Los restaurantes plantan cara al ‘no-show’: más de un 20% ya pide datos bancarios para evitar las reservas fantasma

Los restaurantes toman medidas para tratar de evitar las cancelaciones silenciosas, algunas como el prepago con tarjeta o la reconfirmación automática

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FILE PHOTO: Sushi chefs prepare
FILE PHOTO: Sushi chefs prepare food for diners at Uchi, a sushi restaurant, in Houston, Texas, U.S. June 8, 2025. REUTERS/Callaghan O'Hare/File Photo

Clientes que hacen una reserva en un restaurante, pero que no se presentan cuando llega el día y la hora. Otros que solicitan una mesa en varios locales, para el mismo servicio, y eligen destino en el último momento. Incluso quienes reservan con meses de antelación y olvidan acudir llegado el ‘gran día’. Casos que en el sector de la restauración se conocen como no-show, un fenómeno que quiere decir, literalmente, que el cliente no aparece sin previo aviso.

Lo que es ya negativo para cualquier negocio abierto al público en el que se permitan las citas o reservas, en hostelería se convierte en un peligro acuciante para la rentabilidad del negocio. No solo es un hueco que otros clientes podrían llenar, sino también una preparación de ingredientes, de personal y espacio que nunca recibe compensación. No hablamos de una amenaza masiva, pero sí de casos concretos con un impacto significativo en la capacidad de supervivencia de un local, especialmente cuando hablamos de establecimientos con pocas mesas y un ticket medio elevado.

Un dolor de cabeza para los hosteleros que sigue siendo una de las grandes preocupaciones del sector. Sin embargo, los últimos datos de TheFork reflejan una evolución positiva: en 2025, la tasa media de reservas fantasmas en España ha bajado al 3,3 %, lo que supone una mejora frente al 3,6 % registrado en 2024. Este cambio ha llegado, en gran medida, por las medidas tomadas por los propios restaurantes, que luchan contra estas situaciones cotidianas con propuestas firmes que, por lo que parece, dan sus frutos.

Interior del restaurante IN Ristolab
Interior del restaurante IN Ristolab (Cedida)

Se trata de un problema, aseguran desde la plataforma, que afecta en todas las zonas de España, aunque no en todas por igual. Alicante (3,1 %) y Valencia (3,2 %) encabezan la clasificación de provincias con menor incidencia de reservas fantasma, mientras que Barcelona (3,5 %) y Sevilla (3,7 %) presentan las cifras más altas de la lista. Madrid y Málaga, dos de los epicentros turísticos y culturales del país, se sitúan en línea con la media nacional, con un 3,3 %.

Huella bancaria y sanciones para los ‘fantasmas’ recurrentes

Cada vez más establecimientos están optando por incorporar herramientas que les permitan combatir esta práctica y asegurar sus ingresos. Algunos de estos métodos son sencillos y todos los hemos vivido. Son métodos como la reconfirmación de reservas, mensajes automáticos enviados por los restaurantes y servicios de reserva para comunicarse con los clientes, que previamente han dejado su email o número de móvil.

Otros métodos, más estrictos, apelan a lo económico para reducir el impacto. Actualmente, según los datos de TheFork, el 21 % de los restaurantes utiliza la huella bancaria como garantía de reserva, una cifra que se ha duplicado en comparación con 2023. Asimismo, el 7 % aplica el prepago con tarjeta, una medida que ha triplicado su implantación en tan solo dos años. Estas soluciones, dicen desde la plataforma, “permiten minimizar el impacto de las mesas vacías, mejorar la previsión de demanda y optimizar la planificación de los restaurantes”.

Más allá de los propios restaurantes, las plataformas de reserva externas también han querido tomar cartas en el asunto. A finales de 2024, TheFork endureció su política contra el no-show, dando de baja de la plataforma a los usuarios que acumulen cuatro reservas fantasma en menos de 12 meses. El resultado, según la compañía, es significativo: en 2025 solo un 2 % de los usuarios se han eliminado a nivel nacional. Para la empresa, se trata de un síntoma de que la amenaza funciona como elemento disuasorio y de que el cliente se ha sensibilizado con este debate.

Otras, como Cover Manager, incluyen además un sistema que detecta a aquellos usuarios que han hecho reservas en varios restaurantes al mismo tiempo, siempre que haya sido bajo la misma plataforma. El sistema de reservas por internet avisa al establecimiento cuando esto ocurre, poniendo al hostelero en sobreaviso de la posibilidad de una cancelación silenciosa.

Qué dice la ley y la denuncia de FACUA

Este tipo de medidas no tiene, sin embargo, el beneplácito de todos. La asociación de consumidores FACUA considera que cobrar a los consumidores por cancelar las reservas es una “práctica abusiva” al imponer una penalización por un servicio que no han recibido. La asociación incide en que esta práctica resulta desproporcionada en la mayoría de los casos, ya que no se acredita que el restaurante sufra un perjuicio efectivo. “Cobrar a los clientes por un servicio que no se ha prestado es abusivo”, explica.

Una excepción sería cuando la cancelación se realiza con muy poca antelación y el número de comensales es especialmente elevado, lo que sí podría generar algún daño económico al local. Sin embargo, numerosos establecimientos aplican la penalización de manera general, sin atender a estas circunstancias. Asimismo, aseguran, “se genera también un desequilibrio entre las partes, ya que no se impone ninguna penalización para el restaurante en el caso de que el local no pueda garantizar la mesa reservada al cliente en el día y hora señalados”.

FACUA recuerda que la legislación española protege a los consumidores frente a este tipo de cláusulas. El artículo 87 del Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, establece que se considera abusivo “el abono de cantidades por servicios no prestados efectivamente o la fijación de indemnizaciones que no se corresponden con los daños efectivamente causados”. Además, la ley prohíbe “la retención de cantidades abonadas por el consumidor por renuncia, sin contemplar la indemnización equivalente si la renuncia la realiza el empresario”.