caídas y camisetas verdes: el Betis convierte un residuo urbano en innovación textil

Cada año, miles de naranjas amargas caen de los árboles que pueblan calles y plazas de Sevilla. La mayoría no puede aprovecharse ya de ninguna manera - son naranjas amargas, no aptas para el consumo directo, aunque se utilicen para hacer mermelada -, lo que convierte a este fruto en un residuo urbano que requiere gestión para evitar problemas de higiene y seguridad. “Si no se gestionan, las naranjas que caen se pudren y generan hongos o problemas en el pavimento”, explicó en el acto de presentación el botánico Eugenio Domínguez para National Geographic. Teniendo esto en cuenta, la reutilización de sus pieles para crear tejido textil no es sino una alternativa sostenible y basada en la economía circular, que recupera un subproducto que de otra manera acabaría en la basura.

Rafael Gordillo y Joaquín Sánchez,
Rafael Gordillo y Joaquín Sánchez, en la presentación de la nueva camiseta del Betis hecha con naranjas (Real Betis)

El proceso de transformación de la piel de naranja en fibra textil permite reducir la dependencia de materiales sintéticos derivados del petróleo. Domínguez valora la capacidad de este modelo para disminuir contaminantes en la ciudad: “La posibilidad de reciclar materiales de origen vegetal evita utilizar materias primas derivadas del petróleo y reduce contaminantes en nuestras ciudades”. Aunque la iniciativa aún está en fase de prueba y su viabilidad industrial dependerá de factores como el coste energético, el enfoque plantea nuevas formas de producción sostenible en el sector textil.

En Sevilla hay aproximadamente 50.000 naranjos. El arquitecto Miguel Ángel Campano, citado por National Geographic, destaca la idoneidad de este árbol en el contexto de la ciudad: “Funciona bien en muchos parámetros a la vez. No es el que más sombra da ni el que más evapotranspira, pero se adapta muy bien a las calles estrechas, al calor y al espacio urbano”, además de reducir “la radiación solar que reciben las personas”. Más allá de su valor estético, estos árboles cumplen un papel clave, definido por el botánico Eugenio Domínguez como “una infraestructura sanitaria invisible”, ya que contribuyen a la filtración del aire y a la retención de partículas contaminantes. Además, las copas de los árboles ayudan a interceptar la lluvia y a evitar el colapso del alcantarillado en episodios de precipitaciones intensas.

Esta nueva camiseta del Betis une innovación y ecología; identidad local y consumo responsable. No deja de ser una iniciativa incipiente, un proyecto piloto, pero Domínguez se muestra optimista: “Si esto se extendiera y otras industrias utilizaran residuos vegetales similares, podría abrir una vía interesante para la producción textil”.