Andalucía supera a París o Roma y se suma a la élite europea de autopistas mientras la España vaciada se mide con zonas de Hungría o Bulgaria

Madrid es la comunidad con la mayor proporción pero el resto del interior sigue rezagado respecto a los niveles más altos del continente

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 Autopista de Abertis (Europa Press)
Autopista de Abertis (Europa Press)

Entre 2014 y 2024, Andalucía ha logrado la mayor expansión de autopistas de la Unión Europea, sumando 242 kilómetros nuevos en una década, según Eurostat. Este crecimiento sitúa a la comunidad en la élite europea en materia de infraestructuras viales, por encima de regiones tan emblemáticas como París o Roma. Le siguen en crecimiento Stredné Slovensko (Eslovaquia), con 214 kilómetros, y Castilla y León (España), con 191.

Las autopistas se concentran principalmente en áreas urbanas, industriales y puertos marítimos, donde la demanda de movilidad y la densidad de población son elevadas. En 2024, las regiones con más densidad de autopistas eran Bremen (Alemania), con 169 km por cada 1.000 km², seguida de Zuid-Holland y Utrecht (Países Bajos). A ellas se suman las regiones capitalinas de Budapest, Viena y Noord-Holland, que superan los 100 km por cada 1.000 km².

Este patrón evidencia la relación entre desarrollo económico, concentración urbana y dotación de infraestructuras. Alemania y otros países del centro de Europa se consolidan en los primeros puestos. El resto de naciones presentan mayores diferencias dentro de su territorio, como es el caso de España, donde hay comunidades autónomas claramente por detrás.

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La España interior sigue rezagada

Mientras Andalucía se aproxima a los referentes del centro y norte de Europa, la España vaciada mantiene densidades viales similares a las de países del este. 20 regiones europeas carecen de autopistas y la mayoría están en islas o en zonas despobladas del este, como partes de Polonia, Bulgaria y Rumanía. En España, las dos ciudades autónomas, Ceuta y Melilla, figuran también en esta lista de carencia total de autopistas.

Buena parte del interior peninsular, fuera de los polos urbanos e industriales, presenta una red vial limitada. Comunidades como Extremadura, Castilla-La Mancha o Aragón se sitúan por debajo de la media europea en densidad de autopistas, lo que las iguala a regiones periféricas de Europa oriental. En concreto, la comunidad con la densidad más baja es Extremadura, con 17 kilómetros por cada 1.000 km².

En general, las regiones menos conectadas afrontan mayores dificultades para atraer inversiones y fijar población. Además, la falta de autopistas limita la competitividad de sus economías y el acceso a servicios, reforzando el aislamiento de amplias zonas rurales españolas y dificultando su desarrollo sostenible. Esto se ve también reflejado en la red ferroviaria, donde algunas comunidades tienen grandes exigencias desde hace años.

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El ranking de estructuras ferroviarias

Eurostat también publica su estudio sobre infraestructuras ferroviarias, donde Berlín y Hamburgo mantienen la mayor densidad del continente, con 764 y 639 km por cada 1.000 km², respectivamente. Les siguen Budapest, Praga y Bremen. La presencia de grandes puertos y centros logísticos en las dos ciudades alemanas explica su alta densidad ferroviaria.

Por el contrario, 13 regiones europeas no disponen de red ferroviaria, incluyendo regiones ultraperiféricas francesas, insulares griegas y las ciudades autónomas españolas. Esta distribución desigual de infraestructuras pone de manifiesto el reto que afronta España para reducir la brecha territorial y aproximarse a los niveles de conexión y transporte de las regiones más avanzadas del continente.