Así era el dinosaurio más pequeño del mundo: 30 centímetros, poca resistencia física y un cráneo de 5,5 centímetros

La reconstrucción ha sido posible gracias al yacimiento de unos 800 huesos fosilizados en Burgos y analizados por el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas

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Hallan en Burgos huesos del dinosaurio más pequeño del mundo: no superaba los 30 centímetros de altura (Alejandro Castillo / Europa Press)
Hallan en Burgos huesos del dinosaurio más pequeño del mundo: no superaba los 30 centímetros de altura (Alejandro Castillo / Europa Press)

El Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas (CAS) ha hallado una nueva especie de dinosaurio, bautizada como Foskeia pelendonum, gracias al yacimiento de unos 800 huesos fosilizados en Vegagete, cerca de Villanueva de Carazo (Burgos). Los restos pertenecen a la familia de los ornitópodos, pero este tipo de dinosaurio sería el “más pequeño del mundo” al no superar los 30 centímetros.

El descubrimiento del equipo de CAS, en colaboración con científicos internacionales, arroja nuevos datos sobre la evolución de los rabdodóntidos durante el Cretácico. Y es que esos huesos recuperados, “la gran mayoría fragmentados e incompletos”, presentan un “buen estado de conservación”, lo que ha permitido identificar unos 350 restos pertenecientes a seis individuos de diferentes edades, desde crías hasta adultos, que habrían formado una pequeña manada.

Desde el inicio, los paleontólogos del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes consideraron que las características de estos fósiles eran “especiales”. Pese a las dificultades por el reducido tamaño de los fósiles, en la investigación se ha podido detectar que su cráneo “difiere notablemente” de la de otros ornitópodos: “Es muy ancho en su zona posterior y su mandíbula está muy desarrollada para fijar una potente musculatura masticadora”, explican en un comunicado al que ha tenido acceso Europa Press.

Un Rhabdodon priscus diseñado por Tom Parker (Wikimedia Commons)
Un Rhabdodon priscus diseñado por Tom Parker (Wikimedia Commons)

“Llena un vacío de conocimiento sobre la evolución de ese grupo de dinosaurios”

El estudio cobró impulso en 2013, cuando el investigador Paul-Émile Dieudonné, doctorando en Paleontología de Vertebrados de la Universidad Nacional de Río Negro (Argentina), se incorporó al proyecto para realizar su trabajo de fin de máster. Dieudonné dirigió la investigación junto a un equipo internacional con integrantes del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), la Universidad Federal de Río de Janeiro (Brasil), la Universidad de La Laguna (Tenerife), el Instituto Real Belga de Ciencias Naturales (Bélgica) y la Universidad Libre de Bruselas (Bélgica).

Los investigadores resaltan que Foskeia representa un “eslabón primitivo en la evolución que llevaba a los rhabdodóntidos”. “Estos vivieron en el Cretácico superior, entre 80 y 65 millones de años, pero se desconocía su origen y sus antepasados, por lo que se consideraban un linaje fantasma”, explican los paleontólogos. De esta manera, la nueva especie “llena un vacío de conocimiento sobre la evolución de ese grupo de dinosaurios a lo largo de millones de años”, al tener “125 millones de años de antigüedad”.

El equipo científico considera que este pequeño dinosaurio podría haber desarrollado “una nueva manera de masticación para alimentarse de vegetales con cierta dureza”, compensando así la reducción de tamaño y masa muscular masticatoria. Además, “los dientes delanteros son muy reducidos y no los usaría, mientras que los dientes posteriores son relativamente grandes, soportando el proceso de masticación”, especifican los investigadores. Este hecho habría inspirado al equipo de CAS para bautizarlo, ya que su nombre rinde homenaje a los Pelendones, una antigua tribu celtíbera que habitó la zona, y hace referencia también a su singular modo de alimentación.

“Es llamativo que este animal, a diferencia de otras especies de ornitópodos, no tenía ranfoteca, una envuelta córnea en el extremo anterior del cráneo (que poseen las aves en su pico). Varios huesos craneales tienen también rasgos muy peculiares”, añaden. Asimismo, el análisis del fémur reveló características anatómicas “únicas”, que han sido interpretadas “como el cambio en la forma de marcha a lo largo de su vida: los jóvenes eran bípedos y los adultos cuadrúpedos”. También han podido deducir que las patas del animal crecían con rapidez, y que en los adultos resultaban muy esbeltas. Tampoco “habría tenido una gran resistencia física para correr largas distancias y así escapar de los depredadores”, expresan. Más bien hacían “carreras rápidas y cortas hasta zonas seguras”, indican.

Un equipo internacional liderado por el científico Ignacio Díaz de la Universidad de Cantabria ha utilizado tecnología 3D para analizar huellas de dinosaurios en La Rioja. El estudio no solo determina la velocidad de estos animales, sino también la dinámica de su carrera hace 120 millones de años.

El dinosaurio más pequeño de su tipo

El estudio ha determinado que Foskeia pelendonum es, hasta la fecha, el ornitópodo más pequeño conocido. Los datos revelan que su cráneo medía solo 5,5 centímetros, su cuerpo alcanzaba entre 50 y 60 centímetros de largo y su altura no sobrepasaba los 30 centímetros. Este diminuto tamaño ha supuesto una “auténtica convulsión” en el conocimiento sobre la evolución de los rabdodóntidos del Cretácico superior.

Y es que, hasta ahora, el enanismo en dinosaurios se asociaba a ambientes insulares donde los recursos alimentarios son escasos. Sin embargo, el descubrimiento de Foskeia pelendonum, de una edad anterior, plantea una hipótesis alternativa: “En realidad los rabdodóntidos se habrían hecho progresivamente más grandes, pues la presión de los depredadores sobre las presas sería menor hacia finales del Cretácico", aclaran.

De esta manera, sus rasgos “hacen suponer que los rabdodóntidos del Cretácico superior fueran probablemente cuadrúpedos durante toda su vida, y no bípedos como se les solía representar”, aclaran. El hallazgo apunta a que la mayor parte de los rhabdodontomorfos aún por descubrir “también podrían ser pequeñas, en comparación con lo conocido hasta ahora”.