Por qué un billete de AVE te cuesta 100 euros y otro 11: Renfe funciona igual que el precio de los aviones y los hoteles

Renfe opera distintos servicios bajo regímenes variados y solo los trenes de Cercanías y Media Distancia reciben subvención de los Presupuestos Generales del Estado (PGE)

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Tren de Renfe. (Imagen ilustrativa
Tren de Renfe. (Imagen ilustrativa de Infobae)

Un AVE de Madrid a Zaragoza puede costarte un día 25 y al día siguiente más de 100. Mismo tren, mismo trayecto, mismas condiciones... pero ir un lunes por la mañana no tiene nada que ver con hacerlo un miércoles a mediodía. No siempre se trata de que, por ejemplo, en las primeras horas del día hay más demanda y afluencia de viajeros. Quienes son o han sido asiduos al tren saben que hay fines de semana que pueden salir por la mitad de precio en comparación con otros. Veamos por qué se da este fenómeno, sobre todo en una empresa que es pública.

Esta oscilación en las tarifas de los billetes de trenes AVE y Larga Distancia responde a varios factores relacionados directamente con la naturaleza del servicio y las condiciones de mercado, tal como explica la propia Renfe. Y es que hay un dato muy importante: Renfe opera distintos servicios bajo regímenes variados y solo los trenes de Cercanías y Media Distancia, considerados Obligación de Servicio Público (OSP), reciben subvención pública contemplada en los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

En cambio, los trenes de Servicios Comerciales —Ave, Avlo, Alvia, Euromed e Intercity— funcionan sin ningún tipo de ayuda pública y dentro de un entorno de competencia abierta. Bajo esta premisa, Renfe establece sus reglas de negocio como cualquier otra compañía que rivaliza en un mercado abierto: el objetivo último es garantizar su viabilidad a largo plazo y ganar dinero.

Ave Renfe (Adobe Stock).
Ave Renfe (Adobe Stock).

De este modo, los precios de los billetes para AVE y otros servicios comerciales no están sujetos a regulación por parte de las administraciones. La compañía establece los importes en función de parámetros estrictamente ligados al mercado, donde cobran especial relevancia el nivel de ocupación y las curvas de demanda, que evolucionan según la antelación con la que se realice la compra. Desde que Renfe puso en marcha su nueva estructura comercial, la empresa introdujo el sistema de Revenue Management para la fijación de precios en casi la totalidad de los trenes comerciales, una estrategia idéntica a la que emplean sectores como la aviación o la hostelería, según detalla la compañía ferroviaria.

Revenue Management en los trenes comerciales

El Revenue Management es una técnica de gestión que busca adaptar el precio de los billetes a las necesidades reales del cliente y a las condiciones instantáneas del mercado. Esta metodología se basa en reglas de negocio que cruzan múltiples variables: hora de circulación, índice de ocupación, comportamiento de la demanda y, sobre todo, la anticipación en la compra del billete. Así, el coste puede fluctuar significativamente incluso en una misma jornada, dependiendo de factores como la hora o el número de asientos disponibles.

Uno de los principios fundamentales consiste en vincular el precio final a la antelación de compra. Como ocurre, por ejemplo, en el ámbito de la aviación —también bajo modelos de Revenue, como utiliza Ouigo—, Renfe ofrece tarifas especialmente competitivas a quienes adquieren sus billetes con mucha anticipación. Este enfoque permite gestionar de manera eficiente el llenado del tren y asegurar anticipadamente el volumen de ingresos necesario para la rentabilidad de cada servicio. “Asegurar una ocupación alta a largo plazo permite aumentar el aprovechamiento del tren y asegurar con antelación los ingresos mínimos que cada circulación necesita para ser rentable”, apunta Renfe.

Pasajeros en la estación de
Pasajeros en la estación de Málaga. (REUTERS/Jon Nazca)

En cambio, las compras efectuadas en los últimos días previos al viaje salen penalizadas por el sistema. Este efecto se intensifica especialmente en los últimos tres días antes de la salida, cuando el precio responde a una alta demanda y a la ocupación avanzada, lo que genera para el cliente la percepción de incrementos en las tarifas. Estos cambios, en realidad, constituyen un ajuste natural del mercado en función del aprovechamiento real del tren y de la demanda. Sin embargo, como aclara Renfe, los precios nunca sobrepasan los máximos establecidos para cada línea.

La competencia impulsa el ajuste de precios

La llegada de nuevos operadores ha determinado cambios esenciales en el mercado. La línea Madrid-Barcelona, caracterizada por un volumen de demanda y oferta de plazas sin parangón en España, ha sido el epicentro de esta transformación. La participación de Ouigo —filial de la empresa pública francesa SNCF— y la italiana Iryo se ha sumado a la de Ave de Renfe -Avlo ha dejado de operar en esta línea-, lo que ha supuesto una oferta de plazas notablemente superior

La mayor disponibilidad ha forzado un ajuste en las tarifas por la ley de la oferta y la demanda, intensificando la competencia entre operadores. No obstante, como destaca Renfe, el sistema de Revenue sigue siendo el factor principal en el cálculo de precios. Así, no resulta infrecuente que en el corredor Madrid-Barcelona se registren precios superiores a los 90 euros por trayecto si la compra se efectúa a última hora y en trenes considerados de alta demanda o en trayectos punta.