Un hombre cambia su testamento antes de morir y deja como único heredero al ayuntamiento de su pueblo: 9 millones de euros que reclama la familia

Los abogados y los descendientes tiene el 28 de abril el juicio para determinar la validez de la última voluntad del anciano

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El hombre que ha dejado
El hombre que ha dejado 9 millones a su pueblo. 8freepik)

Un giro inesperado en el destino de una fortuna familiar ha sacudido a la localidad francesa de Le Pradet, en el distrito de Var. Un hombre de 93 años, identificado como Robert, decidió en septiembre de 2021 cambiar radicalmente su testamento. En lugar de dejar sus bienes a sus descendientes, como había manifestado en documentos anteriores, la totalidad de su patrimonio, valorado en 9 millones de euros, fue legada al ayuntamiento del pueblo, según el medio francés Le Figaro.

El patrimonio de Robert incluye una casa y varias propiedades, además de sumas importantes en efectivo y pólizas de seguro de vida. Hasta ese momento, los testamentos anteriores contemplaban a sus hijos, nietos e incluso a su bisnieto como beneficiarios. Sin embargo, en el último documento redactado, desapareció toda referencia a la familia, y la ciudad de Le Pradet pasó a figurar como única heredera del conjunto de bienes.

La reacción familiar no tardó en llegar. Su hijo, Jean-Marie, junto a otros descendientes, ha iniciado un proceso de impugnación del testamento. La familia alega que Robert, en los meses previos a su fallecimiento, presentaba una situación de vulnerabilidad: era sordo, tenía graves problemas de visión y ya no podía desplazarse por sí mismo. Jean-Marie vivía a más de 1.000 kilómetros, en Bretaña, y sostiene que no estaba al tanto de todo lo que ocurría en torno a su padre. Según Le Figaro, los descendientes sostienen que existió un posible abuso de debilidad y plantean dudas sobre la intervención de los cuidadores y la figura del notario involucrado en la redacción del testamento final.

Cambios en el testamento y dudas sobre la última voluntad

Durante los años previos a su muerte, Robert modificó en varias ocasiones sus disposiciones testamentarias. En octubre de 2020, legó su casa como usufructo vitalicio a su hijo y como nuda propiedad a sus nietos. Un mes después, incluyó a su bisnieto. Más adelante, en febrero de 2021, dictó que la vivienda y otros bienes pasarían en plena propiedad a su hijo, y las pólizas de seguro de vida, a los nietos. En abril de ese mismo año, volvió a cambiar el reparto, pero siempre mantuvo a la familia como beneficiaria.

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La familia ha detallado irregularidades, como el cambio de beneficiarios en una póliza de seguro de vida poco antes del fallecimiento de Robert, dejando 300.000 euros a los cuidadores en vez de a sus descendientes. Los cuidadores, por su parte, ocuparon la vivienda durante dos años tras la muerte del propietario y solo la abandonaron tras un fallo judicial en su contra.

El proceso legal y el futuro de la herencia

Frente a estos hechos, Jean-Marie ha presentado una demanda ante el tribunal de Toulon (Francia) para anular el testamento. El fallo se espera para el 28 de abril. Según la abogada de la familia, la ausencia del notario habitual del difunto y la participación de un profesional cercano al ayuntamiento refuerzan la sospecha de irregularidades.

La familia quiere luchar por
La familia quiere luchar por la herencia. (Getty Images)

Más allá del debate sobre la validez del testamento, la legislación francesa otorga a los hijos una “parte reservada” de la herencia. Según el abogado de la familia, el 50% del patrimonio corresponderá en todo caso a Jean-Marie, incluso si el testamento es validado, ya que la ley protege a los llamados herederos forzosos. Esta porción no fue mencionada en el último testamento, un hecho que la familia considera especialmente preocupante dada la conocida relación de Robert con su casa y su deseo de que pasara a los suyos.

El ayuntamiento de Le Pradet ha reconocido el impacto emocional que la decisión causa en la familia y afirma comprender el sentimiento de injusticia, aunque sostiene que la donación constituye una muestra de afecto de Robert hacia su comunidad. Según Le Figaro, el municipio pide respetar la última voluntad del fallecido, mientras los tribunales deciden si esta puede prevalecer frente a los derechos legales de los descendientes.