
La entrevista de Emiliano García-Page en El Hormiguero reunió una serie de reflexiones críticas sobre el presente político y social de España. El presidente de Castilla-La Mancha analizó ante Pablo Motos la influencia de la política nacional en los resultados electorales autonómicos y municipales, mostrando autocrítica y defendiendo la vigencia de principios históricos como la convivencia y el consenso.
García-Page insistió en que la dinámica estatal ha condicionado de manera determinante los últimos comicios en territorios como Aragón y Extremadura. “Estoy convencido al 90% de que la dinámica nacional ha condicionado los recientes comicios”, dijo, restando peso a los factores locales frente a la marca de los partidos.
Recordó que el propio Pedro Sánchez reconoció que “los candidatos aportamos un pelín en el resultado, pero que lo realmente importante es la marca”, para concluir con contundencia: “La marca PSOE está muy tocada”.
Alarma política y defensa de Felipe González
El presidente castellanomanchego mostró preocupación por el deterioro del clima político. “El nivel de degradación de la política española es el peor de la historia de la democracia, no podemos estar más alejados del espíritu de la Transición”, subrayó, defendiendo que la Transición no fue solo un periodo histórico, sino “un método, una forma de hacer la política”. Apostó por retomar el modelo de consenso y convivencia: “Le vendría muy bien al país seguir transitando ese camino”.
En el plano económico, García-Page abordó los problemas de crecimiento y la crisis ferroviaria. Aseguró que “España está teniendo un problema de crecimiento”, aludiendo a la dificultad para integrar el volumen de inversiones que recibe el país. “El desafío real es acomodar tantas empresas interesadas en invertir al nuevo ritmo de expansión”, afirmó, añadiendo propuestas para mejorar el mantenimiento de las infraestructuras y reconociendo errores en la gestión de las mismas.
La tensión social fue otro de los temas destacados. “Hay mucha más tensión social que hace un año”, observó, señalando que esta crispación no tiene raíz económica sino que, a su juicio, responde a “un fallo clarísimo de la política”. Defendió el sentido común y la búsqueda de acuerdos básicos entre interlocutores políticos como vía para rebajar la polarización.

Buena parte de la entrevista giró en torno al debate interno del PSOE y la figura de Felipe González. García-Page calificó al expresidente como “líder en mayúsculas” y atribuyó buena parte de las críticas recibidas a la “pura envidia”. “Es indiscutible que una parte de la gente que critica a Felipe González es por pura envidia. Simple y llanamente, en la vida van a llegar a su nivel”, afirmó.
Recordó también el papel de González en la abstención que permitió la investidura de Rajoy y lamentó la campaña de desprestigio contra él: “Me duele que se le haga una campaña tan gratuita, incluso aunque se equivoque”. En su opinión, “le iría mucho mejor al Gobierno si le hiciera caso y pidiera opinión a Felipe González, aunque yo no esté de acuerdo en todo”.
Sobre la actualidad del PSOE, García-Page reconoció que cada vez resulta más difícil la discrepancia interna. Defendió la organización como “una entidad muy por encima de sus dirigentes, incluso de mí”. Consideró que “el PSOE debe aspirar a mayorías amplias y no conformarse con la suma de minorías”, y subrayó la corresponsabilidad histórica compartida con el Partido Popular.
Rechazo a liderar en Madrid y crítica a la crispación política
El futuro político fue otro de los asuntos abordados. Consultado sobre una posible candidatura a las elecciones generales, García-Page se mostró rotundo: “No tengo ninguna intención”. También expresó dudas sobre volver a optar a la presidencia de Castilla-La Mancha, aunque aseguró sentir el respaldo de la ciudadanía.
En materia penitenciaria y la excarcelación de miembros de ETA, García-Page adoptó una postura crítica. Ante la pregunta sobre la reciente concesión del régimen de semilibertad a un exdirigente de la banda, afirmó: “Me duele como español porque es objeto de un mercadeo”.
Defendió la diferencia entre reconciliación social y negociación política: “No es lo mismo hacer un pase de página a hacerlo por contrato”. En la última parte de la entrevista, evocó episodios que, en su opinión, reflejan una degradación del debate público, como la reacción de algunos dirigentes tras la muerte de Rita Barberá.
“Cuando falleció repentinamente Rita Barberá, recuerdo haber visto a Pablo Iglesias ponerla de vuelta y media. Y yo reaccioné aunque fuera del PP, porque no se puede caer en ese nivel inhumanidad”. García-Page finalizó reivindicando la importancia del respeto institucional, la autocrítica y el acuerdo como herramientas clave para afrontar el contexto político actual.
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