El castor europeo en los ríos de España: su presencia cada vez mayor beneficia a los acuíferos y puede mitigar el cambio climático

Tras su reintroducción ilegal en nuestro país en 2003, este roedor, que tiene múltiples efectos positivos sobre los ecosistemas, se expande por varias cuencas

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Ejemplar de castor. (Freepik)
Ejemplar de castor. (Freepik)

A principios del siglo XX, el castor europeo (Castor fiber) llegó casi a la extinción por culpa de la caza. Gracias a que en la actualidad se encuentra protegido en la Unión Europea y que se han llevado a cabo programas de reintroducción en zonas en las que ya había desaparecido, este roedor muestra signos evidentes de recuperación.

Según las estimaciones, ha pasado de ser una especie amenazada a superar los 600.000 ejemplares a nivel mundial. De hecho, en la actualidad está catalogado en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como de “preocupación menor”, además de indicarse que cuenta con una tendencia demográfica creciente.

En nuestro país, el castor europeo desapareció hace siglos, mucho antes de que la presión cinegética casi lo borrase del mapa europeo. Sin embargo, a principios del XXI, la especie comenzó a extenderse nuevamente por los ríos de España.

Ejemplar de castor europeo. (Сергей Хабаров/iNaturalist CC BY-NC 4.0)
Ejemplar de castor europeo. (Сергей Хабаров/iNaturalist CC BY-NC 4.0)

El valor ecosistémico de este roedor semiacuático es significativo. Por ejemplo, restaura hábitats naturales afectados por especies invasoras como el cangrejo rojo americano, que provoca consecuencias negativas sobre las especies autóctonas, la vegetación acuática y la calidad del agua.

Su contribución a los ecosistemas en los que habita no termina ahí. Un estudio liderado por el investigador Lukas Hallberg de la Universidad de Birmingham y en el que han participado científicos españoles del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) demuestra que las presas que construyen los castores europeos contribuyen al almacenamiento de carbono y la recarga de los acuíferos. La investigación ha sido publicada hoy en la revista Communicationes Earth & Environment.

Almacenamiento de carbono y recarga de acuíferos

Uno de los resultados principales del estudio indica que las presas que construyen estos roedores provocan que esas zonas del río almacenen un 26 % más de carbono a lo largo del año, lo que reduce la velocidad del cambio climático.

Tramo fluvial de la cuenca del Rin en el que se ha realizado el estudio. (Christof Angst)
Tramo fluvial de la cuenca del Rin en el que se ha realizado el estudio. (Christof Angst)

Este carbono, que podría permanecer almacenado hasta tres décadas, se acumula principalmente en los sedimentos y en la madera muerta. El proceso que se lleva a cabo es el siguiente: el castor construye sus presas cortando ramas, arbustos y pequeños árboles que entrelaza con barro, piedras y sedimentos del propio río; esta estructura frena la velocidad del agua y crea una zona inundada aguas arriba; esto motiva que el material orgánico (hojas, restos vegetales o madera muerta) se acumule y pase a formar parte de los sedimentos, que contienen mucho carbono.

“Al ralentizar el agua, atrapar sedimentos y ampliar los humedales, los arroyos se convierten en poderosos sumideros de carbono”, explica el doctor Joshua Larsen, de la Universidad de Birmingham y uno de los principales autores del estudio. “Este estudio pionero representa una importante oportunidad y un avance para futuras soluciones climáticas basadas en la naturaleza en toda Europa”. Para llevar a cabo la investigación, el equipo analizó los flujos de carbono en distintos puntos de un tramo de río de 800 metros en la cuenca del Rin, en Suiza, donde hay presencia de castores desde 2010.

Junto a este beneficio, los investigadores observaron que el roedor también tiene efectos sobre el ciclo del agua, puesto que aumenta la infiltración y, así, contribuye a recargar los acuíferos. Esto se debe a que las presas provocan que se frene la corriente, lo que provoca que el agua tenga más tiempo para infiltrarse en el subsuelo. De esta manera, se incrementa la recarga de las reservas subterráneas y se mejora la calidad del agua, que se filtra lentamente a través de los sedimentos.

Natalia Shartova, investigadora del Instituto de Salud Global de Barcelona, habla sobre los efectos del calor.

“Puede que haya menos agua visible en superficie en algunos momentos porque se reduce el caudal, pero hay más reserva bajo tierra, disponible a medio y largo plazo en caso de sequía”, señala Josep Barba, investigador del CREAF y coautor del estudio.

Más de 20 años desde la reintroducción del castor europeo en España

El castor europeo ya habitaba los ríos españoles en época romana y visigoda. Sin embargo, tuvo una temprana desaparición de los ecosistemas fluviales ibéricos hace siglos, aproximadamente entre el XVII y el XVIII, aunque no existe una fecha exacta documentada.

En 2003, un grupo de activistas belgas liberaron de forma ilegal una decena de ejemplares en Navarra. Esta reintroducción no regulada presentaba serios problemas debido a que no se estaba realizando en base a un plan de conservación ni se tenía conocimiento de si los ejemplares portaban alguna enfermedad que pudiese transmitirse.

Los castores se reintrodujeron ilegalmente en España en 2003 (Pixabay)
Los castores se reintrodujeron ilegalmente en España en 2003 (Pixabay)

En un primer momento, varias administraciones plantearon capturas y eliminaciones de estos castores introducidos de forma ilegal para evitar posibles impactos ecológicos. Años después, este roedor fue incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESRPE), lo que prohíbe su caza y su manejo sin autorización.

Ahora, el castor europeo se expande por las cuencas del Ebro, el Duero, el Guadalquivir y el Tajo, donde el año pasado la detección de esta especie en la comarca de La Alcarria por parte de los investigadores Marco Ansón y Celia García captó una gran atención.

El investigador Barba señala que en un primer momento el castor europeo, tras su reintroducción, se percibió como una especie invasora. Sin embargo, aclara que no debe confundirse con el americano (Castor canadensis), que puede generar impactos mucho mayores fuera de su área natural. “Con el castor americano sí vemos imágenes en la Patagonia con miles de hectáreas de árboles muertos porque no es nativo; eso con el castor europeo no ocurriría”.

Ejemplar de castor europeo. (Miroslav Kisel/iNaturalist CC BY-NC 4.0)
Ejemplar de castor europeo. (Miroslav Kisel/iNaturalist CC BY-NC 4.0)

Su expansión por España también ha provocado preocupación en el sector agrario, especialmente por los cultivos situados junto al cauce del río. El científico del CREAF, sin embargo, señala que “casi toda la actividad del castor se concentra en los primeros 20 metros desde la orilla fluvial, por lo que la afectación suele ser muy localizada”.

“Su expansión en España, que comenzó a principios de los años 2000, ha generado controversia por el posible impacto negativo en los bosques de ribera”, explica. “Pero debemos tener en cuenta que la vegetación que tenemos aquí está adaptada a su presencia y con este estudio mostramos los beneficios que este mamífero puede aportar para mitigar el cambio climático”.