
Aunque su aroma nos invite al relax y parezcan un detalle inofensivo de decoración, las velas aromáticas y los ambientadores podrían estar perjudicando nuestra salud. Así lo afirma Ingrid Pozo Repiso, farmacéutica integrativa especializada en el cuerpo, los hábitos y el hogar, que habla sobre temas de salud en TikTok bajo el usuario de @ingridsaludintegrativa.
En uno de sus vídeos más recientes, Ingrid ha alertado sobre cuáles son los tóxicos que contienen estos productos de uso cotidiano. “No todo lo que huele bien es saludable”, advierte. Según explica, la mayoría de las velas perfumadas, sprays y difusores sintéticos liberan ftalatos y compuestos orgánicos volátiles (COV), sustancias químicas que se asocian con alteraciones hormonales, irritación de las vías respiratorias y procesos inflamatorios.
Estos compuestos se desprenden en cada pulverización o durante la combustión de una vela, liberando partículas que inhalamos sin darnos cuenta. “No es un simple olor, es una señal química de que tu cuerpo tiene que procesar”, asegura.
Estudios que demuestran el riesgo
Según diversos análisis toxicológicos, la exposición prolongada a este tipo de compuestos se ha relacionado con problemas como: desequilibrios hormonales, ya que algunos ftalatos actúan como disruptores endocrinos, alergias y rinitis, debido a la irritación de las mucosas; fatiga crónica, asociada a la inflamación sistémica provocada por la acumulación de estos químicos; y dolor de cabeza o migrañas, en personas sensibles a los perfumes sintéticos.
Los químicos liberados por velas y ambientadores no solo llegan a los pulmones, sino que una parte pasa a la sangre, donde el organismo debe metabolizarlos y eliminarlos. El cuerpo los reconoce como algo extraño y activa mecanismos para deshacerse de ellos. Eso supone un esfuerzo que no siempre se nota de inmediato, pero se acumula.
Uno de los mensajes que Ingrid recalca es la normalización del olor artificial. “Hemos asumido que una casa saludable huele a perfume, cuando en realidad debería oler a salud, y no a química”, sostiene.
La experta recuerda también que el mal olor no se debe tapar, sino ventilar o eliminar su origen. Apostar por aromas sintéticos solo esconde el problema y añade carga química al ambiente.
Alternativas naturales para perfumar la casa

En lugar de velas industrializadas o ambientadores comerciales, Ingrid recomienda opciones sencillas y libres de tóxicos como la ventilación natural diaria, aunque sea solo diez minutos, las cáscaras de cítricos (naranja, limón, pomelo) colocadas cerca de ventanas o calentadas ligeramente y finalmente los aceites esenciales 100% puros y ecológicos, sin aditivos ni fragancias sintéticas. “Tu hogar no necesita oler a química para ser agradable. La salud también se respira”, concluye.
El mensaje de la experta nos invita a replantear costumbres que se han integrado en el día a día sin cuestionarlas. Aromatizar el hogar no debería implicar una exposición constante a sustancias químicas que el cuerpo no necesita. Elegir alternativas naturales no solo crea un ambiente agradable, sino que también favorece el bienestar respiratorio, hormonal y emocional. A veces, la mejor fragancia es simplemente el aire limpio.
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