
Ángela Ponce se convertía hace unos días en la segunda expulsada definitiva de Supervivientes. Si bien hasta casi al final se midió contra Makoke, finalmente la audiencia decidió que fuera la modelo la que se fuera a casa. Un regreso que tiene lugar un mes después del inicio de la aventura que se ha quemado de la mejor manera posible. “A mí nunca me han salvado de un reality de los que he participado, así que por estadística creía que me iba. Me siento muy afortunada de poder vivir esto y saber que puedo sobrevivir, me he superado”, pronunció justo antes de coger la barca que la llevaba al hotel para emprender el viaje de regreso a casa.
Lo primero que hacía era verse en el espejo, un momento clásico del programa de Telecinco que siempre sorprende. No solo los espectadores, que pueden ver la reacción de los protagonistas, también a los concursantes, que hasta ese momento no son conscientes de lo mucho que ha cambiado su cuerpo.
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"¡Mis piernas! Ay, Dios. ¡Madre mía!", decía Ángela tras ver ese primer reflejo. Tras detener la mirada en su figura, lo que más le llamó la atención fue la parte del torso. “La cinturita. ¡Ostras! La cintura esta no la tenía ni para Miss Universo. Estoy flipando, pero sobre todo con mi cara... La tengo súper chupada. El pómulo... Me veo muy guapa de ojos, pero me veo a la vez muy consumida”, narraba Ángela.

También le llamaba la atención lo que las inclemencias habían hecho en su cuerpo: “Lo que flipo mucho es con las picaduras. Tengo las piernas llenas, también de moratones y rozaduras”.
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Una ducha muy merecida
De las pocas partes positivas que hay tras ser expulsado de Supervivientes es que los concursantes pueden volver a darse una ducha. Lejos de ser un momento íntimo, Ángela Ponce se ha lavado frente a las cámaras, disfrutando tanto del jabón como del agua caliente tras un mes de asearse con agua salada y muy poco jabón.
“¡Buah, una ducha, qué fuerte! Agua sin arena. Dan ganas hasta de comerse el jabón de lo bien que huele. Llevo sin oler así un mes. Y el agua caliente. Esta es la ducha que más he disfrutado en la vida. Qué ganas de sentirse limpia y quitarme la tierra. Uno de los placeres de la vida que no nos damos cuenta".
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Ya aseada y con ropa limpia, llegaba otro momento muy esperado para cualquiera que haya concursado en Supervivientes, el del banquete. Tras semanas pasando hambre y comiendo apenas pescado y arroz, Ponce se ha deleitado con una gran variedad de fast food. Ha tomado, por ejemplo, perritos calientes, pizzas, hamburguesa, huevos con patatas y lomos... Para beber limonada y zumos. El postre era una selección de fruta fresca.
Durante el festín, la top reconocía que le hubiera encantado compartir tanta comida con Nieves, quien ha sido su gran apoyo durante su etapa en Honduras. Además, ha pronunciado en nombre del compañero con el que menos afinidad ha sentido, Damián.
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