El 12% de los aspirantes que quisieron ingresar en 2025 en la Guardia Civil tenían más de 35 años (de los que 253 ya habían cumplido los 40) y solo el 4,5% tenían un máster o doctorado

Un 9% tenía menos de 20 años y otro 33%, entre 21 y 25 años. La Unión de Oficiales señala que la institución sigue siendo atractiva como salida laboral para la juventud española

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Una de las últimas promociones
Una de las últimas promociones de cabos y guardias

La gran cantera de la Guardia Civil sigue siendo la Escala de Cabos y Guardias, donde el Cuerpo está abierto a todo tipo de candidatos siempre que cumplan unos requisitos de edad, estudios y derechos civiles. La última convocatoria de empleo público, de mayo de 2025, ofertó 3.118 plazas para que cualquier persona pudiera presentarse: desde un universitario, alguien con estudios de FP, profesionales de la vida civil, o jóvenes graduados en Educación Secundaria Obligatoria. Incluso se reserva un porcentaje de plazas para militares que lleven un mínimo de cinco años en las Fuerzas Armadas. En total, 28.176 aspirantes, de los cuales 19.044 eran hombres y 9.132 mujeres (el 32,4%).

Por ejemplo, de todos ellos, 2.577 (el 9%) tenían menos de 20 años, entre los que había tres con tan solo 17 años (uno de ellos una chica). Otros 9.326 aspirantes, el 33%, tenían entre 21 y 25 años. Esta es la franja de edad con más candidatos. De hecho, la edad concreta de 24 años es la que más interesados en incorporarse al Cuerpo aportó. Entre 26 y 35 años había 13.743 (otro 48,7%). “Se trata de cifras que demuestra hasta qué punto la institución continúa siendo atractiva para la juventud española. Pocas organizaciones públicas logran movilizar semejante volumen de vocaciones en una única convocatoria”, explica la Unión Oficial de Guardias Civil, que ha presentado en el último número de su revista ‘Quorum’, donde han querido hacer un análisis social de los candidatos presentados.

La Guardia Civil está obligada a aceptar a aquellos interesados que tengan cumplidos 18 años de edad en el año de la correspondiente convocatoria. Tampoco deben superar durante ese año de convocatoria la edad de 40 años, entendiéndose por ello no haber cumplido, ni cumplir durante dicho año, la edad de 41. Limitaciones que, por ejemplo, no tiene la Policía Nacional desde el año 2011. El Tribunal Supremo declaró entonces nulo el límite de 30 años para ingresar en el Cuerpo Nacional de Policía, al considerar que la edad no es un requisito “esencial y determinante” para desempeñar los cometidos exigidos a un policía nacional. No así en la Benemérita. En 2025 se presentaron 2.530 personas que ya superaban los 35 años. De hecho, hubo 249 con 40 años y 4 con 41 (de las que 88 eran mujeres).

Una guardia civil especializada en
Una guardia civil especializada en unidades contra la violencia de género

La Unión de Oficiales aclara que hasta ahora no habían podido desmenuzar todas las cifras porque el Consejo de la Guardia Civil no había ofrecido todos los datos de manera tan detallada. “La distribución de edades en este acceso directo muestra un claro predominio de los tramos jóvenes. Los grupos de 22, 23 y 24 años concentran las mayores cifras de aspirantes, con números que rondan o superan ampliamente los 1.900 candidatos por edad. A medida que avanzamos hacia los 30 años el volumen va decreciendo, aunque todavía encontramos cifras muy significativas en los 27, 28 y 29 años. A partir de los 35 años el número de aspirantes se reduce de forma notable. Esto indica que la Guardia Civil se nutre fundamentalmente de jóvenes que se incorporan al mercado laboral con una apuesta decidida por desarrollar una carrera profesional en el ámbito de la Seguridad Pública", señala un portavoz de la Unión de Oficiales.

Sobre todo, con bachillerato

En cuanto al nivel de estudios de estos aspirantes, el panorama es especialmente revelador, según el análisis realizado. La categoría más numerosa es la de Bachillerato o equivalente, con más de 12.000 candidatos, lo que confirma que este nivel de formación “se ha consolidado como la puerta de entrada estándar al Cuerpo”. También había 5.860 candidatos con estudios básicos. Sin embargo, el peso de la formación universitaria es cada vez mayor”, destacan en la Unión de Oficiales, pues casi 3.800 aspirantes tienen titulaciones de nivel MECES 2, que engloba titulaciones de Grado y antiguas diplomaturas, ingenierías técnicas o arquitecturas técnicas reconocidas. Otros 1.262 tenían MECES 3 (máster) y 15 solo el doctorado. Estamos hablando de solo un 4,5% con los estudios más superiores.

Esta evolución académica tiene efectos muy concretos en la forma de trabajar de la Guardia Civil. “Es evidente que un agente que ingresa poseyendo conocimientos de idiomas, con estudios de criminología, con formación en ciberseguridad o con una sólida base de ciencias sociales y jurídicas está mejor preparado para actuar frente a delitos complejos, para relacionarse con víctimas y denunciantes o para utilizar herramientas tecnológicas avanzadas”. Pero del mismo modo, la presencia de miles de aspirantes provenientes de la formación profesional supone una reserva estratégica de habilidades prácticas que pueden adaptarse a unidades de tráfico, servicio marítimo, automoción, telecomunicaciones o logística.

La crucial labor de un perro de rescate y su guía de la Guardia Civil durante una operación de emergencia en uno de los trenes siniestrado.

Estos datos plantean también varios retos de futuro, afirma la Unión de Oficiales. Será necesario adaptar los planes de estudios de los centros docentes de la Guardia Civil a la evolución de un alumnado que llega cada vez con niveles académicos más altos y con expectativas profesionales diferentes. “Muchos de los nuevos guardias y suboficiales han pasado por la universidad o la formación profesional de grado superior, y tendrán entre sus expectativas profesionales el desempeño de funciones especializadas conformes a su formación, así como el reconocimiento y compensación adecuada de esa cualificación. Responder a esas expectativas puede ser clave para fidelizar talento y evitar la fuga hacia otros cuerpos o hacia el sector privado”.

La Secretaría de Estado de Seguridad ya explicó en el Congreso que otra de las características de los aspirantes es la multiculturalidad. Aunque para aspirar a entrar en el Cuerpo hay que tener la nacionalidad española, en la promoción anterior a la de 2025, la de 2024, había alumnos que tenían, además, otras 28 nacionalidades distintas. Hay argentinos, colombianos, venezolanos, cubanos, y “bastantes de Marruecos”, explican fuentes de la Benemérita, así como varios de Rumanía, Rusia, Libia, Camerún y Mali. Obviamente, también hay europeos, procedentes de Alemania, Bélgica, Francia, Italia y Portugal.