
YouTube es la plataforma a la que se suele acudir cuando una persona tiene un problema o desconoce cómo se hace algo. Hay millones de tutoriales publicados para casi cualquier acción o actividad: desde vídeos para resolver cuestiones matemáticas —destinados, especialmente, para los estudiantes de cualquier curso y nivel—, hasta una explicación sencilla sobre cómo hacer el nudo de la corbata, muy útil antes de acudir a una boda, pasando por un vídeo explicando los pasos de la receta de cualquier plato de comida.
Estos últimos ejemplos y otros muchos más son apropiados para que una persona los siga al pie de la letra. No conllevan ningún riesgo físico para la integridad de la persona y terceros, ni tampoco puede suponer enormes pérdidas económicas, si el truco no funciona. Sin embargo, en la red social de contenido audiovisual también hay tutoriales que tienen como objetivo ayudar a las personas a, por ejemplo, reparar sus vehículos. A priori, no hay ningún problema en seguir las recomendaciones de estos vídeos porque pueden suponer un ahorro de dinero. Pero cabe la posibilidad de que, al ejercer de mecánicos por un día, el coche sufra más daños de los que ya tenía.
El milagroso líquido no era tan prodigioso
Una cuenta de TikTok, llamada La solución del automóvil, ha advertido a sus seguidores del peligro que acarrea hacer caso a los tutoriales de YouTube. El hombre, perito judicial de profesión, ha puesto de ejemplo el caso de un cliente cuyo coche se había averiado y que vio un vídeo en el que se mostraba la efectividad de un supuesto “líquido milagroso que tapaba las fugas”.
“Este cliente se ha cargado la junta de culata por hacer caso de un vídeo de YouTube”, comienza diciendo el hombre. Con respecto a la existencia en el mercado de líquidos tapa fugas, confirma que “hay líquidos que tapan fugas. Pero este cliente echó el tapa fuga y ha tapado el termostato, ha tapado el radio del refrigerante, ha tapado algo, y el coche en una cuesta arriba se ha llevado un calentón”. La consecuencia de haber visto aquel vídeo es que el dueño del vehículo “se ha cargado la junta de culata”.
Dos opciones: una cara y otra más definitiva
La situación no es la ideal para el dueño del coche. Se trata de un vehículo con 445.000 kilómetros y al cliente se le presenta un dilema: asumir una costosa reparación o deshacerse del auto. “Este cliente se encuentra en la situación de que hay que abrir motor, reparar… Mínimo 2.500 euros, no hay quien se los quite”.
La otra opción, ante la imposibilidad de hacer frente a este gasto, consiste en llevar el coche al desguace, según cuenta el perito judicial.
Para evitar que esto suceda, el hombre recomienda en el vídeo de TikTok que “antes de hacer caso a cualquier vídeo de YouTube, consultad con vuestro mecánico de confianza. Siempre”.
Este caso concreto es una muestra de que, al navegar por internet para cualquier asunto, es imprescindible verificar que la información que se nos presenta es real y comprobar, como en esta ocasión, que el truco funcione.
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