Llenar el depósito de gasóleo supone una diferencia de hasta 59 euros en la misma provincia dependiendo de la gasolinera elegida

Ante las subidas de márgenes en las que están incurriendo muchas estaciones de servicios, Facua pide al Gobierno que imponga precios máximos como han hecho en otros países

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Un surtidor de gasolina. REMITIDA / HANDOUT por FOMENT DEL TREBALL.
Un surtidor de gasolina. REMITIDA / HANDOUT por FOMENT DEL TREBALL.

La subida del precio del gasóleo y de la gasolina tras el estallido de la guerra en Oriente Medio hace que elegir bien la gasolinera donde repostar sea cada vez más importante, ya que los conductores pueden pagar hasta 1,18 euros más por litro de gasóleo dentro de una misma provincia, una brecha que evidencia fuertes desigualdades en el mercado y que impacta directamente en el bolsillo de millones de usuarios.

Un estudio elaborado por Facua-Consumidores en Acción muestra cómo las diferencias de precios no solo persisten, sino que se amplían en un contexto de subidas generalizadas del combustible. En apenas unos días, el litro de gasóleo ha aumentado de media 47 céntimos en la Península, intensificando la presión sobre familias y profesionales.

La organización denuncia que muchas estaciones de servicio están aprovechando el encarecimiento del petróleo como argumento para incrementar sus márgenes de beneficio. Por ello, reclama al Gobierno medidas urgentes, entre ellas la fijación de precios máximos, siguiendo el ejemplo de países como Croacia, Ucrania o México.

Diferencias récord que disparan el gasto

Los datos son contundentes. En provincias como Murcia, la diferencia entre la gasolinera más barata y la más cara alcanza los 1,18 euros por litro. Esto se traduce en un ahorro potencial de hasta 59 euros al llenar un depósito medio de 50 litros si se elige el establecimiento adecuado.

La situación no es exclusiva de esta región. En Sevilla, la brecha llega a 1,04 euros por litro, lo que permite ahorrar hasta 52 euros por repostaje. En Bizkaia, las diferencias alcanzan los 87 céntimos, con un impacto de hasta 43,5 euros por depósito.

El análisis, basado en más de 12.000 gasolineras de todo el país, pone de relieve una realidad cada vez más evidente: el precio del combustible no solo depende del mercado internacional, sino también de estrategias comerciales y políticas de cada operador.

El ministro Félix Bolaños anuncia la disposición del Gobierno a escuchar propuestas para un plan anticrisis, mientras el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, detalla su plan basado en la rebaja de impuestos como el IRPF y el IVA energético. Yolanda Díaz y María Jesús Montero exponen la visión del ejecutivo.

Un mapa desigual en toda España

Las diferencias de precios se repiten en prácticamente todas las comunidades autónomas, aunque con distinta intensidad. En Andalucía, Sevilla lidera las variaciones, con estaciones que van desde 1,24 hasta 2,28 euros por litro. En Aragón, Teruel registra diferencias de hasta 74 céntimos.

En Asturias, el mismo litro puede costar entre 1,45 y 2,23 euros, incluso dentro de una misma ciudad como Oviedo. En Madrid, la variación alcanza los 78 céntimos, con precios que oscilan entre 1,37 y 2,15 euros por litro según la ubicación.

Otras regiones como Cataluña, Comunidad Valenciana o Castilla y León también presentan diferencias significativas, cercanas o superiores a los 70 céntimos. Incluso en territorios con menor dispersión, como Baleares o Galicia, las variaciones siguen siendo relevantes para el consumidor.

En cuanto a las ciudades autónomas, en Ceuta las diferencias se limitan a 10 céntimos por litro, con precios entre los 1,689 y los 1,699 euros. Por su parte, en Melilla las oscilaciones se reducen a 9 céntimos, con 1,169 euros por litro en la gasolinera más barata y 1,259 en la más cara.

Crece la presión para intervenir el mercado

Este escenario ha reabierto el debate sobre la necesidad de regular el mercado de los carburantes en España. Facua insiste en que las autoridades deben actuar para evitar prácticas abusivas y garantizar una mayor transparencia en la fijación de precios.

Mientras tanto, los consumidores se ven obligados a comparar cada vez más antes de repostar, utilizando aplicaciones y herramientas digitales para localizar las opciones más económicas. La diferencia entre elegir bien o mal una gasolinera puede suponer decenas de euros en cada repostaje.