Ángel Macías, psicólogo: “Dominar tus pensamientos no es lo que crees. Por eso no consigues dominarlos”

El experto explica las claves para entender este proceso mental

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Ángel Macías explicando en su
Ángel Macías explicando en su cuenta de TikTok el error que se comete al intentar dominar los pensamientos. (@angelmaciaspsicologia)

En una sociedad en la que los estímulos visuales constantes y la hiperconectividad forman parte de la rutina diaria de la mayoría, el sobrepensar se ha convertido en un fenómeno cada vez más común. Por este motivo, muchas personas intentan controlar sus pensamientos y, en la mayoría de las ocasiones, no se logra el objetivo que se busca.

Ángel Macías, un psicólogo que publica contenido en redes sociales, ha profundizado sobre esta cuestión en uno de los últimos vídeos que ha subido a su cuenta de TikTok (@angelmaciaspsicologia). “Dominar tus pensamientos no es lo que crees y, por ello, no consigues dominarlos“, comienza explicando el experto”.

Muchas personas confunden el concepto de dominar los pensamientos con la idea de hacer que desaparezcan por completo. Este es un error común y contraproducente, porque el hecho de tener pensamientos, incluso aquellos que consideramos negativos o intrusivos, es un indicador de que estamos vivos y que nos importan las cosas que nos rodean.

La clave para dominar los pensamientos

Intentar que no aparezcan los pensamientos es algo imposible, por lo que centrarse en esa idea puede generar más frustración y ansiedad. El enfoque correcto no está en evitar los pensamientos, sino en gestionar la respuesta que tenemos ante ellos.

Cada pensamiento surge como parte de una secuencia natural: primero aparece la idea, luego la interpretamos y, finalmente, se traduce en una conducta. No podemos decidir que un pensamiento no ocurra, pero sí podemos elegir cómo actuar frente a él. Comprender esto es clave para reducir el sobrepensamiento y recuperar el control emocional.

Estrategias para gestionar los pensamientos y recuperar el control

Una vez que entendemos que los pensamientos no pueden eliminarse, el siguiente paso es aprender a interactuar con ellos de manera saludable. La primera estrategia consiste en observarlos sin juzgarlos. En lugar de etiquetar un pensamiento como malo, es útil reconocerlo como una señal de que nuestra mente está activa y procesando información.

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Esta simple práctica permite crear una distancia entre la idea y nuestra reacción emocional, evitando que los pensamientos negativos se conviertan en impulsos automáticos. Otra herramienta eficaz es la focalización en la conducta.

Aunque no podamos impedir que aparezcan ciertas ideas, sí podemos decidir nuestras acciones. Por ejemplo, si surge un pensamiento de preocupación excesiva sobre el trabajo, podemos optar por centrarnos en otra tarea en lugar de dejar que la mente divague sin control.

Mejorar la capacidad de atención plena, lo que hoy en día se conoce también como mindfulness, puede resultar muy útil para gestionar los pensamientos y reducir el sobrepensamiento. Esta práctica consiste en prestar atención de manera consciente al momento presente, observando lo que ocurre en nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro entorno, pero sin juzgarlo ni intentar cambiarlo.

Por último, incorporar hábitos de vida saludables, como descanso adecuado, actividad física regular y tiempo de desconexión digital, refuerza la resiliencia mental. Al combinar estas estrategias, es posible transformar la dinámica negativa de pensamientos.