
“En este momento no disponemos de ejemplares para venta”. Es el escueto mensaje que se puede leer en la web de la Yeguada Antonio San Román, una ganadería abulense que lleva años criando caballos de pura raza española y especializada en doma clásica, que incluso ha exportado animales a Unidos, México, Alemania o Italia. Los 43 sementales, yeguas y potros que tenían están ahora en otras manos. El juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Ávila investiga desde enero de 2024 a dos jinetes que trabajaban para la yeguada por un delito de estafa continuada. La querella criminal asegura que los dos jinetes hicieron creer a los propietarios que los caballos no tenían ya valor para malvenderlos a compradores que en la realidad actuaban como intermediarios de los dos denunciados.
La yeguada pertenece a la familia San Román, constructores y ganaderos. Tras la muerte del patriarca en enero de 2015, el negocio quedó a manos de unos de sus hijos y su viuda. Aunque el día a día lo llevaban dos jinetes: Miguel Ruiz Olmos e Isidro Ortiz Barroso, que trabajaban para los San Román desde el año 2009. Los dos son reputados jinetes que suelen participar en competiciones nacionales. Lo cierto es que problemas familiares han provocado que la dirección de la yeguada haya pasado por varios miembros del clan San Román en los últimos años, hasta que su gestión acabó en manos de un abogado de la familia.
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La querella señala que Miguel Ruiz e Isidro Ortiz, aprovechando que la yeguada estaba gestionada por personas con poco conocimiento sobre el mundo del caballo, comenzaron “a manifestar la presunta mala calidad y proyección de los ejemplares”, a pesar de que todos eran caballos de pura raza española y orientados a la competición deportiva en la disciplina de Doma Clásica, criados en libertad en las praderas de la finca hasta los tres años. Los jinetes aconsejan que los animales, o bien “han de ser llevados al matadero por ser inservibles, o bien han de ser vendidos a muy bajo precio”.

Como consecuencia del asesoramiento de los dos jinetes, entre octubre de 2014 y noviembre de 2019 (momentos en el que los dos querellados dejaron de prestar sus servicios a la empresa propiedad de la yeguada), “se procede a la venta de 43 ejemplares”. Los denunciantes aseguran que los dos extrabajadores articularon “una operatoria para hacerse con multitud de caballos de la ganadería que asesoraban, a precio vil, interponiendo a personas de su confianza y sociedades de su círculo familiar para ocultar el ilícito cometido”.
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Informe pericial
La yeguada ha presentado un informe pericial para valorar el precio real de los ejemplares vendidos conforme a su origen, raza, descendencia o progenie, edad, morfología, salud general y deportiva, palmarés y resultados deportivos. Los 43 caballos fueron comercializados por un total de 58.045 euros, cuando ese informe los valora con un precio total de mercado de 761.000 euros, un 7,63% de su valor real. “Se trata de un valor promedio de 1.352 euros por caballo, lo que a nuestro juicio resulta un valor inverosímil, más cercano al precio de la carne en un matadero y sumamente lejos del valor que cabe esperar en estos ejemplares pertenecientes a la más alta gama del mercado de caballos a nivel nacional”, concluye ese informe realizado por perito experto en équidos del Colegio de Veterinarios de Madrid.
¿Dónde acabaron los caballos? Según la querella, en manos de los dos jinetes a través de amigos y empresas intermediarias. Los ejemplares tienen una trazabilidad a través de la Real Asociación Nacional de Criadores de Caballos de Pura Raza Española (ANCCE), la asociación matriz del caballo de Pura Raza Española (PRE). Por eso la familia San Román asegura que los dos jinetes se encuentran en la actualidad “disfrutando y compitiendo con aquellos ejemplares que, según ellos, había que vender para ser sacrificados por ser inservibles. Resulta evidente que, de no ser fraudulenta su operativa, no hubieran interpuesto a terceros como compradores iniciales”.
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“Resulta alarmante que los querellados expresaran que los caballos debían ir al matadero y que hayan terminado no solo en sus yeguadas, sino también participando en competiciones a nivel nacional, las cuales requieren a los mejores ejemplares de las mejores yeguadas del territorio nacional e internacional”, explican los denunciantes. En la documentación aportada aparece, por ejemplo, ‘Silencioso AS’, un caballo valorado en 18.000 euros y que fue vendido en 2019 junto a otros cuatro ejemplares por 8.200 euros todo el lote. Lo adquirió una empresa y ahora aparece a nombre de la yeguada Las Fuentecillas. Este ejemplar está en el calendario publicitario de la Yeguada El Pontón, propiedad de Miguel Ruiz Olmos y donde trabaja Isidro Ortiz Barroso.
Este diario se ha puesto en contacto con Miguel Ruiz Olmos, que no ha querido hacer comentarios. El juzgado ya ha tomado declaración a ambos jinetes. La querella aporta documentación oficial de la Real Asociación Nacional de Criadores de Caballos de Pura Raza Española (ANCCE) que acredita que la mayoría de los ejemplares pertenecen a ambos jinetes, aunque fueron adquiridos por otras personas y empresas. De hecho, la querella se dirige contra ocho personas y dos sociedades.
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