Una mujer compra una casa por 370.000 euros y cinco años después se entera de que por su jardín pasa una línea de autobús: “Estoy tomando antidepresivos”

La propietaria, de 63 años, invirtió todos sus ahorros en la vivienda y denuncia que nunca fue informada de que el suelo estaba afectado por una futura infraestructura

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Una foto de archivo de
Una foto de archivo de una mujer jubilada en su jardín (Freepik)

Una jubilada de 63 años se enfrenta desde hace meses a un conflicto urbanístico y administrativo que ha convertido en una pesadilla la que debía ser su vivienda definitiva. Cinco años después de comprar y rehabilitar la antigua estación de tren de Parcieux, en el departamento francés de Ain, ha descubierto que una futura línea de bus a alto nivel de servicio promovida por la Región de Auvernia-Ródano-Alpes podría atravesar su jardín, privarla de su espacio exterior y obligarla a replantearse por completo su proyecto de vida.

La propietaria adquirió el inmueble en 2020 por 322.000 euros, a los que añadió cerca de 50.000 euros en obras de acondicionamiento. Se trataba de una inversión pensada para la jubilación, con la intención de instalarse de forma permanente en un entorno tranquilo, rodeado de vegetación, tras una vida laboral ligada a la restauración. En el momento de la compra, era consciente de que una pequeña franja de su terreno no le pertenecía, pero siempre entendió que se trataba de una servidumbre mínima, de apenas uno o dos metros, vinculada a un antiguo camino rural.

Ese supuesto equilibrio se rompió tres años más tarde. Entonces tuvo conocimiento de que la SNCF, propietaria de esa franja de terreno, había vendido la parcela a la Región. La sorpresa fue doble: no solo la administración autonómica pasaba a ser titular del suelo, sino que la superficie afectada no era de uno o dos metros, sino de alrededor de cinco, lo que implicaba una pérdida significativa de espacio y la obligación de modificar elementos ya existentes en la parcela.

Una franja que lo cambia todo

El nuevo límite del terreno obliga a retrasar la valla cinco metros respecto a su posición actual. Esa modificación, aparentemente técnica, tiene consecuencias directas: la demolición de una pequeña piscina construida tras la compra de la vivienda y la amputación de una parte esencial del jardín. Para la propietaria, el exterior no era un elemento accesorio, sino el eje central de su proyecto residencial. El jardín, el huerto y los espacios al aire libre formaban parte de una rutina diaria ligada al bienestar y a la salud mental.

A esa pérdida se suma ahora la amenaza de una nueva expropiación parcial. El proyecto regional contempla la creación de una línea de bus a alto nivel de servicio que conectará Trévoux con Lyon y que, según los planes actuales, pasaría por el terreno de la antigua estación. La infraestructura implicaría la ocupación de una nueva franja de suelo, incluido el huerto, lo que dejaría la parcela prácticamente sin espacio verde.

Una foto de archivo de
Una foto de archivo de una mujer jubilada en su jardín (Freepik)

La afectada sostiene en una entrevista con France 3 que nunca fue informada de la existencia de este proyecto en el momento de la compraventa. Según su versión, ni la administración local ni ningún otro organismo le comunicaron que por ese trazado se estudiaba una infraestructura de transporte de estas características. La información llegó años después, cuando su margen de maniobra era ya muy reducido.

Impacto personal y económico

La situación ha tenido un impacto directo en la salud de la propietaria, que reconoce encontrarse bajo tratamiento con antidepresivos. A los 63 años, explica, no dispone ni del tiempo ni de la energía necesarios para iniciar de nuevo un proyecto vital desde cero, pero tampoco puede permanecer en una vivienda que considera desfigurada y privada de los elementos que la hicieron atractiva.

Desde el punto de vista económico, el conflicto también se ha agravado. Para defender sus intereses ha tenido que recurrir a abogados, con unos costes que su pensión no cubre. Esa circunstancia la ha obligado a aceptar pequeños trabajos esporádicos pese a estar jubilada, una situación que describe como insostenible a medio plazo.

La posibilidad de vender la casa tampoco aparece como una solución inmediata. Según relata, un agente inmobiliario al que consultó le advirtió de que, en el estado actual y con la incertidumbre sobre el futuro trazado del bus, la propiedad es prácticamente invendible. La falta de definición administrativa bloquea cualquier operación y la mantiene atrapada en una vivienda que ya no desea ocupar.

Ante este escenario, la propietaria reclama una solución global. Su petición principal es que la Región compre la totalidad del terreno y de la vivienda, permitiéndole marcharse sin asumir pérdidas adicionales. Como alternativa, plantea la posibilidad de negociar una redistribución del suelo que le permita conservar una parte suficiente del jardín y vender posteriormente el inmueble en condiciones aceptables.

Estudios demuestran que esto sucede debido a que la esperanza de vida aumenta

A la espera de la decisión administrativa

El conflicto se encuentra ahora en una fase clave. El pasado miércoles 21 de enero se abrió la investigación pública previa a la creación de la línea de bus a alto nivel de servicio. Este procedimiento, que se prolongará hasta el 19 de febrero de 2026, permitirá a los afectados presentar alegaciones y conocer las condiciones de las posibles indemnizaciones en caso de expropiación.

La propietaria confía en que este proceso clarifique su situación y obligue a la administración regional a pronunciarse sobre su caso concreto. Hasta entonces, vive pendiente de plazos, informes y decisiones que condicionan tanto su futuro residencial como su estabilidad emocional y económica.

Por el momento, la Región de Auvernia-Ródano-Alpes no ha respondido a las solicitudes de información formuladas por France 3 sobre este caso concreto, mientras el proyecto de transporte sigue su curso administrativo y una antigua estación rehabilitada permanece en el centro de una disputa que enfrenta intereses públicos y un proyecto de vida personal truncado.