La brecha entre Alice Campello y Álvaro Morata es cada vez más grande: el nuevo gesto del futbolista que evidencia que ya no viven juntos

‘¡Hola!’ ha publicado imágenes sobre el futbolista del Como accediendo a la vivienda familiar en Milán

Guardar
Alice Campello y Álvaro Morata
Alice Campello y Álvaro Morata en una imagen de archivo. (EUROPA PRESS).

Las señales se han ido acumulando con el paso de las semanas, hasta dibujar un escenario difícil de ignorar. Alice Campello y Álvaro Morata no han emitido ningún comunicado oficial anunciando el fin de su matrimonio, pero los gestos, las decisiones y las imágenes captadas por ¡Hola! recientemente apuntan a que la relación atraviesa —o ha atravesado ya— un punto de no retorno.

El último indicio, y quizá el más revelador, tiene que ver con su vida cotidiana. Según ha publicado el citado medio, el futbolista ha dejado la vivienda familiar que compartía con la empresaria italiana y sus cuatro hijos en Milán para instalarse en un nuevo domicilio situado a escasos metros. No se trata de un traslado lejano ni de un cambio radical de ciudad, sino de una mudanza discreta, casi simbólica, que refuerza la idea de una separación de facto, aunque todavía no oficial.

La pareja, que reside en una de las zonas más exclusivas de la capital lombarda, es padre de cuatro niños: los mellizos Alessandro y Leonardo, nacidos en 2018; Edoardo, en 2020; y la pequeña Bella, llegada al mundo en 2023. Precisamente el cumpleaños de la benjamina de la familia, celebrado el pasado 9 de enero, se convirtió en el escenario que dejó al descubierto la nueva dinámica entre ambos.

Álvaro Morata y su esposa
Álvaro Morata y su esposa Alice Campello son vistos durante el partido final de la UEFA EURO 2024 entre España e Inglaterra en el Olympiastadion el 14 de julio de 2024 en Berlín, Alemania. (IMAGEN DE ARCHIVO).

Ese día, Morata fue fotografiado acudiendo al domicilio de Campello para recoger a uno de sus hijos. Lo llamativo no fue solo su presencia, sino la forma en la que se desarrolló la escena. El delantero llegó en su coche, tocó al telefonillo y esperó fuera, sin entrar en la vivienda, un gesto poco habitual si aún residiera allí. Minutos después, uno de los mellizos salió al portal y padre e hijo se dirigieron juntos a la nueva casa del futbolista, situada a muy poca distancia.

Horas más tarde, el jugador regresó al domicilio de Alice con el niño ya cambiado para la celebración. De nuevo, repitió el mismo protocolo: llamada al telefonillo, entrada breve y sin signos de convivencia. Ambos progenitores compartieron la fiesta de cumpleaños de Bella, en un ambiente aparentemente cordial, demostrando que, pese a la distancia sentimental, existe un esfuerzo claro por preservar la estabilidad emocional de sus hijos. Finalizada la celebración, Morata se despidió y regresó a su hogar.

(Foto: @alvaromorata)
(Foto: @alvaromorata)

Varios gestos sospechosos

Este episodio se suma a otros movimientos que, desde diciembre, habían despertado rumores de crisis. A finales de 2025, ambos modificaron sus perfiles en redes sociales: él eliminó la referencia a su condición de “marido de Alice”, mientras que ella dejó de utilizar el apellido Morata. Aunque en un primer momento se restó importancia al gesto, el entorno de la pareja reconoció entonces que atravesaban un momento complicado. El propio futbolista negó públicamente cualquier infidelidad y descartó la presencia de terceras personas.

En esta ocasión, el silencio ha sido la estrategia elegida. A diferencia de crisis anteriores —incluida la separación que vivieron en el verano de 2024 y que se prolongó durante varios meses—, ahora han optado por no dar explicaciones públicas. Sin embargo, Alice sí salió recientemente al paso de informaciones que señalaban a una supuesta tercera persona, defendiendo con contundencia a una amiga cercana y negando que existiera una ruptura motivada por una relación externa.

Las Navidades también se vivieron por separado, otro detalle que no pasó desapercibido. Tampoco han vuelto a compartir imágenes juntos, algo que hasta hace poco era habitual en sus redes sociales. Personas cercanas a ambos apuntan a diferencias de carácter y de visión vital como el origen de un desgaste que se ha ido acumulando con el tiempo, pese al cariño que aún existiría entre ellos.