
La vida de Loida Zabala ha estado marcada por una sucesión de reveses: de una mielitis transversa que le dejó en silla de ruedas con tan solo 11 años al diagnóstico de un cáncer de pulmón que se había extendido por gran parte de su cuerpo en 2023. Sin embargo, Zabala nunca se ha rendido y ha querido cumplir todos sus objetivos en el mundo del deporte: la joven española, de 37 años, se enamoró de la halterofilia y compitió en los Juegos Paralímpicos por primera vez en Pekín 2008. A esta cita le seguirían Londres 2012, Río de Janeiro 2016 y Tokio 2021. El diagnóstico de cáncer de pulmón le hizo creer que no podría estar en París representando a España, pero Zabala lo conseguió, haciendo por primera vez tres levantamientos válidos, de 60, 70 y 75 kilos.
Pese a que el tratamiento de la atleta estaba dando sus frutos, consiguiendo reducir y hacer desaparecer los tumores del hígado o del riñón, Zabala continúa luchando contra una enfermedad que acepta que “no tiene cura”. “Tengo aceptado que mi final va a llegar antes, pero ojalá sobrevivir hasta Los Ángeles 2028″, aseguró a Infobae España en una entrevista hace dos meses.
A través de su cuenta de X, la atleta extremeña ha compartido con sus seguidores su estado de salud actual, expresando sus mejorías en los tumores del cáncer pulmonar, pero anunciando que la enfermedad ha avanzado a grandes pasos en la metástasis cerebral: “Según el TC de Tórax-Abdomen-Pelvis, voy mejorando. No tengo cáncer en todos los órganos, excepto en el pulmón, en el nódulo en el LM, donde sigo teniendo 4 mm y en el parahiliar en LII ahora ha bajado de 12 mm a 9 mm. Sin embargo, sigo peor en el cerebro. La resonancia especifica que la metástasis frontal derecha no ha crecido y sigue igual, pero la frontal izquierda casi ha triplicado su tamaño (25x22x22) respecto al que tenía hace tres meses (10x9x9)”, escribió este jueves, asegurando que su diagnóstico es complicado.
“Mi oncóloga Maru me dijo que lo mejor que podía hacer es tomar los corticoides y yo le dije que prefiero morir antes que tomarlos porque en los dos meses que los tomé, el año pasado, dejé de ser independiente”. Zabala estuvo tomando este medicamento en noviembre y diciembre de 2023, lo que le hizo subir “de 50 a 61 kilos de peso corporal”, teniendo que esforzarse al máximo para bajarlo y llegar a la cita olímpica de París. Además, este tratamiento la debilitó mucho, razón por la que ahora se ha negado a retomarlo: “Actualmente no puedo hablar con normalidad y lo siento también por mi decisión”.

El diagnóstico de Loida Zabala
La deportista española siempre ha mostrado su mejor cara ante las adversidades que la vida le ha puesto en su camino, convirtiendo sus dificultades en nuevos retos: “Me gusta que me digan que hay algo que no puedo hacer porque se convierte en un objetivo y a mí me hace muy feliz el trabajar en los objetivos. Así que, uno más a la lista”. Por esta razón, cuando fue diagnosticada con mielitis transversa siendo aún una niña, sentarse por primera vez en la silla de ruedas tras meses encerrada en una habitación se le antojó algo maravilloso: “Fue la sensación más increíble de mi vida. Por fin podía salir de las cuatro paredes del hospital, salir a la calle, notar el aire en la cara. Fue un regalo de la vida. Y ahí es donde me di cuenta verdaderamente del significado de la palabra libertad”.
La vida le dio un nuevo revés a Zabala, mientras se encontraba en su puesto de trabajo como operadora. Uno de sus brazos se le quedó dormido y de pronto tuvo dificultades para hablar, por lo que fue trasladada inmediatamente al hospital, donde le dieron un diagnóstico preocupante: cáncer de pulmón con metástasis en el bazo, la vesícula biliar, el hígado, los riñones y tumores suprarrenales y cerebrales. Para los Juegos Paralímpicos de París 2024, el tratamiento los había conseguido hacer desaparecer, a excepción de los del pulmón y el cerebro.
De esta manera, Zabala pudo cumplir su sueño de repetir por quinta vez en la competición internacional: “Me ha costado mucho llegar hasta aquí, han sido muchos meses de sacrificio. Cuando finalmente me dieron la noticia de que podía competir, fue como si me volvieran a decir que estoy clasificada”. Ahora la deportista tiene la mirada puesta en el campeonato europeo, donde espera revalidar su título de campeona dentro de dos años, y en Los Ángeles 2028.
“El cáncer te puede matar una vez, pero no te puede matar todos los días de tu vida. El presente está aquí y tenemos que disfrutarlo al máximo, porque este presente se va a convertir en pasado y ya no va a volver. Tengo aceptado que mi final va a llegar antes, pero también me sirve de motivación y para aprovechar cada momento”, declaró a Infobae España. De momento, Zabala continúa luchando, a la espera de una nueva resonancia y a la decisión de los expertos sobre cómo tratar el cáncer al que se enfrenta.
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