La reina Letizia arropa a su amiga Sonsóles Ónega en el último adiós a su padre, Fernando Ónega: “Ahora voy a darle un abrazo”

La esposa de Felipe VI ha asistido a la capilla ardiente del legendario periodista, quien falleció este martes, 3 de marzo, a los 78 años

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La esposa de Felipe VI ha asistido al último adiós del legendario periodista, quien falleció este martes, 3 de marzo, a los 78 años (Europa Press)

El mundo de la comunicación despide a una de sus figuras más emblemáticas. El periodista Fernando Ónega falleció el martes 3 de marzo a los 78 años, una noticia que ha provocado una profunda conmoción en el ámbito político y mediático. Un día después de su muerte, la Casa de Galicia en Madrid abrió sus puertas para acoger la capilla ardiente, por la que han pasado familiares, amigos, compañeros de profesión y numerosas personalidades públicas que quisieron rendirle homenaje. Entre los asistentes destacó la presencia de la reina Letizia Ortiz Rocasolano, visiblemente afectada por la pérdida.

Su vínculo con la familia Ónega se remonta a más de tres décadas atrás, cuando en los años noventa coincidió con Sonsoles Ónega, hija del escritor, en la redacción de CNN+. Desde entonces, ambas periodistas forjaron una amistad sólida y discreta que ha perdurado en el tiempo. A su llegada a la capilla ardiente, la soberana se ha detenido ante los medios y ha compartido unas palabras de reconocimiento hacia el periodista y de apoyo hacia su amiga. “Vengo a dar un abrazo a mi amiga por la muerte de su padre. También es una manera de reconocer una profesión, el periodismo, un medio, la radio, y a un profesional artesano”, ha afirmado, con gran templanza.

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La reina Letizia a la salida de la capilla ardiente por Fernando Ónega situada en la Casa de Galicia de Madrid (José Oliva / Europa Press)

En su intervención, también ha recordado el impacto que la figura de Ónega tuvo en varias generaciones de estudiantes de Comunicación. “Decía Alsina que todo lo que se hacía hoy en la radio ya lo había hecho antes Fernando”, ha señalado, evocando la huella del comunicador en el medio radiofónico. La madre de la princesa Leonor ha rememorado sus años de formación académica y cómo el nombre de Fernando Ónega representaba una meta profesional casi inalcanzable para quienes comenzaban en la carrera. “Venía, ahora, en el coche pensando que los estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Información en aquellos años 90 teníamos a Fernando Ónega como a un hombre inalcanzable, un profesional al que todos nos queríamos parecer. Así que, Fernando Ónega me ha acompañado toda la vida porque la radio ha estado en mi casa. Venía escuchando palabras muy amables esta mañana. En ese tiempo, luego tuve la suerte de que conocí a una de sus hijas, en uno de los trabajos en los que era redactora”, ha detallado.

“Vengo a honrar al padre de mi amiga”

La esposa del rey Felipe VI ha confesado que el periodista pasó de ser “un referente” al “padre de mi amiga”, reflejando así la evolución de una relación que combinó admiración profesional y cercanía personal. En su discurso, también ha citado algunas anécdotas recordadas por compañeros de profesión: “Y, en esas palabras que decía, me ha encantado escuchar a Julia Otero que hablaba de su forma responsable haciendo la profesión o, cuando Javier ha contado esa anécdota que tardaba mucho en leer las cartas y que los técnicos se querían ir y decían: ‘pero, ¿ha llegado a lo de, sin embargo?’. O a Peláez que hablaba de la economía al cuadrado, o la anécdota que ha contado Carlos Herrera con ‘la centolla’. Tiene todo el sentido venir hoy a honrar a Fernando Ónega, cosa que querría estar haciendo ahora mismo el Rey, sino fuera porque está entrando en un centro ASPACE, en Sevilla, donde un grupo de muchas personas con diferentes discapacidades derivadas de la parálisis cerebral estaban esperando con mucho cariño”, ha manifestado.

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La reina Letizia junto a Fernando Ónega durante la recepción a una representación de los comités de expertos del Diario '65ymás' (Ángel Díaz Briñas / Europa Press)

“Así que tiene mucho sentido venir para rendir homenaje a Fernando. Primero para dar un abrazo a mi amiga, por la muerte de su padre y, segundo, porque también es una manera de reconocer una profesión, el periodismo, un medio, la radio y a un profesional artesano que es Fernando Ónega”, ha afirmado, antes de acceder al interior del edificio. La capilla ardiente abrió sus puertas a las 10:00 horas, aunque media hora antes ya habían llegado algunos familiares directos. Su viuda, Ángela Rodrigo, y su hijo Fernando acudieron de riguroso luto y visiblemente afectados por la pérdida. Poco después apareció Sonsoles Ónega, completamente abatida, quien quiso agradecer brevemente las muestras de cariño recibidas por parte de los medios congregados en el exterior. “Gracias”, acertó a decir con un hilo de voz.