Tres de cada cinco enfermeras se plantean abandonar la profesión por no poder conciliar: “Hay una falta de respeto absoluta por nuestro descanso”

El sindicato Satse denuncia las dificultades que sufren las enfermeras para coordinar su vida privada con la profesión

Guardar
Una enfermera visiblemente cansada. (Canva)
Una enfermera visiblemente cansada. (Canva)

A España le hacen falta unas 100.000 enfermeras para alcanzar las ratios europeas. Las profesionales no son suficientes para conseguir atender todas las necesidades de la población y el 60,4% se han planteado abandonar su trabajo por la falta de conciliación laboral con su vida personal. El sindicato de enfermería Satse ha elaborado una encuesta a 11.481 enfermeras y fisioterapeutas del país, que denuncian la falta de medidas para conciliar.

Uno de los principales impedimentos para lograr un equilibrio entre la vida privada y profesional es la falta de planificación: casi la mitad de las enfermeras preguntadas reciben su horario con menos de un mes de antelación y el 20,65% lo hace días antes de comenzar la semana. Los turnos no son fijos, sino que sufren cambios constantes, y más del 21% de los trabajadores se siente presionado para aceptarlos.

“Esta falta de planificación demuestra que hay una falta de respeto absoluta por nuestra conciliación y nuestro descanso”, asegura Carmen Guerrero, secretaria de igualdad del sindicato. Las irregularidades continúan fuera del horario laboral: el 42,83% recibe comunicaciones una vez finalizada su jornada, incluyendo descansos, permisos y laborales, “a pesar de que la ley establece que las personas trabajadoras tenemos derecho a la desconexión digital”, puntualiza Guerrero.

Una brecha económica y de liderazgo

Los turnos cambiantes y la falta de planificación fuerzan a las profesionales a buscar alternativas para el cuidado de las personas que tienen a su cargo. El 60,55% se apoya en gente de su entorno, pero un 24,85% ha necesitado recursos formales para atender a sus familiares, lo que supone un coste económico extra.

Aquellos que no pueden permitirse ninguna de estas opciones no tienen más remedio que disminuir las horas que trabajan: el 39,06% ha pedido una reducción de jornada, el 19,2% ha solicitado periodos de excedencia y el 30,53% ha pedido una adaptación, reubicación o traslado. La mayoría de quienes lo hacen son mujeres, aseguran desde Satse.

Así son las empresas que redujeron la jornada laboral a cuatro días: “Funciona tanto la productividad como la conciliación, vivimos mejor”.

Todas estas dificultades generan un golpe en el bolsillo: más de la mitad de los profesionales han asegurado que los problemas de conciliación han afectado mucho a su economía. Pero el cuidado de hijos o familiares dependientes no supone solo una merma monetaria, sino también una pérdida de talento: casi la mitad de los encuestados ha renunciado a oportunidades de formación y el 14,45% ha rechazado ascensos y promociones, mientras que el 23,58% ha rechazado otras oportunidades laborales.

“No dejen nuestra vida en pausa”

La portavoz de Satse, Paloma
La portavoz de Satse, Paloma Repila (izq), junto con Carmen Guerrero (dcha), secretaria de igualdad del sindicato, durante una rueda de prensa. (Satse)

Entre las principales dificultades para conciliar, los profesionales citan la turnicidad (51,44%), la nocturnidad (55,48%), el trabajo en fines de semana y festivos (60,48%), la falta de antelación con la que se conoce el cuadrante (57,87%) y los cambios de turno imprevistos (69,54%). Pero, sobre todo, lo que más les afecta es la falta de personal: el 81,61% considera que las plantillas mermadas dificultan de manera importante o grave la conciliación.

“El derecho a poder conciliar nuestra vida profesional con la personal es permanentemente vulnerado desde las administraciones públicas y las empresas sanitarias privadas que priorizan el ahorro económico y la productividad por encima de las personas. Es un grave problema que nos afecta a nivel profesional y personal y que también perjudica al sistema sanitario y a la atención y cuidados que prestamos a todas las personas”, ha apuntado Paloma Repila, portavoz del sindicato.

Las dificultades para conciliar tienen sus efectos, tanto a su rendimiento laboral (47,15%), en sus responsbailidades familiares y personales (78,82%). Todo ello termina por hacer mella en su salud física (56,87%) y mental (61,2%).

“En este 8 de marzo, las enfermeras y fisioterapeutas decimos alto y claro que no vamos a seguir pagando la falta de conciliación con nuestra salud, nuestro tiempo y nuestro futuro. La conciliación no es un privilegio, es un derecho laboral fundamental y una condición imprescindible para una sanidad pública de calidad. Reclamamos, en definitiva, que no dejen nuestra vida en pausa”, ha concluido Repila.