La brecha salarial disminuye, pero la desigualdad persiste: dos de cada tres trabajadores que cobran el SMI son mujeres

Según el último informe de UGT, la brecha salarial en España se situó en 2023 en el 15,74%, con una diferencia entre el salario de hombres y mujeres de alrededor de 4.800 euros anuales

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En España, la brecha salarial
En España, la brecha salarial entre hombres y mujeres se reduce, pero ellas siguen concentrando los salarios más bajos y enfrentan más dificultades para acceder a los ingresos más altos. (Montaje Infobae España)

La igualdad salarial entre hombres y mujeres es todavía una asignatura pendiente en España, pese a los avances de los últimos años. Y es que, la diferencia de ingresos no solo refleja cuánto cobran unas y otros por su trabajo, sino también cómo se distribuyen el empleo, los cuidados y las oportunidades profesionales. Así lo refleja el nuevo informe sobre discriminación salarial elaborado por UGT con motivo del Día de la Igualdad Salarial, que se celebra este 22 de febrero, confirmando dos tendencias. Que la brecha salarial se reduce, pero son las mujeres quienes concentran los salarios más bajos y afrontan mayores obstáculos para acceder a los ingresos más altos.

Según los datos analizados por el sindicato a partir de la Encuesta de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística (INE), la brecha salarial en nuestro país se situó en 2023 en el 15,74%, lo que supone una caída de 1,35 puntos respecto al año anterior, y el nivel más bajo en la última década. Aun así, la diferencia económica sigue estado ahí. El salario medio anual de las mujeres alcanzó los 25.591 euros frente a los 30.372 euros de los hombres, una distancia de casi 4.800 euros anuales.

El descenso confirma una evolución positiva desde 2013, cuando la brecha superaba el 23%, pero el informe también subraya que esta mejora no implica que la desigualdad haya desaparecido. Más bien, apunta a que los cambios estructurales avanzan lentamente y siguen condicionando el mercado laboral español.

Mujeres y salarios bajos: la desigualdad más visible

Uno de los datos más destacados del informe muestra que la desigualdad salarial se concentra especialmente en la parte baja de la escala salarial. En 2023, el 67,65% de las personas que cobraban el salario mínimo interprofesional (SMI) o menos eran mujeres, frente al 32,35% de hombres.

Es decir, que aproximadamente una de cada cuatro trabajadoras percibe como máximo el SMI, mientras que entre los hombres la proporción se reduce a uno de cada 12. La diferencia evidencia que la brecha no solo depende del sueldo medio, sino también de quién ocupa los empleos más precarios.

El sueldo medio de las mujeres en España es un 16% inferior al de los hombres y todavía existe brecha salarial.

Además, el fenómeno se mantiene incluso cuando se analiza únicamente el empleo a jornada completa, lo que refuerza la idea de que la desigualdad salarial responde a factores más complejos que la simple comparación entre puestos equivalentes.

El impacto del salario mínimo y las políticas laborales

UGT atribuye buena parte de la reducción de la brecha a las sucesivas subidas del salario mínimo interprofesional desde 2019. Entre 2018 y 2023, el SMI aumentó en más de un 46%, una evolución que ha beneficiado especialmente a los sectores con salarios más bajos, donde la presencia femenina es mayor.

A juicio del sindicato, estas subidas han contribuido a recortar diferencias salariales al elevar la base retributiva de miles de trabajadoras. A ello se suma la implantación progresiva de planes de igualdad y medidas de transparencia salarial en las empresas, que buscan detectar discriminaciones retributivas y corregirlas. Sin embargo, el informe advierte de que estos avances no han eliminado los factores estructurales que sostienen la desigualdad.

El peso del trabajo a tiempo parcial y los cuidados

Uno de los elementos clave sigue siendo la jornada laboral. El trabajo a tiempo parcial continúa afectando de manera desproporcionada a las mujeres y aparece como uno de los principales motores de la brecha salarial.

La mayoría de las personas que trabajan a tiempo parcial lo hacen porque no encuentran empleo a jornada completa, pero la diferencia por sexo es notable. Además, cuando el motivo está relacionado con el cuidado de menores o familiares dependientes, las mujeres representan más del 93% de los casos.

Esta realidad tiene consecuencias directas en los ingresos: mientras la brecha salarial en empleos a tiempo completo ronda el 5%, en el trabajo parcial supera el 10%. El informe concluye que la desigual distribución de las responsabilidades de cuidado sigue condicionando las trayectorias profesionales femeninas.

Diferencias según territorio y sectores económicos

El análisis territorial revela importantes contrastes dentro del país. Navarra y Asturias presentan las mayores brechas salariales, ambas por encima del 20%, mientras que Canarias y Baleares registran las diferencias más reducidas, por debajo del 10%.

En los sectores mejor remunerados,
En los sectores mejor remunerados, como energía o finanzas, los hombres ganan más, mientras que en áreas con mayoría femenina, como hostelería o servicios auxiliares, los salarios son los más bajos. (iStock)

También existen fuertes desigualdades entre sectores económicos. Las actividades mejor remuneradas, como la energía o las finanzas, muestran diferencias salariales especialmente elevadas a favor de los hombres. En cambio, sectores con alta presencia femenina, como la hostelería o los servicios auxiliares, concentran los salarios más bajos del mercado laboral.

El resultado es una doble desigualdad: las mujeres cobran menos dentro de muchos sectores, y además trabajan con mayor frecuencia en actividades peor remuneradas.

El techo de cristal sigue vigente

El informe identifica otro patrón persistente: que todavía existe el techo de cristal para ellas. La presencia femenina disminuye a medida que aumentan los salarios. En los tramos retributivos más altos —superiores a ocho veces el salario mínimo— solo una de cada cuatro personas es mujer.

Esta situación refleja la dificultad de acceso a puestos de mayor responsabilidad y remuneración, incluso en ocupaciones cualificadas. De hecho, la brecha salarial entre directivos y gerentes supera el 18%, lo que evidencia que la desigualdad no desaparece en los niveles profesionales más altos.

Así, el informe de UGT dibuja un escenario complejo. España avanza hacia una reducción progresiva de la brecha salarial, pero la desigualdad sigue arraigada en la estructura del empleo. La concentración femenina en salarios bajos, el peso del trabajo parcial y la persistencia de diferencias en sectores y puestos de responsabilidad muestran que el problema trasciende la mera comparación de sueldos.

En otras palabras, la brecha salarial no responde únicamente a cuánto se paga por un trabajo, sino a quién accede a determinados empleos, quién asume los cuidados y quién logra progresar profesionalmente.