Todo queda en familia en Móstoles: tres matrimonios y dos hijas de exconcejales en el Gobierno de la segunda ciudad más importante de la Comunidad de Madrid

Dos ediles de Gobierno están casados, otra edil es pareja de un ex del PP, el de Vox que acaba de dejar el partido es también pareja de otra ex edil popular, y dos concejalas son hijas de históricos del PP. “Esto parece ‘Dinastía’ o ‘Falcon Crest’, y criticábamos cuando lo hacía el PSOE”

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El alcalde Manuel Bautista, al
El alcalde Manuel Bautista, al fondo, con su equipo de Gobierno en Móstoles

“Esto es como ‘Falcon Crest’”, señala una fuente del PP de Móstoles. “No, mejor, como la otra famosa serie que se llamaba ‘Dinastía’”, le matiza otra. “Cuando estábamos en la oposición, criticamos con dureza los enchufes familiares de la exalcaldesa socialista Noelia Posse, y cuando hemos llegado al Gobierno, hacemos lo mismo o peor”, sentencia la primera. Las dos piden anonimato. Y es que en el Ayuntamiento madrileño de Móstoles, el segundo más poblado de la Comunidad de Madrid después de la capital, todo queda en familia. Una gran familia que dirige desde el Gobierno local el futuro de Móstoles.

Y es que esta misma semana este Gobierno ha sufrido una pequeña crisis. PP y Vox gobernaban juntos. Era un Ejecutivo descompensado, porque aunque los populares necesitaron los votos de Vox para llegar a la Alcaldía tras las elecciones de mayo de 2023, solo se quedaron con un pequeño trozo del pastel: la concejalía de Cultura y Promoción Turística a cargo de Daniel Martín Hernández. Lo que no sentó nada bien al número dos de la candidatura de Vox, su compañero Israel Díaz, que renunció al acta de concejal nueve días después de tomar posesión por serias discrepancias sobre cómo su partido había llevado la negociación con el PP. “Solo se ha buscado favorecer intereses particulares”, señaló Díaz en una carta pública.

“No se ha pedido la concejalía de Educación para defender el PIN parental y acabar con las charlas de adoctrinamiento; no se ha pedido la concejalía de Familia para protegerla y defender la vida; ni la de festejos, para defender las tradiciones y las fiestas populares con sus espectáculos taurinos, tampoco la de seguridad para defender los barrios… ¿Este éxito en la negociación a quién se lo atribuimos?”, se preguntó entonces Díaz. Muchos en Vox de Móstoles denunciaron que el líder tapado del partido en la localidad era Daniel Martín, y ya avisaron a la dirección madrileña que causaría problemas. ¿Por qué? “Porque es una veleta. Iba a destruir el partido por dentro”, explican fuentes de Vox. Martín había dirigido una revista de nombre ‘Vértigo’ y tenía contactos en Móstoles. Fue cargo de confianza en anteriores Gobiernos del PP y fue nombrado por el PSOE vocal del Consejo Social de la Ciudad en el anterior mandato. A pesar de todo esto, acabó fichando por Vox.

Daniel Martín, en el centro,
Daniel Martín, en el centro, con sus compañeros de Vox antes de dejar el partido.

Al final, los que sospechaban de Martín parece que tenían razón. Tras lograr que Vox aprobara los presupuestos municipales de 2026, dejó el partido. ¿Los motivos? “He visto cómo decisiones importantes en los últimos meses se han abordado desde perspectivas marcadas por ambiciones personales y puras estrategias partidistas, mientras quedaban en segundo plano las necesidades reales de los mostoleños. Me preocupa también la actitud de confrontación constante alentada por el partido y el grupo, y no puedo avalar dinámicas orientadas únicamente a obtener protagonismo político”, señalaba en un comunicado, No ha querido hablar para este diario. Ha pasado a ser concejal no adscrito y Vox obligó al PP a que le cesara como responsable de Cultura si no quería una crisis de Gobierno en toda regla.

Varios matrimonios

En Vox aseguran que, en realidad, trabajaba para el PP. Martín está casado con Eva Sánchez López, que estuvo 16 años trabajando para el Ayuntamiento y fue concejala del PP durante ocho años. Y es que las relaciones familiares han sido un ingrediente fundamental en la composición del Gobierno local que dirige el alcalde Manuel Baustista, que, como ya publicó este diario, consiguió el año pasado que otro alcalde amigo del PP, el de Valdemoro, fichara a su pareja como asesora con un salario de 40.000 euros brutos anuales. “Supongo que le daba ya mucha vergüenza enchufarla en Móstoles”, critican las fuentes populares antes mencionadas. “Visto lo que pasa aquí, tampoco debería importar mucho”.

¿Y qué pasa aquí? Por ejemplo, dos concejales de Gobierno son pareja. María Ángeles Gómez Hidalgo (que lleva el área de Digitalización y Nuevas Tecnologías) está casada con Sergio Soler, el concejal de Urbanismo y Vivienda. Cristina Molina de Miguel, la edil de Educación y Festejos, es pareja de Javier Pelazas, otro histórico concejal del PP en la localidad. Otras dos concejalas de Gobierno tienen lazos familiares: Raquel Manjavacas (Movilidad, Transporte y Consumo) es la hija de otro histórico concejal, Juan Manuel Manjavacas; y Marta Bastarreche (Juventud y Familia) es hija Luis Fernando Bastarreche, que llegó a ser candidato del PP a la Alcaldía en dos ocasiones.

Marta Bastarreche, concejal del Ayuntamiento
Marta Bastarreche, concejal del Ayuntamiento de Móstoles e hija de un histórico del PP

De extensa trayectoria política, Bastarreche ostenta el dudoso honor de haber sido dos veces cesado por dos presidentes de la Comunidad de Madrid. En julio 2003, Alberto Ruiz-Gallardón le apartó del puesto de director general de la empresa pública Madrid Excelente, argumentando que Bastarreche le había mentido en sus explicaciones sobre su presunta implicación en el ‘Tamayazo’. En enero de 2016, fue Cristina Cifuentes quien le destituyó como consejero delegado de Madrid Activa, otra empresa pública, por adjudicar dos contratos de 75.000 euros a un procesado por blanqueo de capitales. Hay más relaciones en el Ayuntamiento, explican fuentes del PP. “Otros dos concejales del PP acaban de iniciar una relación”.

Móstoles ya fue epicentro de la polémica cuando la anterior alcaldesa socialista, Noelia Posse, intentó colocar en el Ayuntamiento a varios familiares: su hermana, su tío y una expareja. Acaba de ser condenada a pagar 15.000 euros por vulnerar los derechos laborales de dos trabajadoras. Tiene pendiente otro juicio por prevaricación y malversación de caudales públicos. “Nosotros fuimos muy críticos con todo esto, y al final hemos acabado haciendo lo mismo”, insisten las fuentes del PP consultadas.