
Los conflictos entre familiares es algo relativamente habitual y, en el caso de la familia real, esto no es una excepción. Tanto la reina Letizia como la infanta Cristina no tienen una relación cercana, de hecho, es todo lo contrario.
Tan solo hay que recurrir a la hemeroteca para confirmar esto. Desde el 2 de noviembre de 2018, fecha del 80º cumpleaños de la reina Sofía, no tienen una foto juntas. Sin embargo, según cuenta la periodista Pilar Eyre, Letizia accedió a aparecer, pero tras la foto, rehuyó sin asistir a la propia comida.
Pese al deseo de Letizia de no coincidir con su cuñada, ambas se han visto obligadas a verse en algunos eventos puntuales como el funeral de Constantino en Atenas o el de la infanta Pilar en Madrid.
El año pasado, Letizia asistió al 60º cumpleaños de Elena, su otra cuñada. La presencia de los reyes fue algo inesperado. Este encuentro era para reforzar la imagen de unidad de la familia real. Y, aunque no se desvelaron imágenes del evento, la periodista afirma que se pudo ver a Letizia entrar y salir más sonriente de lo habitual.
Origen del conflicto
Pese a que no se conoce el origen de la disputa, es bastante sorprendente la situación. La relación era muy cercana, pero, como se suele decir, del amor al odio hay un paso. El trato que tenía la reina con ella, a diferencia de con Elena, era muy íntimo, pero el tiempo ha desgastado su amistad.
El punto de partida, según desvela Pilar Eyre en su libro Secretos y mentiras, sería el 2005. Para el bautizo de Irene, celebrado en Zarzuela, Cristina le pidió a Letizia que alojara en su casa a sus suegros. Letizia se negaría, marcando un antes y un después en el trato entre ambas.

El tiempo siguió deteriorando la relación y, en el año 2008, se celebraría el cumpleaños de Iñaki Urdangarin en Barcelona. Después del evento, un miembro del catering desveló que la reina había estado en un rincón enfadada y sin hablar con nadie. A la hora de posar, se mostró apática y se quejó del frío.
Un tiempo después, nacería el caso Nóos y Letizia recomendaría a su marido retirar el título a su hermana y apartarla de la familia, o al menos es lo que cree Cristina. Por otra parte, la reina piensa que Cristina es la precursora de muchos bulos y calumnias acerca de su figura.
Eyre también desvela que, hace dos años, Cristina retrasó su marcha de Marivent, coincidiendo ambas, lo que terminaría en una gran pelea. Esta inició cuando, a la hora de comer, Letizia acudió con las mallas del gimnasio, gesto que le recriminó. Entre gritos y palabras feas, tuvo que mediar la madre de Felipe.
El incidente provocó que Cristina se marchase. La situación entre las dos, tras más de 15 años de conflictos y varios episodios incómodos, se prevé casi imposible de reparar, descartando la posibilidad de una reconciliación. Por lo que se puede considerar que el conflicto se encuentra en un punto de no retorno.
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