
Irse a vivir al extranjero supone aprender una nueva cultura. Da igual lo cerca que estén los países, si se habla la misma lengua o si las costumbres no se distinguen excesivamente, ya que cada destino cuenta con sus propias particularidades. Muchas veces, estas diferencias no son perceptibles si únicamente se viaja por un tiempo corto y son los migrantes los que se enfrentan de verdad al choque cultural.
El proceso de adaptación a un nuevo entorno implica acostumbrarse a una forma de relacionarse en sociedad muchas veces completamente nueva, así como a unas estructuras que vertebran el sistema del país de una forma distinta. En ocasiones, estas particularidades pueden parecer nimias, pero suponen una adecuación que puede llevar bastante tiempo.
Vicky, una joven argentina que vive en España desde hace ya siete años, es el ejemplo de que, por mucho tiempo que se pase en el extranjero, en ocasiones es complicado acostumbrarse por completo a un nuevo entorno. El cerebro es maleable, pero algunas cuestiones están tan asentadas en uno mismo que cambiarlas supone un esfuerzo muy grande.
En uno de sus últimos vídeos de TikTok (@vickyinspainn), la creadora de contenido explica que “hay una cosa a la que todavía me cuesta acostumbrarme”: la vuelta a la rutina.
La diferencia en las vacaciones de verano
Evidentemente, en todos los países cuentan con este proceso: tras las vacaciones, es el momento de regresar al trabajo o a los estudios. Sin embargo, a Vicky le cuesta acostumbrarse a esto no por el hecho en sí, sino por la época del año en la que ocurre.
En el hemisferio sur, el verano es de diciembre a febrero, mientras que en el hemisferio norte, donde se encuentra España, es desde aproximadamente el 21 de junio al 22 de septiembre. Septiembre, por tanto, en nuestro país, es el “mes en que vuelve a empezar el colegio, volvés al trabajo después del verano...”.
En ese sentido, se siente como un “año nuevo”, un reseteo mental y un nuevo comienzo. “Yo estoy acostumbrada a que mi verano sea diciembre, enero y febrero, que es justo donde empieza un años nuevo. Entonces, después del verano ya empieza todo el año del tirón”, explica Vicky. Así, mientras que en Argentina ese arranque se percibe solo una vez, en España es como si se tuviesen dos “años nuevos”: el de septiembre, cuando comienza un nuevo curso o se regresa al trabajo, y el de enero.

“Te meten el verano en la mitad del año, lo cual me gusta mucho, y en septiembre literalmente hay mucha gente que resetea la cabeza y para muchos es un año nuevo”. De hecho, esto puede observarse incluso en la manera en la que están diseñados ciertas agendas y calendarios: “Muchas agendas van de septiembre a septiembre. Eso me voló la cabeza”.
Vicky destaca que es algo que le parece “increíble”, pero que únicamente porque no está acostumbrada a ello. En Argentina es una mentalidad diferente con respecto a este asunto, ya que la estructuración de las vacaciones de verano cambia. Así, aunque los meses sean los mismos, no lo es la creencia del nuevo comienzo.
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