
Iñaki Urdangarin ha concedido una de sus entrevistas más íntimas a Jordi Évole a través de un programa doble en plena promoción de sus memorias. En el primero refleja la “cara” de haber formado parte de la familia real, pero lo crudo viene en el segundo, la “cruz”, la vinculación en el caso Noós, la forzosa mudanza a Washington y la ruptura con la infanta Cristina.
En la capital estadounidense el exdeportista asumió un cargo de alto ejecutivo en Telefónica, ¿pero lo hizo conforme? Urdangarin se ha pronunciado sobre ello en Lo de Évole: “Nosotros pensamos que lo cogimos por voluntarismo”. “En algún momento, posteriormente ya en medio de todo el caso Noós, lo comentamos y dijimos: ‘Yo creo que esto no fue realmente así’. Yo creo que fue otra medida para poner distancia en nosotros y en el ruido”, ha asegurado, explicando que fue “un cordón sanitario de 10.000 kilómetros”.
Fue allí en Washington donde se enteró el 7 de noviembre de 2011 de que se vida iba a cambiar, pero a peor: “En un tren para ir a ver a unos compañeros de Telefónica que iban a hacer la Maratón de Nueva York, recibo una llamada de Juan Verde, que por entonces era asesor de la administración Obama para el diálogo transatlántico y me dice: ‘Siento hacerte esta llamada, pero a partir de mañana, van a por ti, va a haber una campaña de acoso a tu imagen’”.
Lo vivido por la infanta Cristina
Por otro lado, estaba la perspectiva de la infanta Cristina, que lo ha pasado “muy mal”: “Estamos hablando de una situación en la que su familia está implicada por cierta corresponsabilidad, como quieras llamarlo, porque yo estaba casado con ella y todo sucede un poco por esta razón”. “Tu padre es rey de España, tu hermano es príncipe de Asturias... Todo esto tiene doble rol”, ha explicado sobre su situación familiar.
“¿Cómo vas a tomar la decisión, como padre o como rey? Es difícil”, se ha puesto en la piel de don Juan Carlos. Es más, se muestra como si hubiese pecado de inocente: “Parto de la base de que todo el mundo intenta hacer lo mejor posible las cosas”. Desde Estados Unidos, se vieron solos mientras todo les salpicaba: “Intentamos que esto no impregnara toda nuestra vida, porque si no podíamos ser personas muy tóxicas”.
La actuación de Casa Real
Urdangarin ha recordado cómo reaccionó a las declaraciones del jefe de la casa real, Rafael Spottorno, sobre su comportamiento “poco ejemplar”: “Apartarme de los actos de la Casa Real estando ya en Washington con una agenda de bajo perfil no era tan impactante”. “Nosotros le dábamos muchos argumentos para decir que podíamos defendernos y él tenía mucha presión a su alrededor para que no fuese así”, ha recordado sobre Spottorno, cuyas palabras fueron “un punto de inflexión”.

La reina Sofía no les dio la espalda y sí se dejaba ver con ellos en Washington: “A mí me parece ejemplarizante lo que hizo, para nosotros fue un espaldarazo personal y de cariño enorme”. “No era nada popular hacerse una foto conmigo”, ha rememorado en favor de la emérita y añadiendo a la infanta Elena a su agradecimiento.
La primera petición de divorcio
Después, el rey Juan Carlos le lanzó otro dardo en su discurso de Nochebuena, pero no le culpa: “No decir nada con lo que estaba sucediendo hubiese sido más criticado aún”. Con todo esto, llegó el momento de las presiones de divorcio por parte de Fernando Almansa como emisario del rey: “Hubo una conversación muy tensa y muy triste sobre la posición que nos pide que adoptemos”.
“Viene a solicitar que nos divorciemos en ese mismo momento para poner otro ‘cordón sanitario’ a la situación, que Iñaki se defienda solo”, ha explicado Urdangarin sobre la conversación con Almansa en Washington para “reflotar la imagen de la institución”. Así lo cuenta en el libro: “Fernando Almansa nos saludó con arrogancia, con una altanería casi ofensiva”.
En sus memorias, Iñaki Urdangarin recoge la reacción de la infanta a ese momento: “Cristina explota y le dice: ‘¿Tú te estás oyendo? No ha dicho nada malo y venís a pedir la cabeza de mi marido". En aquel momento, la hermana de Felipe “dejó claro” que no se iban a divorciar y el exduque de Palma afirma que ni se lo plantearon: “Por un agente tan externo no podemos romper un proyecto que estaba en pleno desarrollo”.

La llamada de don Felipe
La negativa supuso una desobediencia al rey, pero no recibieron llamadas suyas al respecto. Quien sí llamó, fue el por entonces príncipe, Felipe: “Por favor, considera la situación, es lo mejor para todo, creo que te vas a defender mejor solo, la Casa no puede hacer nada por ti ahora, es mejor que te apartes, piensa que en determinados círculos no te beneficia estar relacionado con la Corona y, por otro lado, hay que proteger la institución”.
Urdangarin piensa que don Felipe intentó repetir la labor de Almansa, pero con un perfil diferente por “la cercanía de edad”: “Me parecía una situación muy artificial. Ahora me divorcio y cuando acabe todo esto, ¿volvemos juntos? ¿Qué les explico a mis hijos?“. ”Yo no sabía si reír o llorar, era todo tan inhumano, tan opuesto al concepto de familia que yo conocía que me sentía entre extraterrestres", narra en el libro. Eso sí, anteriormente él y Felipe tenían muy buena relación: “Cada uno entiendo que defienda lo que tiene que defender”.
Su relación con la infanta tras la cárcel
Urdangarin no cree que fuera la cárcel la que rompiese su matrimonio, sino que fue “una suma de causas”: ”El caso Noós nos hizo muchísimo daño y mis prioridades eran volver a coger la sartén por el mango y quizás rodearme de gente y personas que me digan lo que tengo que oír".

“Mi matrimonio es un precio que ha pagado esta situación, es como que la llama se ha ido apagando a medida que hemos sufrido todo este calvario”, se ha sincerado el campeón de balonmano. “Yo lo he pasado desde dentro y pienso que de manera desproporcionada e injusta y si hay algún momento en la vida en el que puedo decidir sobre lo que hacer quizás era este”, ha asegurado.
Califica este episodio de su vida como “durísimo”: “Por mí, por ella, por los hijos, pero creo que es lo que tenía que hacer”. “Con ella la situación en ese sentido funcionó bien hasta que la situación se fue agotando y acabando”, ha afirmado.
Cuando Évole le ha planteado lanzar un mensaje a su exmujer, Urdangarin no ha tenido nada que responder: “Cuando tengo que decirle algo, la llamo y se lo cuento. Si no tengo ningún freno o ninguna limitación hablamos de forma continua de todo”. “En la medida en la que han pasado las cosas yo he sido lo más honesto conmigo mismo”, ha zanjado sobre su relación.
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