
“Se necesita matrimonio de guardeses de finca, con experiencia demostrable en tareas de mantenimiento, animales, jardinería, tareas del hogar”, reza una oferta de empleo del portal Milanuncios para trabajo en el municipio toledano de Menasalbas. Eso sí, hace una diferencia bien clara entre las labores que tienen que desempeñar cada uno de ellos. Las “tareas de él”, según la descripción del anuncio, son encargarse del ”mantenimiento de la finca, atender a animales, jardinería, huerto, etc”. Por otro lado, las “tareas de ella”, en horario media jornada, comprenden: “Tareas del hogar, limpieza de la casa y ropa y atender a los propietarios cuando estén en la casa”.
¿Acaso no es un anuncio tan sorprendente como inesperado en pleno siglo XXI?-pregunta que debe ser entonada con un tono a caballo entre la sorpresa exagerada y la ironía-. No, no lo es. Los roles de género que siguen lastrando a las mujeres en una sociedad marcada por el machismo y las denominadas a lo largo de la historia como “labores propias de su sexo”, entre las que se incluyen las tareas del hogar y todo tipo de cuidados, continúan vinculadas a ellas.
Profesiones altamente feminizadas
El Informe del Mercado de Trabajo de las Mujeres Estatal de 2024, que se realiza a parir de los datos extraídos en 2023, muestra que las mujeres se encargan de la limpieza y el cuidado en la mayoría de los casos. Casi nueve de cada diez nuevas cotizantes a la Seguridad Social, un total de 296.165 mujeres, se vincularon al sector servicios. De hecho, las cinco ocupaciones con mayor contratación femenina en 2023 fueron las siguientes: trabajadores de los cuidados personales a domicilio (95,09%); empleados domésticos (92,83%): auxiliares de enfermería hospitalaria (86,42%); cuidadores de niños en guarderías y centros educativos (86,33); y personal de limpieza de oficinas hoteles y establecimientos similares (81,30%).
La trampa de la conciliación
Sin embargo, el trabajo en el hogar y el cuidado de pequeños y mayores también recae en mayor medida en las mujeres. Y sí, es trabajo, aunque no esté remunerado y aunque no se cotice, sigue siendo trabajo. Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo realizada por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, las mujeres invierten 12,5 horas más a la semana que los hombres en trabajo no remunerado, en detrimento del empleo principal, al que dedican 5,8 horas menos a la semana que los hombres.
Según la encuesta de Conciliación, Trabajo y Familia del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 33,9% de mujeres trabajadoras dedican cuatro horas diarias al cuidado y educación de hijos o nietos. Al contrario que los hombres, en este caso, el 36,7% dedica dos horas diarias a esta actividad. Además, el porcentaje más alto de mujeres trabajadoras (43,3%) que realizan tareas domésticas y de cocina dedican dos horas diarias a estas tareas. El porcentaje más alto de hombres trabajadores (42,5%) dedican una hora diaria a estas mismas tareas.
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