Ábalos tiene cinco días para elegir un nuevo abogado tras la renuncia de su letrado por “discrepancias contractuales”: el Supremo mantiene la vista del 15 de enero

El magistrado instructor da por renunciado al abogado, pero le obliga a comparecer en la vista que decidirá si se mantiene la prisión provisional del exministro

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El exdiputado José Luis Ábalos,
El exdiputado José Luis Ábalos, durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso (Eduardo Parra - Europa Press)

El magistrado instructor del denominado ‘caso Koldo’ en el Tribunal Supremo ha concedido un plazo de cinco días hábiles al exministro de Transportes José Luis Ábalos para que designe un nuevo abogado que asuma su defensa en las dos causas penales que mantiene abiertas en el alto tribunal. La decisión llega después de que el letrado que le representaba hasta ahora, el exfiscal Carlos Bautista, comunicara formalmente su renuncia a continuar con el encargo profesional.

Según un auto dictado por el juez Leopoldo Puente, el tribunal tiene por presentada la renuncia del abogado, si bien establece que Bautista deberá comparecer y ejercer la defensa de Ábalos en la vista prevista para el próximo 15 de enero, en la que se analizará el recurso interpuesto contra su ingreso en prisión provisional, salvo que el propio exministro decida desistir de la celebración de dicha vista.

El instructor advierte expresamente de que, en caso de que Ábalos no nombre un nuevo abogado dentro del plazo concedido, se procederá a designarle uno de oficio. El requerimiento afecta a las dos investigaciones que se siguen contra él en el Supremo: las presuntas irregularidades en contratos de suministro de mascarillas durante la pandemia y los supuestos amaños de obra pública vinculados a adjudicaciones a empresas privadas.

El argumento del Supremo

En su resolución, el magistrado Puente razona que la renuncia de Bautista no puede considerarse plenamente efectiva hasta que se celebre la vista señalada, siempre que no se solicite su suspensión. A juicio del instructor, el plazo de cinco días concedido para designar un nuevo letrado resulta materialmente insuficiente para que este pueda estudiar la causa en profundidad y asumir la defensa en una comparecencia de especial relevancia procesal.

El auto subraya que una eventual suspensión del señalamiento para fijarlo en una fecha posterior provocaría un “grave perjuicio” al propio Ábalos, ya que en esa vista se dilucidará su situación personal de libertad. El magistrado recuerda que lo que está en juego es la revisión de la decisión que acordó su ingreso en prisión provisional, una medida adoptada por la existencia de un riesgo que el instructor calificó de “extremo”.

Puente añade que obligar a un nuevo abogado a intervenir en una vista retrasada, partiendo de un recurso que no habría sido formulado por él sino por el letrado saliente, podría condicionar negativamente su actuación y afectar a los derechos e intereses legítimos del investigado. En ese contexto, el juez considera más garantista mantener el calendario previsto y que sea Bautista quien comparezca en la vista, pese a haber comunicado su renuncia.

El exministro José Luis Ábalos
El exministro José Luis Ábalos durante una rueda de prensa en el Congreso (Fernando Sánchez - Europa Press)

Renuncia por “discrepancias contractuales”

La salida de Carlos Bautista de la defensa del exministro se produjo esta misma semana. El letrado, miembro del despacho Chabaneix Abogados, comunicó al Supremo que renunciaba al encargo profesional por “discrepancias contractuales” que, según las fuentes jurídicas consultadas, hacían inviable la continuidad de la relación abogado-cliente.

En el escrito remitido al alto tribunal, el despacho precisó que la decisión había sido debidamente notificada a Ábalos mediante una visita al centro penitenciario de Soto del Real, en Madrid, donde el exministro permanece ingresado desde el pasado 27 de noviembre por orden del instructor. Además, solicitó la paralización de los plazos procesales pendientes con el objetivo de evitar una situación de indefensión para su antiguo cliente, una petición que el magistrado no ha estimado en los términos planteados.

La relación entre Ábalos y Bautista se había iniciado apenas unas semanas antes. El exministro confió su defensa al exfiscal de la Audiencia Nacional el pasado mes de octubre, después de romper con su anterior abogado, José Aníbal Álvarez, alegando “diferencias irreconducibles”. Bautista es un jurista con una trayectoria conocida en la Audiencia Nacional, donde participó en procedimientos de alto impacto mediático como el ‘caso Faisán’ o la investigación de los atentados del 11-M.

Cambios continuos en la estrategia de defensa

La elección de Bautista se produjo en un momento procesal delicado, coincidiendo con la decisión de Ábalos de prescindir de su anterior letrado apenas dos días antes de comparecer de nuevo como investigado ante el Supremo por el presunto cobro de comisiones ilegales a cambio de adjudicaciones públicas. En un escrito dirigido al tribunal, el exministro justificó entonces la ruptura profesional por discrepancias constantes que, según su versión, no se limitaban a un episodio puntual.

El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, ha asegurado este jueves que no le preocupa "nada en absoluto" que José Luis Ábalos haya solicitado su comparecencia como testigo en el juicio por las presuntas irregularidades en la compra de mascarillas. (Europa Press)

Tras su ingreso en prisión provisional, Ábalos presentó un recurso contra la decisión del magistrado instructor, recurso que es precisamente el que será objeto de análisis en la vista fijada para el 15 de enero. En esa comparecencia, el tribunal deberá valorar si se mantienen las medidas cautelares acordadas o si procede su modificación.

El ingreso en prisión fue acordado tanto para Ábalos como para quien fuera su asesor ministerial, Koldo García, por el riesgo de fuga ante la cercanía del juicio que se prevé celebrar contra ambos y contra el empresario Víctor de Aldama. La causa se centra en presuntos amaños en contratos públicos para la compra de material sanitario durante la pandemia, un asunto que ha situado al exministro en el centro de una de las investigaciones judiciales más sensibles de los últimos años.