
El CNIO, el mayor centro de investigación del cáncer en España, no pasa por su mejor momento. La Fiscalía Anticorrupción acaba de abrir diligencias tras la denuncia de varios ex trabajadores que acusan al exgerente Juan Arroyo de desfalcar “entre 20 y 25 millones de euros” de la lucha contra esta enfermedad a través de contratos irregulares. El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, dependiente del ministerio de Ciencia, ha tomado medidas y ha despedido esta misma semana al propio Arroyo, que seguía como vicedirector de asuntos económicos; a Laura Muñoz, secretaria general; y a José Ignacio Fernández Vera, adjunto a la gerencia. El Patronato del centro acaba de presentar un informe a la Fiscalía sobre la situación del organismo.
El centro, creado en 1988 y citado con frecuencia como el mejor centro de investigación del cáncer en España, lleva tiempo en una profunda crisis que se gestó por el enfrentamiento entre su directora científica, María Blasco, y su gerente, Juan Arroyo. Empezaron las denuncias por contratos amañados, otras por acoso laboral, despidos disciplinarios, disminución en la producción de investigaciones y deficiencias en las instalaciones. Una de ellas es el animalario, una zona de 3.000 metros cuadrados con una capacidad para albergar hasta 60.000 ratones en condiciones de contención bajo barrera SPF (libre de gérmenes patógenos).
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El CNIO acaba de dejar desierto un contrato para reparar y sanear el pavimento de la zona de estabulación ubicada en el área limpia del animalario, situada en la planta sótano segunda. El área de estabulación es un espacio con condiciones estériles para la cría de animales libres de patógenos. El centro señala que estas obras son “inaplazables” debido a que esta zona, de uso “intensivo”, se encuentra sometida a “condiciones especialmente exigentes” por el tránsito constante de materiales, carritos y equipos, “como por la exposición continua a un ambiente de elevada exigencia en cuanto a humedad, limpieza y temperatura”.

El estado actual de ese suelo “presenta zonas visiblemente deterioradas, con fisuras, levantamientos y desgaste del acabado superficial, lo que pudiera comprometer tanto la seguridad del personal como la funcionalidad higiénico-sanitaria del espacio”. El CNIO no ha encontrado ninguna empresa que, por 43.000 euros, le haga estas obras. El contrato ha quedado desierto. El propio centro reconoce en su página web que “los avances de la biomedicina moderna no habrían sido posibles sin el uso de modelos animales. En el CNIO investigamos para mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento del cáncer. Para alcanzar estos objetivos, empleamos de manera responsable modelos animales, concretamente ratones y ratas”.
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Un animalario con dos zonas
Por eso, el pasado 2 de octubre el organismo sí pudo adjudicar otro contrato valorado en 2,6 millones de euros para que la empresa Vivotecnia Research siga gestionando su animalario, un espacio que cuenta con dos zonas: Barrera I, con capacidad para más de 16.000 cubetas y diseñada para la cría, estabulación y experimentación con líneas de ratones modificados genéticamente. Representa cerca del 90% de la superficie total del animalario. Y luego Barrera II, con capacidad para 2.000 cubetas que se utiliza para la experimentación con vectores virales y modelos de xenoinjertos con ratones procedentes de proveedores comerciales.
“Del correcto cuidado y manejo diario de los animales dependen en gran medida los resultados de las investigaciones llevadas a cabo con ratones de laboratorio. La generación y mantenimiento de decenas de miles de ratones modificados genéticamente, en barrera SPF, requiere unos estrictos protocolos de manejo por parte del personal del animalario, que tiene que estar familiarizado con los procedimientos estandarizados de desinfección y esterilización, además de poseer habilidades para el manejo de los roedores de laboratorio y actitudes positivas para el trabajo en equipo”, reza el pliego de condiciones de este contrato.
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En abril de 2021, la ONG Cruelty Free International (CFI) difundió vídeos y fotos donde se observaban “escenas de maltrato animal” en Vivotecnia, un laboratorio dedicado a la investigación toxicológica y farmacéutica. A pesar de ello, ha conseguido renovar la prestación de este servicio, cuyo objetivo es garantizar la vigilancia, el cuidado diario, el mantenimiento del bienestar animal, asistencia veterinaria y apoyo técnico a los grupos de investigación”. Mientras algunos contratos se adjudican y otros quedan desiertos, el futuro del CNIO parece que también pasa por sus problemas judiciales. Un ex trabajador ha aportado a la Fiscalía detalles nuevos sobre una presunta operativa de contratos administrativos, logísticos e informáticos que, según él, se amañaron o se inflaron hasta un 400%. Denuncia que se suma a las que ya hizo Ana Hernández, expresidenta del comité de empresa entre 2018 y 2023.
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