Estos son los cuatro estudios que debe hacerse cualquier mujer después de los 40 años, según un doctor

Esta etapa marca el inicio de transformaciones hormonales y metabólicas en las mujeres

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Doctora observando una mamografía (Shutterstock)
Doctora observando una mamografía (Shutterstock)

A partir de los 40 años muchas mujeres comienzan a experimentar cambios físicos y emocionales que con frecuencia se atribuyen simplemente al paso del tiempo. Cansancio persistente, aumento de peso sin causa aparente, alteraciones del sueño o dificultad para concentrarse suelen interpretarse como síntomas inevitables de la edad.

Sin embargo, algunos especialistas advierten que detrás de estas señales pueden existir procesos biológicos específicos que conviene analizar con mayor profundidad. El doctor Alexandre Olmos sostiene que esta etapa marca el inicio de transformaciones hormonales y metabólicas que no siempre se detectan en los análisis médicos convencionales. “Dejemos de normalizar que a partir de los 40 las mujeres estén cansadas, que aumenten de peso sin explicación, que duerman peor, que estén más irritables o ansiosas, que tengan niebla mental y lo llamen edad”, afirma el especialista.

Según explica, estos cambios forman parte de una transición biológica más compleja que comienza antes de la menopausia y que puede manifestarse durante la perimenopausia. “No es solo la edad, es biología cambiando”, señala en una publicación difundida en sus redes sociales (@dr.alexandreolmos).

Durante esta fase, el cuerpo femenino atraviesa ajustes hormonales significativos. “A partir de esta etapa comienzan transiciones hormonales y metabólicas profundas”, indica Olmos. Entre los procesos más relevantes menciona las variaciones del estrógeno y cambios en la respuesta metabólica del organismo. “El estrógeno fluctúa, la sensibilidad a la insulina cambia, el sistema nervioso se vuelve más reactivo y muchas veces estos cambios no aparecen en una analítica convencional”, explica.

Qué exámenes médicos tener con 40 años

Para el especialista, el problema radica en que muchas mujeres solo se realizan controles básicos que pueden pasar por alto señales tempranas de desequilibrios fisiológicos. “Si no los detectas a tiempo, pierdes la oportunidad de prevenir malestares físicos, emocionales y metabólicos propios de la perimenopausia y la menopausia”, advierte.

Con ese objetivo, Olmos recomienda prestar atención a cuatro aspectos biológicos que, según afirma, pueden aportar información clave sobre el estado de salud en esta etapa de la vida. El primero es la inflamación de bajo grado, un proceso que puede mantenerse durante años sin síntomas evidentes. “No siempre se ve en una PCR común, pero cuando hay inflamación celular crónica afecta tu metabolismo, tus hormonas y tu energía sin que lo notes”, explica. La inflamación persistente, añade, puede influir en la regulación hormonal y en el funcionamiento general del organismo.

El segundo aspecto es la metilación, un proceso bioquímico fundamental para la activación de ciertas vitaminas y para el equilibrio neurológico. “Si tu cuerpo no puede activar correctamente la vitamina B12, B6 o el ácido fólico, tu sistema nervioso y tu cerebro pueden sentirse lentos, ansiosos o agotados”, señala el médico. Esta situación, añade, puede afectar la producción y el reciclaje de neurotransmisores. En ese sentido, Olmos vincula la metilación con otros procesos internos importantes para la salud mental y metabólica. “Esto se relaciona con un mal reciclaje de neurotransmisores y detoxificación pobre”, afirma.

El tercer punto que recomienda estudiar es la disbiosis intestinal, es decir, el desequilibrio de la microbiota. Con el paso de los años, factores como el estrés, la dieta o ciertos hábitos pueden modificar la composición de la flora intestinal. “La flora intestinal cambia con los años, el estrés y la alimentación”, explica el especialista. Cuando ese equilibrio se altera, pueden aparecer síntomas digestivos y sistémicos. “Y si hay desequilibrio, aparecen síntomas como gases, hinchazón, ansiedad, intolerancias y fatiga”, añade.

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El cuarto elemento es la alteración de los ritmos circadianos, el sistema biológico que regula el sueño y numerosos procesos hormonales. “Tu reloj biológico puede estar desincronizado por estrés, mala alimentación, poca exposición solar o luz artificial”, advierte Olmos. Las consecuencias de esta desregulación pueden afectar distintas áreas del bienestar físico. “Eso impacta directamente en tus hormonas, en tu sueño y en tu peso”, sostiene.

Según el especialista, estos cuatro factores pueden analizarse de manera conjunta para obtener una visión más completa del estado metabólico y hormonal. “Todo esto lo analizamos con un solo estudio completo que forma parte del protocolo que aplico en consulta para prevenir, entender y optimizar tu salud a partir de los 40”, concluye.