‘La guerra de los cruasanes’ de las influencers Andrea Garte y Abril Cols en Andorra: compran a un obrador a 50 metros y venden por el doble

Las jóvenes fundaron hace unos meses la cafetería Balanzen, que se ha convertido en todo un éxito empresarial

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Andrea Garte y Abril Cols
Andrea Garte y Abril Cols en 'Balanzen' (INSTAGRAM).

Andorra la Vella nunca había vivido algo parecido. A menos de 50 metros de distancia, dos locales han capturado la atención de la ciudad y de las redes sociales: Balanzen, la cafetería con estudio de pilates creada por las influencers Abril Cols y Andrea Garte, y la pastelería tradicional Can Vicenç. Entre ellos, un cruasán de pistacho se ha convertido en mucho más que un producto: es el símbolo de una polémica mediática bautizada como “la guerra de los cruasanes”.

La idea de Balanzen surgió de la experiencia personal de sus fundadoras. Cols y Garte combinaban pilates con desayunos saludables y pensaron: ¿por qué no unir ambas cosas en un solo lugar? Inspiradas por viajes a Bali y Miami, trajeron conceptos de bienestar, comida fresca y pilates en grupos reducidos a Andorra. Abrir un local fue un desafío: ninguna de las dos contaba con experiencia previa en hostelería. Andrea había trabajado como camarera y Abril venía del ámbito educativo. La pasión por la cocina saludable y la atención al detalle guiaron la selección de proveedores, la carta y la estética del espacio.

El cruasán de pistacho, elaborado inicialmente por Can Vicenç, pronto se convirtió en el producto más codiciado de Balanzen. Su fama creció exponencialmente en redes sociales, donde los vídeos mostrando la bollería generaron confusión sobre quién la producía realmente. La ilusión de que las influencers horneaban los cruasanes ellas mismas alimentó un debate sobre transparencia y autenticidad. A esto se sumó la diferencia de precios entre ambos locales: Balanzen lo vendía más caro, como resultado de su margen comercial y los costes de operación, mientras que en el obrador era más económico.

La exposición digital ha sido un arma de doble filo. Con millones de seguidores, cada paso de Cols y Garte se observa con lupa. Publicaciones como “Subiendo de nivel. Ya tenemos nueva bollería” o las de Can Vicenç, señalando “hay croissants de pistacho… y luego está EL croissant de pistacho”, evidencian cómo las redes se convirtieron en escenario de la disputa. Aunque ambas partes coinciden en que la polémica ha sido sobredimensionada por la prensa local, meintras que cada una defiende su versión de la historia.

Andrea Garte y Abril Cols
Andrea Garte y Abril Cols en 'Balanzen' (INSTAGRAM).

Un crecimiento desproporcionado

El éxito de Balanzen ha sorprendido hasta a sus creadoras. “No estábamos preparadas para la demanda que íbamos a tener”, han confesado a Vanitatis. La capacidad de producción y la logística se convirtieron en desafíos, y el cambio de proveedor fue una decisión estratégica para asegurar la calidad y preparar la expansión del negocio: “Necesitábamos una mayor elaboración y mejores tiempos de entrega, no solo para el Balanzen que conocemos, sino para los dos próximos que se vienen". No obstante, la polémica ha creado duda en cuanto a un conflicto personal con Can Vicenç, aunque ambas lo desmienten categóricamente y lo achacan a un nuevo camino empresarial.

Más allá de la noticia, Balanzen se consolida como un espacio de experiencia integral. La oferta incluye cafés de especialidad, preparados con ingredientes locales y presentados con un cuidado diseño visual. Las clases de pilates, la atención al cliente y la estética del local han transformado la cafetería en un punto de encuentro habitual para residentes y visitantes. Además, la transparencia mostrada en redes sociales lo ha convertido en todo un fenómeno por el que la gente acude a la ciudad para poder probar la experiencia.

Cruasan de la pastelería Can
Cruasan de la pastelería Can Vicenç (INSTAGRAM).

A escasos metros, Can Vicenç continúa su labor tradicional, vendiendo cruasanes y pastelería sin alteraciones. “Como ha ocurrido tantas veces en Andorra, se establecen acuerdos comerciales. En un primer momento estuvimos dispuestos a proveer a Balanzen y participar en este intercambio económico. Todo ha sido completamente normal", justificaron al medio local La Veu Lliure.