Interior acusó a los generales de promover una campaña para implicar a Juan Carlos I en el golpe del 23F: “Tenía preparado un avión para salir de España por si no salía bien”

Un informe incluido en los documentos desclasificados del 23F sin fecha ni firma asegura que los militares procesados en el golpe intentaron incriminar al rey “para disminuir su responsabilidad penal”. Habla de “rumores contra la Corona”

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El rey Juan Carlos en
El rey Juan Carlos en TVE la noche del discurso contra el intento de golpe de Estado, a 23 de febrero de 1981. (EFE/TVE/Archivo)

El ministerio del Interior elaboró un documento (sin fecha) que atribuye a los militares que propiciaron el golpe de Estado de febrero de 1981 la puesta en marcha de una campaña para involucrar al Juan Carlos I en el 23F. Esta supuesta implicación “responde, por una parte, al deseo de disminuir la responsabilidad penal de los procesados por aquellos hechos y, por otra, a la posibilidad de disponer de un argumento contra la Corona que haga posible un intento similar en el futuro”, señala el texto, que forma parte del paquete de documentos desclasificados este miércoles por el Gobierno de Pedro Sánchez. Al utilizar el término de procesados, este informe debió ser realizado tras la judicialización del caso.

“Tanto por parte de los abogados defensores de los verdaderamente implicados, como entre los grupos politicos y circulos simpatizantes con la causa de aquellos, se ha manejado profusa mente esta supuesta implicación de S.M. el Rey como razón primaria del intento de golpe de estado. Para ello se han tergiversado algunos hechos reales, se han interpretado de forma malintencionada otros y se han inventado acontecimientos que sólo han existido en la mente de sus creadores”, se puede leer en el inicio de este informe. Que habla de “sucesivos rumores contra la Corona”. El principal argumento que estaban usando los implicados “de manera insistente” es que no era posible la intervención de dos generales como Milans del Bosch y Armada “sin conocimiento previo de Su Majestad”.

Papeles desclasificados del 23F

El documento enumera todos los argumentos. El primero es que el rey se puso de acuerdo con el general Armada en Baqueira durante las vacaciones navideñas de 1980-1981. “Ultimaron los detalles de la caída del presidente Suárez, y el general informó a Su Majestad del punto de vista del PSOE, que conocia tras la comida de Lérida. Después Armada viajo a Valencia y alli concretó ‘la forma de hacerlo’ con el general Milans del Bosch”. El informe también señala que otro de los rumores que se baraja es que, Juan Carlos I, “al no recibir la aprobación que esperaba por parte de Giscard [ex presidente francés] y Helmunt Smitd [ex canciller alemán] traicionó a su generales para salvar su trono”. Interior también señala que Juan de Borbón pudo convencer a su hijo “de que diera marcha atrás”.

Jaime Milans del Bosch y
Jaime Milans del Bosch y Alfonso Armada (Montaje Infobae)

El mismo informe enumera entre los rumores que el rey se subió al plan del golpe diseñado por Milans del Bosch y Tejero y que “trató de utilizarlo para consolidar su figura. Para ello empleó a Armada, a quien luego desautorizó (tal vez de previo acuerdo) y el quedó ante los partidos politicos como ‘el salvador de la Constitución y de la democrácia’. Otro de los argumentos usados entonces para implicar a Juan Carlos I era que la mejor ”prueba de que el Rey conocía los hechos que iban a producirse es que envió a sus hijos a Inglaterra". Otra prueba de la implicación del monarca es que cuando se enteró de que el Congreso habia sido asaltado, “lo primero que preguntó fue si se había movido la División Acorazada, lo que significa que esperaba la intervención de esta unidad”.

Anónimos o “panfletos”

El informe redactado por Interior concluye incluyendo más argumentos utilizados por los procesados para implicar al rey: que “tenía preparado un avión para salir de España si los hechos no salian bien” y una frase del telegrama que envía al general Milans del Bosch: “ya no puedo volverme atrás”, que fue interpretada “como la prueba de retroceso del rey y del abandono de sus generales”. Este informe finaliza incluyendo otros documentos anónimos, “fotocopias de algunos de los panfletos más significativos que han dado lugar a la creación de los bulos anteriores”. En uno de esos “panfletos” hay un anónimo sobre una reunión en Zarzuela entre el monarca, varios capitanes generales (Valencia, Sevilla, Valladolid y Zaragoza) y Adolfo Suárez para formar la dimisión de este último.

“Su Majestad se levanta ‘oportunamente’ para una llamada telefonica y en ese momento los generales conminan a Adolfo Suárez para que presente su dimisión en vista de su incapacidad para gobernar. El Sr. Suárez afirma estáticamente que ha sido elegido por el pueblo y que solo éste le obligará a dimitir. El teniente general Merry Gordon (Sevilla) saca una pistola, la pone encima de la mesa y dice: ‘esta es una razon’. Aparece su Majestad sonriente, entra en la conversación como si nada hubiera ocurrido, ofreciendo tras esto al Sr. Suárez su dimisión”.

El Consejo de Ministros ha aprobado la publicación de comunicaciones y archivos hasta la fecha mantenidos en secreto sobre el golpe de Estado de 1981.

Ese anónimo asegura que el rey se echó para atrás tras hablar con los máximos dirigentes de Francia y Alemania en esos momentos: Giscard d Estaing y Helmut Smith. “Los dos consultados se indignan y le dicen al Rey que ha de paralizar inmediatamente el golpe militar pues de lo contrario el ejemplo puede cundir y provocar golpes análogos en Italia, Francia y Alemania, con lo cual se tambalearían las democracias europeas. Entonces. su Majestad decide traicionar a los militares monárquicos Armada y Milans del Bochs, para salvar su propio trono”. es decir, la presión internacional acabó con el golpe.

“Apresuradamente, [el rey] llama telefonicamente al general Milans del Bosch y le ordena que haga volver a la tropa a sus cuarteles, tambien llama al general Armada, para que convenza a Tejero de que se entregue, considerando fracasada la operación. Los dos generales, más monarquicos que españoles, deciden obedecer al Rey, dejando al teniente coronel Tejero solo frente al enemigo, y naturalmente el heróico teniente coronel Tejero sucumbe abandonando por los que le traicionaron”.