Expulsado de la guardería por morder a otro niño 9 veces: “Si mi hijo tuvo tiempo sin que nadie interviniera fue porque no había ningún adulto”

El bebé de 19 meses fue expulsado de la guardería por morder a un compañero

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Niños en una guardería. (Freepik)
Niños en una guardería. (Freepik)

En la localidad de Orgeval (Yvelines, Francia), un niño de tan solo 19 meses fue expulsado de la guardería en la que estaba matriculado después de morder en repetidas ocasiones a otro menor. En total, el pequeño llegó a propinar nueve mordiscos en un solo día, un hecho que llevó a la dirección del centro a tomar una decisión drástica, según informa el medio Actu78.

Según la información difundida por medios locales, la víctima terminó con marcas visibles en brazos y espalda, lo que generó preocupación entre los responsables del centro y la familia afectada.

La reacción de la madre

Sin embargo, lo que más ha sorprendido a la opinión pública no ha sido tanto la expulsión en sí, sino la respuesta de la madre del niño. Lejos de disculparse o justificar el comportamiento de su hijo, la mujer dirigió sus críticas hacia la propia guardería.

“Si mi hijo tuvo tiempo de morder a otro niño nueve veces sin que nadie interviniera fue porque no había ningún adulto en la puerta”, lamentó, responsabilizando así a las cuidadoras de no haber actuado a tiempo.

Su declaración ha desatado un debate en redes sociales y medios franceses, donde algunos usuarios han criticado la falta de autocrítica de la madre, mientras otros han puesto el foco en la posible falta de supervisión en el centro infantil.

El caso ha reabierto la discusión sobre la seguridad y la vigilancia en los centros de primera infancia. Profesionales de la educación infantil han recordado que las mordidas son relativamente frecuentes en niños tan pequeños, al ser una de sus formas de comunicación cuando todavía no dominan el lenguaje.

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No obstante, varios expertos han señalado que la repetición del episodio en tantas ocasiones seguidas indica que pudo haber una falta de intervención inmediata por parte del personal.

Un caso que genera controversia

La historia ha tenido gran repercusión en Francia y ha generado opiniones encontradas. Mientras algunas personas consideran que la expulsión del niño es excesiva, dado que a su edad aún no controla sus impulsos, otros creen que el centro actuó correctamente para proteger al menor agredido y enviar un mensaje de firmeza a las familias.

Por el momento, la guardería no ha emitido un comunicado oficial, aunque fuentes cercanas señalan que la expulsión podría ser temporal y estar sujeta a revisión tras nuevas reuniones con los padres.

El ayuntamiento, por su parte, explicó que la sanción de expulsión se votó por unanimidad, señalando una situación que no había mejorado y que el seguimiento individualizado estaba “poniendo en peligro la estabilidad de todos”.

La madre, que se quedó sin solución para el cuidado de sus hijos durante varios días, ha iniciado un procedimiento amistoso y podría llevar el asunto a los tribunales.

Más allá del caso puntual, la polémica de Orgeval ha puesto sobre la mesa las dificultades a las que se enfrentan las guarderías, muchas veces con ratios de personal insuficientes para garantizar una atención personalizada. El episodio ha servido como recordatorio de la importancia de reforzar la vigilancia en los espacios donde conviven niños tan pequeños, en pleno desarrollo de sus habilidades sociales y de comunicación.