Vox vuelve a rechazar a María Guardiola en Extremadura y tumba la investidura

La candidata popular ha enfrentado la votación sin la mayoría absoluta que precisaba y después de tres reuniones presenciales mantenidas entre el PP y Vox desde el 21 de diciembre

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Los votos en contra de
Los votos en contra de Vox, PSOE y Unidas por Extremadura tumban la investidura de María Guardiola. (Europa Press)

Sin sorpresas. El proceso de investidura de María Guardiola como presidenta de la Junta de Extremadura ha vuelto a encallar tras no lograr los apoyos necesarios en la votación celebrada este viernes. Este fracaso constituye un hecho inédito en el Parlamento autonómico, donde nunca hasta ahora se había rechazado la elección de un presidente por falta de respaldo en una sesión de investidura.

Guardiola ha enfrentado la votación sin la mayoría absoluta que precisaba y después de tres reuniones presenciales mantenidas entre el Partido Popular y Vox desde el 21 de diciembre. La última negativa de Vox, lejos de causar sorpresa, ha sido recibida con gestos de ánimo y gritos de “presidenta, presidenta” de los 29 diputados populares presentes en el hemiciclo. En este contexto, el calendario electoral fija como fecha límite el próximo 4 de mayo para resolver la situación.

El desencuentro entre las dos formaciones, sin embargo, no es absoluto. Desde el PP aseguran que las negociaciones se encuentran “encarriladas” y que dependerán de nuevos contactos telefónicos en las próximas semanas. A pesar de la falta de acuerdo, el plazo legal concede a los populares margen para intentar recabar los apoyos necesarios y evitar una nueva convocatoria electoral.

Santiago Abascal insiste en que para VOX lo más importante "no son los cargos, es el cambio de rumbo". El líder del partido advierte al PP que deben rectificar las políticas actuales y que serán "el doble de exigentes" en las negociaciones.

El líder de Vox en Extremadura, Óscar Fernández Calle, ha atribuido la responsabilidad del bloqueo no a Guardiola, sino a la dirección nacional del Partido Popular y concretamente a Alberto Núñez Feijóo. “El principal problema para creerla son sus compañeros de Génova y de Bruselas. No los de aquí... de momento”, ha asegurado Calle. También ha aludido a los contactos de Feijóo con otras formaciones, en referencia a la relación del dirigente popular con el PNV y su reciente presencia en un acto en el País Vasco junto al presidente nacionalista Aitor Esteban.

El portavoz de Vox ha abundado en la crítica señalando que Guardiola “se sienta con gusto con el PNV y adula a los que quieren romper España”. Además, ha reiterado la disposición de Vox a negociar medidas concretas y ha subrayado que, según su interpretación, los electores extremeños “han dicho que quieren el doble de Vox”. No obstante, ha insistido en que la voluntad de acuerdo permanece vigente y ha recordado públicamente que desde hace dos meses y medio están abiertos a negociar “medida a medida”.

En la Cámara legislativa extremeña, este rechazo a la investidura no encuentra precedente. Los antecedentes más cercanos se remontan a 2011, cuando una abstención de Izquierda Unida permitió la investidura del PP, y a 1995, con una abstención similar para facilitar el acceso al gobierno del socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra.

El llamamiento de Guardiola a la lealtad

Durante su intervención final en la sesión, Guardiola ha apelado a la responsabilidad compartida para anteponer la estabilidad de Extremadura. “Deberíamos dejar a un lado los reproches y la culpa. Así se lo voy a pedir a mi partido. El objetivo debe ser la estabilidad. Cada día que pasa es un día que no vuelve. Los votos no nos pertenecen a ninguno. Podría lamentarme en no ser investida presidenta, pero tengo la conciencia tranquila. Solo pido lealtad. Extremadura nos está esperando, señor Fernández, no la fallemos”, ha afirmado.

La candidata popular ha enfatizado que, aunque no ha conseguido la investidura en esta ocasión, asume con tranquilidad el resultado y mantiene su confianza en que las próximas semanas permitan reconducir la situación. La presión del calendario añade urgencia: si no se logra la investidura antes del 4 de mayo, la convocatoria de nuevas elecciones se convertirá en la única salida. La negociación continúa.