El alimento que la experta en longevidad Florence Comite incluye en su dieta para vivir 100 años: “He dado marcha atrás al reloj”

Unos hábitos de vida saludable pueden aumentar nuestra esperanza de vida

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La doctora Florence Comite. (Montaje
La doctora Florence Comite. (Montaje Infobae España)

No todo es genética. Buena parte (si no la mayoría) de nuestra longevidad se ve muy influida por los hábitos de vida. Realizar ejercicio de manera regular, llevar una alimentación variada y equilibrada, dormir las horas necesarias y cuidar de nuestra salud mental y nuestras relaciones sociales son los cuatro pilares sobre los que se sustenta la esperanza de vida.

La doctora Florence Comite es especialista en medicina de precisión y longevidad y ofrece una serie de trucos para aspirar a soplar unas velas de cumpleaños con el número 100. Más allá de las rutinas saludables ya conocidas, la doctora Comite asegura consumir a diario astrágalo, una hierba tradicionalmente usada en la medicina china. Y especialmente, sus raíces.

Según relató la experta, su vista mejoró notablemente después de ingerir durante seis meses esta planta. “Volví a hacerme pruebas en Yale. Vi a mi oftalmólogo y me dijo: ‘Has dado marcha atrás al reloj. Tus ojos parecen los de hace 20 años’”, explica. Supuestamente, tanto mejoró su visión que hasta pudo abandonar sus gafas de lectura.

El astrágalo es una planta reconocida por sus propiedades adaptógenas, es decir, sustancias que, en teoría, ayudan al cuerpo a enfrentar el estrés físico y emocional, así como a protegerse del daño celular. Desde hace siglos, se ha utilizado para fortalecer el sistema inmunológico y combatir enfermedades crónicas como la diabetes y el cáncer.

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Qué dice la evidencia científica sobre el astrágalo

De acuerdo con el hospital Mount Sinai, el astrágalo posee compuestos antioxidantes y antiinflamatorios que podrían beneficiar al organismo. Se le atribuyen efectos protectores frente a enfermedades degenerativas y al envejecimiento prematuro. Sin embargo, los estudios que respaldan estas afirmaciones, especialmente en humanos, son escasos y poco concluyentes.

El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa de Estados Unidos (NCCIH) es claro en su advertencia: no existen estudios clínicos de alta calidad en humanos que avalen que el astrágalo sea eficaz para tratar o prevenir enfermedades. Además, estudios en animales sugieren que podría ser inseguro durante el embarazo, aunque no hay suficientes datos sobre su impacto en humanos en este contexto.

La afirmación de Comite sobre la mejora de su visión, por ejemplo, se sustenta en su experiencia personal, no en evidencia científica revisada por pares. Algunos estudios realizados en ratones han mostrado que el astrágalo podría tener un efecto positivo en casos de retinopatía, un daño en la retina común en personas con diabetes. Pero extrapolar esos resultados a humanos es, por ahora, un paso arriesgado.

Desde la ciencia, la respuesta tiene a la cautela por la falta de evidencia científica y porque el uso de esta hierba no está exento de riesgos. El NCCIH advierte que podría interferir con medicamentos inmunosupresores, lo que lo hace potencialmente peligroso para personas con enfermedades autoinmunes o trasplantes.

Por ello, los expertos en medicina integrativa recomiendan precaución. Antes de incorporar cualquier suplemento, especialmente aquellos con propiedades inmunológicas o hormonales, es vital consultar a un profesional de la salud. En personas con condiciones médicas específicas, lo que parece una ayuda natural puede volverse un riesgo inesperado.